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La Unió alerta sobre prácticas abusivas en el sector cítrico

Un campo con naranjas sin recoger, en una imagen de estos días.

Un campo con naranjas sin recoger, en una imagen de estos días. / Levante-EMV

Joan Gimeno

Joan Gimeno

Cullera

La Unió de Llauradors ha denunciado incumplimientos generalizados en los contratos de compraventa de cítricos, especialmente en clementinas y mandarinas de primera campaña, cuya recolección debía haberse realizado antes del 15 de diciembre. Según la organización agraria, numerosos compradores privados están retrasando deliberadamente la recolección de la fruta ya contratada, un hecho que provoca que los cítricos se deterioren en el árbol y, una vez pasada la fecha óptima, las empresas aleguen falta de calidad para reducir el precio pactado o incluso anular los pedidos.

La situación tiene un impacto especialmente grave en la Ribera, ya que la citricultura es un pilar económico y social. La Unió advierte de que estos retrasos pueden suponer pérdidas del 100 % de la producción contratada, además de obligar a los agricultores a asumir costes adicionales en tratamientos, riegos y mantenimiento sin ninguna garantía de cobro.

El origen del problema, según La Unió, se encuentra en un vacío legal de la Ley de Mejora del Funcionamiento de la Cadena Alimentaria, que no obliga a incluir una fecha límite de recolección en los contratos por escrito. Los modelos contractuales utilizados por muchos compradores omiten este aspecto o lo relegan a un apartado de observaciones no vinculante, lo que impide la actuación sancionadora de la administración y deja a los productores totalmente desprotegidos.

Ante esta situación, la organización reclama al Ministerio de Agricultura la modificación del artículo 9.1 de la ley para que sea obligatoria la inclusión de “la fecha o plazo máximo e improrrogable de recolección” en el caso de productos perecederos como los cítricos.

Ante esta situación, la Unió ha hecho un llamamiento a los citricultores para que denuncien estos abusos y les solicitan que aporten contratos y cualquier prueba disponible. Asimismo, exige a la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) que actúe de oficio, investigue estas prácticas y abra los correspondientes expedientes sancionadores.

“El agricultor es el eslabón más débil de la cadena y no puede quedar a merced del mercado cuando las cosas no van bien”, ha señalado Carles Peris, secretario general de La Unió. “La firma de un contrato no puede convertirse en papel mojado”, añade y advierte que muchas explotaciones citrícolas de la Ribera podrían quedar al borde del abandono.

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