Cullera afronta un año decisivo para el arranque del Manhattan y la regeneración de playas, con el reto de reactivar el comercio local
Este 2026 también será clave para la transformación del Mercado Municipal, la futura Biblioteca Municipal y la rehabilitación del patrimonio histórico

Terrenos del Manhattan de Cullera en una imagen reciente. / Miguel Ángel Montesinos

Cullera afronta 2026 como un año clave en las grandes decisiones de futuro. Las inversiones en el litoral, la mejora del transporte y la ciudad avanzan en paralelo a un reto estructural: reactivar el comercio local tras una década de cierres y afrontar el posible arranque definitivo del PAI de la Vega Port, conocido popularmente como el Manhattan, con el ayuntamiento obligado a actuar como agente urbanizador.
Cullera se adentra en 2026 con una hoja de ruta clara y con varios frentes abiertos que marcarán de manera decisiva su futuro a medio y largo plazo. Tras un 2025 centrado en la planificación, la recuperación tras la dana y la activación de proyectos estratégicos, el nuevo ejercicio se perfila como el año de la consolidación, pero también como el de las decisiones de mayor calado urbanístico, económico y social.
Las grandes actuaciones previstas no responden a impulsos coyunturales, sino a una estrategia que busca reforzar el bienestar, la cohesión social y la capacidad de Cullera para seguir siendo un lugar atractivo para vivir, trabajar e invertir, destacan fuentes municipales.
Regeneración de las playas del Marenyet y l'Estany
Uno de los proyectos más destacados sigue siendo la regeneración integral de las playas del Marenyet y de l’Estany, una intervención histórica que permitirá reforzar la protección del litoral frente al avance del mar y los temporales cada vez más frecuentes. La actuación no solo tiene un componente ambiental y de seguridad, sino también económico, al consolidar un modelo turístico más sostenible y de mayor calidad, capaz de generar actividad más allá de los meses punta del verano.
En paralelo, la mejora de las infraestructuras ferroviarias sitúa a Cullera en una posición estratégica dentro de la Ribera y del área metropolitana de València. La modernización de la línea de Cercanías y el avance en la duplicación de vía hacia Gandia suponen un salto cualitativo en movilidad, conectividad y oportunidades. Un transporte público más fiable y eficiente es también una herramienta de igualdad y cohesión territorial.
El 2026 será, además, un año clave para la ciudad del día a día. La transformación del Mercado Municipal, la futura Biblioteca Municipal y la rehabilitación del patrimonio histórico refuerzan un modelo de ciudad más amable, con espacios públicos pensados para el encuentro, la cultura y la actividad económica. A ello se suman las actuaciones de reparación y refuerzo de infraestructuras tras la dana, que no solo corrigen daños, sino que preparan a Cullera para ser más resiliente frente a fenómenos climáticos extremos.
Atracción de empresas
En este contexto de inversión pública y mejora del entorno urbano, emerge con fuerza un reto estructural que el municipio no puede seguir aplazando: la revitalización del tejido comercial y la atracción de nuevas empresas. En la última década, Cullera ha sufrido una pérdida progresiva de comercio de proximidad. Según estimaciones basadas en informes de la Cámara de Comercio de Valencia, en los últimos diez años podrían haber cerrado en el municipio entre 25 y 30 establecimientos, afectando especialmente a sectores básicos como tintorerías, librerías, hornos tradicionales y otros servicios esenciales para la vida cotidiana.
Esta disminución no es solo una cuestión económica, sino también social y urbana. El comercio local vertebra barrios, genera empleo estable y da vida a las calles durante todo el año. Por ello, 2026 se presenta como una oportunidad para que el ayuntamiento impulse de forma decidida políticas de apoyo a la implantación de nuevas empresas: incentivos fiscales, simplificación administrativa, planes de ocupación de locales vacíos y estrategias activas para atraer emprendedores que cubran las carencias existentes.
Y en este escenario aparece un elemento de enorme trascendencia: la posibilidad real de que 2026 sea el año en el que arranque, de una vez por todas, el PAI de la Vega Port, conocido popularmente como el Manhattan de Cullera. Un proyecto largamente debatido, aplazado durante décadas y que vuelve a situarse en el centro de la agenda municipal.
La importancia de este hecho es notable. El ayuntamiento está legalmente obligado, tras una sentencia firme, a actuar como agente urbanizador, lo que implica asumir un papel activo en el desarrollo del sector. Esta circunstancia convierte 2026 en un año decisivo, ya que la aplicación efectiva de la resolución judicial puede desbloquear definitivamente un proyecto que ha generado expectativas, controversias y un intenso debate social.
El eventual inicio del PAI Vega Port tendría un impacto directo sobre el modelo de ciudad: atracción de inversión, generación de empleo, ampliación de la oferta residencial y presión sobre infraestructuras y servicios. Precisamente por ello, su desarrollo exige planificación rigurosa, transparencia y una evaluación constante de su encaje con los principios de sostenibilidad ambiental y cohesión social.
Cullera llega a este punto con una situación económica relativamente estable, fruto de años de gestión contenida y de aprovechamiento de fondos supramunicipales. Esta estabilidad permite afrontar simultáneamente grandes infraestructuras, la mejora de servicios públicos y un proyecto urbanístico de gran envergadura, aunque no exento de riesgos.
El futuro inmediato no está libre de desafíos: acceso a la vivienda, equilibrio territorial, modelo turístico y diversificación económica seguirán marcando el debate público. Pero pocas veces Cullera ha tenido sobre la mesa un escenario tan determinante.
Si 2025 fue el año de preparar el terreno, 2026 puede convertirse en el año en el que se consoliden proyectos clave y se tomen decisiones que marcarán el municipio durante las próximas décadas, con el PAI del Manhattan como uno de los ejes más determinantes de ese futuro.
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