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L’Alcúdia y Favara afrontan el tramo clave del mandato con los gobiernos más débiles

Los ejecutivos de Montserrat, Carcaixent, Massalavés y Catadau encaran el último año completo antes de las nuevas elecciones en minoría, mientras Almussafes sigue a expensas de la crisis en el PSPV

La alcaldesa de Favara, María Pilar Sala, lidera un gobierno del que han salido dos de los cuatro ediles.

La alcaldesa de Favara, María Pilar Sala, lidera un gobierno del que han salido dos de los cuatro ediles. / Perales Iborra

Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Alzira

Con el cambio de calendario ha dado comienzo el que será el último año completo de la legislatura, pues las próximas elecciones se celebrarán en mayo de 2027. Un periodo decisivo para la política municipal que se afronta desde prismas diferentes en cada localidad de la Ribera. Unos gobiernos llegan a 2026 con más fuerzas que otros. Hasta siete ejecutivos encaran la recta final en una clara situación de fragilidad por motivos de diversa índole.

Uno de los casos más significativos es el de Favara, donde recientemente han salido del equipo de gobierno dos de los cuatro ediles que lo conformaban. El Partido Popular accedió al ejecutivo en abril de 2024, tras la dimisión del hasta entonces alcalde, José Francisco Vicedo (Compromís). Lo hizo en minoría y ahora debe sustituir a la mitad de sus concejales. Hasta la fecha, las distintas fuerzas no han logrado ponerse de acuerdo en una cuestión tan básica como cuánto se debe cobrar por ejercer la función de máximo representante del ayuntamiento. Lograr una mínima estabilidad es el gran reto de este 2026.

La moción de censura en Montserrat que auspiciaron el Partido Popular, Vox y la formación independiente Aigua alejó al PSPV de la alcaldía a los pocos meses de las elecciones. Las tres formaciones ostentaban la mayoría en el consistorio y se antojaba una opción más sólida que el gobierno en minoría que inició la legislatura. Así fue hasta que el alcalde, Sergio Vilar, retiró en octubre de 2024 las competencias al voxista Carlos Martínez tras el famoso episodio de las banderas, si bien aquella fue la gota que colmó un vaso repleto de «actitudes inapropiadas». La formación ultraderechista dio el pacto por roto y populares e independientes siguen en el ejecutivo, aunque con la obligación de sumar al menos dos votos para sacar adelante sus propuestas.

Algunos gobiernos ya iniciaron la legislatura en minoría y así han continuado hasta ahora. Entre estos casos figuran poblaciones como Carcaixent, l'Alcúdia, Massalavés o Catadau. Con más o menos problemas, encaran el año y los pocos meses de legislatura restantes más debilitados que aquellos ejecutivos en los que el apoyo de la oposición no resulta indispensable para aprobar presupuestos u otras medidas.

Mención aparte requiere el delicado escenario que se dibuja en Almussafes. El PSPV ganó las elecciones con una mayoría holgada, pues logró ocho de los trece concejales en disputa. Sin embargo, su alcalde, Toni González, renunció a sus cargos en el partido y suspendió su militancia tras ser denunciado por un presunto caso de acoso sexual y laboral por una militante y empleada municipal. Desde el grupo mixto dirige todavía el ayuntamiento y lo hace con el apoyo del resto de concejales socialistas, que cierran filas en torno a él. El devenir del ejecutivo está en manos de la investigación.

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