Un canto desde Corbera a la libertad de Venezuela
La cantante lírica Elizabeth Climent huyó de Caracas a finales de 2019 para reencontrarse con las raíces de su familia en la Ribera Baixa, desde donde ha seguido la operación contra Maduro

Elizabeth, en un estudio de grabación en València. / Levante-EMV

La historia de Elizabeth Climent es un vivo reflejo de la de tantos venezolanos que, contra su voluntad, tuvieron que abandonar su tierra para huir de la pobreza y la represión de Maduro y, así, poder buscar nuevas oportunidades. Esta venezolana vive en Corbera desde 2019, cuando decidió marchar de Caracas junto a su marido e instalarse en este municipio de la Ribera, en el que imparte clases en la escuela de música el Ateneu Musical La Lira, donde años atrás se formó su padre, y es directora de la coral y cantante lírica. "No fue fácil desprenderse de ese lugar paradisíaco donde nací y me crié", recuerda. Sin embargo, la situación económica, social y política no les dejó otra opción. En sus palabras, la situación "se puso muy difícil y no nos quedó otra opción". Relata que "te acostumbras a cosas que no son normales y cuando sales de allí te das cuenta". Añade: "Nos hemos acostumbrado a vivir mal y que nos quiten nuestros derechos". A pesar de las múltiples dificultades a las que esta pareja se enfrentó durante su estancia en Caracas, esta mujer recuerda que vivió una situación concreta que supuso "un punto de inflexión". "Tuve un problema de salud muy serio. A pesar de tener dinero, no me permitían pagar la operación ni las medicinas, por lo que decidimos que no podíamos seguir así", afirma.
Elizabeth se trasladó hace casi siete años con su marido a Corbera, el municipio al que pertenecieron sus padres y sus abuelos y donde veraneó durante muchos años. En esta localidad ha seguido los últimos acontecimientos que se han desarrollado en su país y, especialmente, la operación militar de Estados Unidos que terminó con el arresto de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. La imagen de Maduro esposado, en sus palabras, quedará marcada en su memoria. Fue su hermana quien le avisó de lo que estaba sucediendo. "Mi hermana me preguntó si estaba despierta y me pidió que pusiera la televisión. Encendí el noticiero y vi los bombardeos. A los minutos vi esa imagen que se ha hecho tan famosa de Maduro", explica. La venezolana entró "en shock", ya que, como ella misma relata, "es una mezcla de alegría y miedo por lo que puede pasar ahora". Añade: "Genera sentimientos encontrados, pero es una puerta abierta a la libertad".
Precisamente su hermana regresó de Venezuela hace unos días tras un viaje "difícil". "Mi hermana estuvo tres años y medio en Corbera y decidió volver a Venezuela. El 18 de diciembre tenía que volver, pero no le dejaban porque cerraron el tráfico aéreo. Finalmente pudo volar el 22, pero fue complicado", lamenta. Tanto Elizabeth como su familia han sido testigos de la represión que se vive en Venezuela durante estos últimos años. Como ella misma reconoce, "hemos sido testigos de represiones y torturas a muchachos jóvenes, a los que daba clases, que salían a protestar y ya no regresaban", denuncia.

Elizabeth Climent, durante un recital lírico en Algemesí. / Levante-EMV
En Caracas, la venezolana fue profesora del conservatorio nacional de música y participó en el coro del teatro Teresa Carreño. Además, durante los últimos años de su vida allí, fue docente de música en Mérida. Sin embargo, la situación comportó que tuviese que emigrar del país, como décadas antes su padre había hecho partiendo de Corbera a Venezuela. "Mi padre emigró a Venezuela debido a la situación económica y social que estaban viviendo aquí", indica. Allí su madre fue secuestrada, mientras que su cuñado también fue retenido hasta en dos ocasiones. La delicada situación que vivían día tras día no les dejó otra opción que trasladarse a Corbera. "Los inicios no fueron fáciles, ya que llegamos a finales de 2019. Nos pilló la Covid-19 y estuvimos encerrrados, pero la gente me acogió con mucho cariño", insiste.
Tensa calma
Tanto ella como su familia afrontan estos días con "una tensa calma y miedo". La falta de electricidad en algunas zonas de Caracas no les permite tener contacto con su entorno venezolano. "Va a ser una larga transición y vemos que hay mucha desorganización", lamenta. Señala que "es más fácil tener un percepción clara desde aquí de todo lo que está pasando que desde Venezuela. Aquí seguramente todo se ve con mayor claridad". Pese al arresto de Maduro, Elizabeth reconoce que "hay mucho miedo e incertidumbre entre la comunidad venezolana". "Vamos a tardar mucho en recomponernos", explica.
Ni ella ni su pareja tienen en mente regresar al país, ya que en Corbera se siente "amparada". "No tengo planes de volver porque ahora sería un gran riesgo ir a Venezuela. Mi corazón está aquí", afirma Elizabeth, que se ha integrado perfectamente en el municipio e, incluso, se aventura a hablar en valenciano. "No lo digo como toca, pero lo intento", añade entre risas tras pronunciar algunas palabras.
La cantante lírica, que ha actuado en varios municipios de la comarca y del resto de la provincia, celebra, desde su casa en Corbera, "esta libertad" junto a los suyos. "Desde que pasó he recibido muchas llamadas de gente de aquí. Ellos también lo celebran: "Las personas que me rodean también celebran esta libertad. Vamos a ver qué pasa, pero yo ya no me imagino otra vida que no sea Corbera".
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