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Antella proyecta ‘viviendas taller’ en su nuevo plan urbano para frenar la despoblación

El ayuntamiento amplía el suelo residencial con una capacidad de hasta 1.468 hogares para atraer a jóvenes y aboga por un modelo de construcción con inmuebles «para vivir y trabajar»

Dos vecinos en una calle de Antella, en una imagen de archivo.

Dos vecinos en una calle de Antella, en una imagen de archivo. / Vicent M. Pastor

Saray Fajardo

Saray Fajardo

Alzira

Subvenciones para acceder a una vivienda, cheques bebé, ayudas para la natalidad, cheques escolares o el Fondo de Cooperación Municipal son solo algunas de las ayudas de las que disponen los distintos municipios en riesgo de despoblación para atraer a nuevos vecinos a sus localidades. Sin embargo, en muchas ocasiones, todos estos incentivos no son suficientes para captar a nuevos habitantes. En algunos casos, la falta de vivienda o de puestos de trabajo comporta que estos pueblos se conviertan en zonas poco atractivas para los jóvenes. Con el fin de revertir esta situación, Antella ha decidido dar un paso más.

El consistorio ha aprobado recientemente el Plan General Estructural y el Catálogo de Protecciones, que busca revertir la tendencia a la despoblacion mediante la incorporacion de viviendas al mercado inmobiliario. Para ello, plantea una pequeña reducción de suelo industrial, que pasará a calificarse como residencial con el objetivo de conseguir un crecimiento del mercado inmobiliario suficiente para los próximos veinte o treinta años. Si se echa un vistazo en algunos de los conocidos portales de compraventa de inmuebles en internet, se puede observar que este municipio no dispone de pisos en alquiler y solo cuenta conun par de pisos en venta, con precios que rondan los 70.000 euros. La mayoría de ofertas -una decena en total- se centran en chalés o casas de lujo de gran tamaño y costes que superan los 110.000 euros.

Antella es uno de los cuatro municipios de la Ribera, junto a l’Énova, Llaurí y Tous, en riesgo de despoblación, acompañado de un aumento del envejecimiento de la ciudadanía debido al descenso de la natalidad y emigración. De hecho, el censo se ha reducido de manera considerable durante los últimos años, puesto que se ha pasado de 1.209 vecinos en 2018 a 1.114 en 2023, lo que supone casi un centenar de personas menos. Hace dos décadas, la localidad llegó a superar los 1.500 residentes.

El municipio busca sumar nuevos vecinos con este nuevo plan urbanístico, que apuesta por el crecimiento, pero, a su vez, también protege el territorio y el patrimonio con el fin de adaptarse a la realidad demográfica. El consistorio pretende atraer a jóvenes mediante el crecimiento residencial de una de las zonas de la localidad, que actualmente cuenta con una baja densidad de edificios y de población. Hasta el momento, como se recoge en el plan, se había evitado la expansión en suelo, por lo que el consistorio había apostado por un crecimiento interno, en suelos ya clasificados como urbanos o urbanizables. El nuevo PGE apuesta por un crecimiento de uso mayoritariamente residencial, por lo que el desarrollo industrial sufre una disminución, ya que se desclasifica parte de suelo urbanizable industrial y se considera no urbanizable, mientras que la otra parte se clasifica como suelo urbano residencial. A pesar de ello, se trata de un crecimiento limitado y compacto, ya que las zonas rurales protegidas todavía ocupan el 77,52 % de la superficie del término municipal.

En este sentido, Antella prioriza el crecimiento dentro del casco urbano y prevé una capacidad máxima de 1.468 viviendas. Un total de 161 estarían situadas en el nuevo suelo clasificado como urbanizable. De ellas, se reserva el 30 % como vivienda protegida en suelo urbanizable y un 10 % en suelo urbano, donde se aumenta la edificabilidad.

Única zona industrial

El plan también aborda un desarrollo industrial en el municipio. Concretamente, prevé una sola área industrial en la localidad, que será compatible con las viviendas-taller demandadas por la población. Esta tipología de inmuebles, que surgió en América Latina y ya se ha desarrollado en algunas ciudades como Catalunya, combina la función residencial con un espacio para desarrollar el negocio o el taller, por lo que permite la coexistencia de la vida doméstica y una actividad profesional o artística.

La ampliación del mercado inmobiliario, por su parte, irá acompañada de nuevos viales de red primaria, entre los que destacan, como se recoge en el documento, la circunvalacion al casco por el sur y otro que atraviese la zona montañosa con el fin de conectar la zona este con la oeste.

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