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El reto de controlar los barrancos que amenazan a Alzira y Carcaixent

Las obras proyectadas por la CHJ para evitar inundaciones buscan dar alternativas a una cuenca compleja que tiene su principal punto de salida en la confluencia del Barxeta con el Casella

Desembocadura del Barxeta en el Casella, en una imagen de archivo.

Desembocadura del Barxeta en el Casella, en una imagen de archivo. / PERALES IBORRA

Alzira

Los casi 46 millones de euros que el Ministerio para la Transición Ecológica y la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) se disponen a invertir en el horizonte de un par de años -salvo imprevistos- para proteger Alzira y Carcaixent de la amenaza de los barrancos buscan dar alternativas a las escorrentías de una cuenca hidrológica compleja que actualmente tiene en la confluencia de los barrancos de Barxeta y la Casella su principal salida y un punto crítico.

Allí confluyen todos los caudales que recoge el Barxeta a lo largo de su recorrido, antes incluso de entrar en la Ribera por Rafelguaraf, a los que se van incorporando las escorrentías procedentes de las montañas de Carcaixent y todas las que aporta el barranco de la Casella, entre las que se encuentran las del Barranc de l’Estret que baja por el valle d’Aigües Vives.

El jefe de área de la dirección técnica de la CHJ, Ignacio Valero, lo resumió así en la visita a Carcaixent tras la inundación provocada por el Barxeta: «La única salida de todos estos barrancos es el Casella, todos esos barrancos tienen que salir de alguna manera y hay que ampliar la única salida que tenemos».

A grandes rasgos, Valero se refería a los barrancos que bajan de las montañas del Realenc y alimentan el Barxeta en el entorno de Cogullada y, en particular, al Barranc dels Prínceps; a torrentes como Pau, Venancio o Gayanes, que cruzan el casco urbano de Carcaixent y van a buscar también el cauce del Barxeta, y a todas las aportaciones que recibe en Alzira el barranco de la Casella, en el que confluyen los barrancos de la zona este de la ciudad -el Respirall, Fosc, Gracia María o l’Arena-, además del Barranc de l’Estret que baja de la Barraca, así como otros de recorrido más corto como el de Vilella.

Vulnerable a los afluentes del Xúquer

La Ribera sigue siendo muy vulnerable a inundaciones derivadas de crecidas de afluentes del Xúquer como el Magro, el Albaida o el Sellent, pero son los barrancos los que más inundaciones han provocado en los últimos años y, en particular, en Carcaixent y Alzira. Valga como ejemplo que ocho observatorios meteorológicos ubicados en estas localidades han superado en 2025 acumulados de lluvia de más de mil litros.

Las actuaciones proyectadas por la CHJ plantean la construcción de un nuevo cauce del Barxeta a la altura de Carcaixent con una conexión directa al Xúquer para que todas las escorrentías que aporte o reciba de la zona del Realenc puedan tener una salida al río y no lleguen a la actual desembocadura de Alzira, donde el Barxeta entra en perpendicular en el Casella, con los problemas que puede generar la crecida de cualquier de los barrancos para el desagüe del otro.

La CHJ, por contra, mantendrá el cauce actual del Barxeta, que seguirá recibiendo las aportaciones de los barrancos que cruzan por dentro de Carcaixent y que sí desembocarán en Alzira, donde también se contempla una modificación de la actual confluencia para generar una zona de laminación natural. El proyecto más elevado en base al montante económico es la ampliación de los últimos 786 metros del barranco de la Casella, estimado en 27 millones de euros. La CHJ también construirá una mota en Cogullada. Paralelamente, Alzira espera las obras que trasladarán el Pont de Xàtiva sobre el barranco de la Casella para eliminar el principal cuello de botella en esta zona.

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