Alzira reclama más infraestructuras para una población que camina hacia los 50.000 habitantes
El gobierno local reclama inversiones en vivienda, sanidad, educación y atención a mayores que ni el crecimiento del presupuesto hasta los 54,7 millones puede abarcar

El concejal de Hacienda, Andrés Gomis, y el alcalde de Alzira, Alfons Domínguez. / Rubén Sebastián

La presentación de los presupuestos del gobierno local de Alzira, a pocas fechas de las fiestas, se ha convertido en una carta abierta a Papá Noel y los Reyes Magos. El alcalde, Alfons Domínguez, no ha dudado a la hora de señalar que la ciudad afronta una serie de retos derivados de su crecimiento demográfico que las cuentas municipales no alcanzan a cubrir y, en consecuencia, ha reclamado un mayor apoyo de las administraciones superiores. Ni siquiera a pesar de haber crecido hasta los 54,7 millones de euros, un 5% más que en 2025. Ni con una previsión de ingresos de unos 36 millones de euros entre fondos para la reconstrucción provenientes del Gobierno y del Fondo de Solidaridad de la Unión Europea, que llegan para implementar actuaciones muy concretas. Con la vista puesta en superar la barrera de los 50.000 habitantes más pronto que tarde, las necesidades aumentan en consonancia con el mayor número de vecinos: infraestructuras sanitarias, educativas, de atención a personas mayores y para mejorar el transporte público entre las localidades de la comarca.
El ejecutivo que comparten Compromís, PSPV y UCIN ha ampliado el foco más allá de las previsiones de ingresos y gastos del próximo 2026. «La dana nos ha dejado muchas enseñanzas. El más inmediato es el de trabajar en materia de recuperación y reconstrucción, pero también con visión de futuro», ha expresado Domínguez. Y uno de los escenarios más probables, al menos si se mantiene la tendencia demográfica actual, es que el censo de la ciudad crezca hasta alcanzar (y sobrepasar) las 50.000 personas en breve.
El alcalde ha subrayado la complejidad de atender, al mismo tiempo, la demanda de vivienda, de mejores servicios sociales, educativos y sanitarios, al mismo tiempo que se trabaja en la transformación del modelo urbanístico que ha imperado durante décadas en uno más amable, accesible y preparado para hacer frente a la situación de cambio climático. Afrontar todas estas necesidades con los recursos económicos de un ayuntamiento se antoja una tarea compleja, por lo que ha reivindicado a las administraciones supramunicipales un esfuerzo inversor.
«Ir todos de la mano»
Uno de los problemas más apremiantes es el de la atención a personas mayores. «Hay cola por entrar en residencias, tenemos una oferta muy escasa y difícilmente puede cubrir las necesidades de una ciudad en pleno crecimiento», ha manifestado Domínguez.
Esta situación es perfectamente extrapolable a otros servicios básicos en todo estado de bienestar. «Necesitamos, también, un refuerzo en materia de educación y sanidad. Si la conselleria no puede construir una nueva escuela, tendrá que aportar más recursos. De igual modo, pronto nos hará falta un tercer centro de salud; aunque el gobierno autonómico también tiene sobre la mesa la opción de rehabilitar y utilizar el antiguo hospital de Santa Lucía», ha expuesto el alcalde, que ha añadido: «Hace falta vivienda pública y privada. Tenemos un edificio en Tulell con 75 viviendas muertas de risa, también hemos ofrecido suelo para edificar opciones asequibles. También hace falta una mejor conexión de transporte público entre los pueblos de la comarca. Son retos para los que tenemos que ir todos de la mano».
De la implantación del ADN canino a las obras de la carretera de Albalat
El gobierno de Alzira ha presentado unos presupuestos para el año 2026 que ascienden a 54,7 millones de euros, un 5% más que los de 2025. Las cuentas buscan, en palabras del concejal de Hacienda, Andrés Gomis, «continuar inversiones y avanzar en la construcción de una ciudad más resiliente y amable». Asimismo, tanto Gomis como el alcalde, Alfons Domínguez, han destacado el ayuntamiento afrontará el cambio de año libre de deudas bancarias tras amortizar los más de quince millones pendientes de pago que dejó la etapa del Partido Popular.
Gomis ha resaltado que los presupuestos del ejercicio próximo se configuran a través de cuatro ejes principales: resiliencia y protección de la ciudad, por un lado; el cuidado de Alzira y de las personas; el refuerzo del tejido social y cultural; y, por último, el impulso a la economía y la industria. «Todos los programas que hemos desarrollado en los últimos años se mantienen o ven incrementada su dotación», ha avanzado el edil.
Aunque el ejecutivo ha destacado, igualmente, que el próximo año se prevé que la ciudad estrene el anhelado Palau de Justícia o que arranquen las obras de ampliación del barranco de la Casella, también completará proyectos propios que se han eternizado, como la adaptación del antiguo Magatzem de Cucó para convertirlo en el futuro Casal Jove o la última de las fases para rehabilitar el pabellón polideportivo Fontana Mogort. En cuanto a instalaciones deportivas, el gobierno aprovechará parte de los fondos de la dana para cambiar la ubicación del Pérez Puig o reparar las pistas de atletismo o los daños en el Palau d’Esports.
Uno de los hitos que el gobierno municipal buscará el próximo año es iniciar las obras pendientes en la zona de la carretera de Albalat, aunque no ha asignado fondos todavía. La implantación del ADN canino o del plan estratégico de turismo, inversiones en áreas industriales o la ampliación de zonas verdes y mejoras de accesibilidad también forman parte de las cuentas.
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