El día que la suerte sonrió a Alzira: el Gordo y el tercer premio de la Lotería de Navidad
Los trabajadores de Avidesa resultaron agraciados en un sorteo que repartió alrededor de mil millones de pesetas entre los alzireños

El Gordo de 1968 se repartió entre los trabajadores de Avidesa. / Archivo Alfonso Rovira / Levante-EMV

Queda menos de una semana para el sorteo extraordinario de Navidad de Lotería Nacional, el día en el que todo un país aguarda que los niños del colegio San Ildefonso digan esos cinco números que llenarán sus bolsillos con un buen pellizco. El premio Gordo es el más deseado y esquivo. Aunque, en ocasiones, el azar deja historias sorprendentes, como aquella vez en la que Alzira celebró el primer y tercer premio de la lotería de navidad.
Fue en 1968. Aquel año, el 22 de diciembre cayó en sábado. La ciudad, tal y como recordaba en Levante-EMV Alfonso Rovira, había tenido una víspera al sorteo marcada por un cielo gris y nublado que amenazaba lluvia. Sin embargo, fue una lluvia de millones: alrededor de mil millones de pesetas, unos 750 millones procedieron del primer premio y alrededor de 150, del tercero.
Eran alrededor de las 12:10 cuando los niños del colegio San Ildefonso dieron al número 57.150 el ansiado Gordo de navidad, para minutos después cantar el tercero para el 28.497.
Cambio de última hora
A la hora de comprar lotería existen muchas supersticiones y costumbres. Fue Alfredo Pellicer quien adquirió un número completo al azar para repartirlo entre los trabajadores de la empresa Avidesa. Cuando recibieron los décimos desde Madrid, decidieron cambiarlos por otros que acaban en cero. En qué buena hora. El tercer premio, expedido por la administración de lotería que regentaba en aquella época Pilar Cánovas, se vendió en el horno de Rosario Albuixech, en la calle Colmenar.

Los niños del colegio de San Ildefonso junto a la familia Suñer. / Archivo Alfonso Rovira / Levante-EMV
Aquel 22 de diciembre, contaba Rovira, los empleados de las cuatro factorías de Avidesa, pese a la euforia, completaron su jornada laboral. Eso sí, era muy común que se escucharan cánticos de alegría, por ejemplo, en el matadero de aves.
La probabilidad de ganar el premio gordo es, ya de por sí, bastante reducida. Que en una misma localidad toquen el primero y el tercero es, casi, imposible. Pero sucedió. La familia Suñer invitó a los niños que cantaron el gordo a visitar, durante varios días, Alzira. Además, el ayuntamiento, presidido en aquella época por José Pellicer, les impuso la insignia de oro de la ciudad.
Coches y casas
Habrá quien dirá que aquellas fueron las navidades más felices que ha vivido la capital ribereña. Al menos, lo fueron de mucho gasto. Los dos premios representaron una importante inyección económica. Crecieron las ventas de vehículos o electrodomésticos. También hubo quien adquirió una vivienda o una segunda residencia.

Visita de los niños de San Ildefonso a una de las factorías de Avidesa. / Archivo Alfonso Rovira / Levante-EMV
Casi sesenta años después, sus ciudadanos sueñan con repetir un hito histórico que riegue la población con millones, en esta ocasión, de euros. El lunes, la diosa Fortuna repartirá suerte.
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