La mitad de los campos del valle de Aguas Vivas ya se han abandonado
El ayuntamiento plantea convenios para recuperar parcelas que se han dejado de cultivar debido al alto coste del agua por el precio de la energía

Una parcela abandonada, en una imagen de esta semana. / Perales Iborra

La mitad de las parcelas agrícolas situadas en el valle de Aguas Vivas se encuentran actualmente abandonadas. Así lo manifestó el exalcalde de la Entidad Local Menor de la Barraca d'Aigües Vives, Gilles Denans, tras cederle el bastón de mando a la socialista Amparo Bou durante el último relevo pactado en la Ribera.
Denans abordó los desafíos que enfrenta no solo esta localidad, sino la sociedad en su conjunto, con especial énfasis en el cambio climático. En este sentido, manifestó su preocupación en torno a "las principales amenazas a prevenir o solucionar", entre las que destacan los incendios, las sequías, las inundaciones y los fenómenos atmosféricos "cada vez más frecuentes e intensos". "A esto se añade el grave problema del abandono de tierras agrícolas, que provoca desertificación, erosión y pérdida de fertilidad y biodiversidad", incidió.
El exalcalde insiste en que "hay muchas parcelas abandonadas en todo el valle". El motivo de este descuido del campo, en sus palabras, se debe al alto coste del agua por el precio de la energía. "El agua es más cara en esta zona porque los pozos están a mayor profundidad y, por tanto, se necesita más energía y esto tiene un mayor coste", afirma. A esto se suma la escasa rentabilidad que comporta el campo. "Son parcelas pequeñas de personas que antes ganaban dinero con ellas, pero ahora no son rentables", explica.
Soluciones
Denans aboga por buscar soluciones para estas parcelas abandonadas con el objetivo de replantar árboles. Apuesta por convenios con otras administraciones para adquirir estos terrenos y, así, en sus palabras, "luchar contra el cambio climático, mejorar la biodiversidad...". Añade que esta situación también agrava el riesgo de inundaciones, ya que "si el suelo está desnudo, se erosiona y pierde su capacidad de absorber la lluvia". "Entonces perdemos la capacidad de rellenar la capa freática. Y toda la lluvia se va y en 30 minutos llega a Alzira, aumentando la probabilidad de inundación", explica.
El exalcalde pide a las instituciones que "se preocupen" por estos campos que "la gente quiere vender, pero nadie quiere comprar". La gestión de Denans ha estado marcada en todo momento por su criterio ambiental, ya que, como él mismo afirma, "tenemos la suerte de vivir en un entorno privilegiado, que tenemos la responsabilidad de conocer, amar y cuidar". A modo de ejemplo, el ayuntamiento anunció en diciembre que se contempla la renaturalización de seis espacios para compensar las emisiones de CO2 que provocarán catorce obras ya en ejecución o proyectadas de cara a los próximos cuatro años. En concreto, se trata del huerto escolar del camino de l'Assagador, la zona del Carrascal, la zona verde de la Font de la Creueta, la zona de permabosque, el barranco de l'Estret y la ampliación de la depuradora.
En sus palabras, "lo único que necesitamos es imaginación y voluntad para plantar árboles y poder compensar nuestras emisiones".
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