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Un ingeniero de Alginet lidera la misión europea que llegará a la Luna en 2030

El responsable de calidad del módulo Argonaut destaca la importancia de explorar el polo sur lunar por la presencia de hielo de agua

El ingeniero de Alginet, Dani Guzmán, junto a un regolito lunar, durante una visita a Los Ángeles.

El ingeniero de Alginet, Dani Guzmán, junto a un regolito lunar, durante una visita a Los Ángeles. / Levante-EMV

Saray Fajardo

Saray Fajardo

Alzira

Eugene Cernan fue el último hombre en pisar la Luna el 14 de diciembre de 1972 en la misión final del Programa Apolo de la NASA, que culminó con la toma de muestras lunares y la instalación de experimentos científicos. Aunque han pasado más de cinco décadas desde que un ser humano caminó sobre la superficie lunar, durante todo este tiempo se han enviado varios satélites y sondas para explorar este terreno tan desconocido y lleno de tesoros. Entre los próximos proyectos destaca una misión europea, que ha sido presentada recientemente y que cuenta con ADN de Alginet.

Dani Guzmán, ingeniero industrial y vecino de la localidad, lidera la fabricación del primer módulo lunar con ADN totalmente europeo. Argonaut, que se presentó a finales de noviembre y cuenta con un presupuesto de 862 millones de euros, busca aterrizar en la Luna en 2030. Para lograr este desafío, un equipo de expertos trabaja desde hace cerca de año y medio en el proyecto, que marcará un antes y un después en la historia.

Guzmán, que trabaja en la empresa aeroespacial alemana OHB, se sumó a esta misión en octubre de 2024. «Mi jefe sabe que me gustan los retos y las complicaciones. Vino y me dijo que tenía un reto. No me lo podía creer», recuerda. El ribereño ya había participado en varios proyectos previamente hasta que Europa lanzó esta propuesta. Desde ese momento, este ingeniero se ha convertido en el responsable principal de calidad de este proyecto tecnológico, que califica como «muy ambicioso».

La primera misión de Argonaut podría ser en 2030, por lo que el equipo todavía dispone de cuatro años para ultimar el proyecto, que podría llevar hasta 1.500 kilos. La Agencia Espacial Europea presentó el proyecto en noviembre en el Centro Europeo de Astronautas, situado en Colonia con el objetivo de disponer de un acceso autónomo a la Luna. La entrega del módulo está prevista en 2030, por lo que la primera misión se podría realizar unos meses después. Además, como se explicó durante su presentación, está configurado para sobrevivir hasta cinco año en un entorno extremo. «Es un reto tremendo porque la Luna tiene unas características específicas como la temperatura, la calidad de la arena o la radiación que hacen complicado crear el módulo», explica. Por ello, su diseño incorpora, entre otros aspectos, la capacidad de resistir la noche lunar, un período de oscuridad o el frío extremo, condiciones que la misión Apolo no pudo superar.

Dani Guzmán posa con el módulo europeo Argonaut.

Dani Guzmán posa con el módulo europeo Argonaut. / Levante-EMV

Guzmán es el responsable de calidad de las áreas de subsistema eléctrico, el de guiaje, navegación y control y el de telecomunicaciones. «Mi trabajo es que cuando se monte, todo funcione. Me encargo de asegurar y supervisar que funcione antes del lanzamiento y durante la misión», señala. El ingeniero recuerda que el gigante de diez toneladas debe aterrizar de forma automática y con precisión milimétrica en una misión que, seguramente, se retransmitirá en directo. Entre los lugares que pretenden explorar se encuentra el polo sur de la luna por su presencia de agua en forma de hielo. En esta zona hay cráteres que nunca reciben luz solar, por lo que se ha detectado hielo de agua, que se puede descomponer en oxígeno o en combustible. Además, hay otras zonas en las que se recibe luz solar casi constante, por lo que se puede generar energía para paneles solares. Para él, cada uno de estos descubrimientos supondrá «un avance». «No hemos estado nunca, por lo que todo lo que estamos haciendo es muy chulo y, a la vez, complicado», afirma.

Fuga de cerebros

Guzmán se trasladó a Alemania hace 16 años tras terminar sus estudios en Ingeniería Industrial. «Vine en 2009 porque no había trabajo por la crisis», recuerda. Aunque empezó en este país realizando unas prácticas, la empresa decidió apostar por él y le ofreció un contrato. Además, tiene la oportunidad de teletrabajar, por lo que, cada vez que puede, regresa a España para visitar a su familia o amigos. «Es un punto a favor porque puedes viajar», explica.

En 2023 realizó uno de sus trabajos más destacados, ya que lanzaron un satélite. No obstante, reconoce que este es el proyecto más ambicioso en el que ha trabajado. Sin duda, ahora dan un paso todavía más gigante y que puede suponer una revolución para Europa en una lucha dominada por otros países. «Lo que estoy viviendo es un sueño porque algo que yo he hecho y tocado estará en la Luna», insiste.

Lamenta que no es el único país que ha tenido que huir de España ante la falta de oportunidades laborales. Explica: «Nos forman allí, lo que supone un gran gasto y luego tenemos que irnos porque no hay trabajo». Por ello, lanza un mensaje a las instituciones para que puedan revertir la situación y poner fin a la fuga de cerebros, especialmente en los trabajos más científicos. «Los españoles somos los más competentes. Aquí te compensa estar porque te sientes reconoció y progresas. Allí hay pocas oportunidades», lamenta.

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