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Los ediles de Favara justifican su dimisión por una campaña "de acoso, presiones y amenazas que no podemos normalizar"

El PP enmarca los ataques en la polémica por la obra ilegal en una parcela vinculada a la exalcaldesa de Compromís

La oposición replica a uno de los concejales salientes que no siempre ha demostrado el respeto que reclama

Pilar Sala, con el bastón de mando, junto a los concejales del PP tras su investidura con Ester Císcar a la izquierda y Rafael Jaijo a la derecha.

Pilar Sala, con el bastón de mando, junto a los concejales del PP tras su investidura con Ester Císcar a la izquierda y Rafael Jaijo a la derecha. / Perales Iborra

Alzira

La divulgación de un cartel con la foto del alcalde de l’Alcúdia y la leyenda “Se busca, vivo o muerto” indignó el pasado mes de noviembre a Andreu Salom, que decidió interponer una denuncia en el cuartel de la Guardia Civil mientras alertaba de que llevaba meses sufriendo “todo tipo de acoso e insultos” a través de las redes sociales, por lo que era el momento de “decir basta”. También el alcalde de Algemesí, José Javier Sanchis, anunciaba ese mismo mes acciones legales al considerar que los ataques personales en la polémica suscitada por el traslado a una campa de donaciones sobrantes de la dana habían “sobrepasado todos los límites”. La crispación y el ambiente político enrarecido está en el origen de la renuncia que dos de los cuatro concejales del Partido Popular de Favara formalizaron en diciembre, una marcha que adelantó Levante-EMV.

La edil Ester Císcar tomó la palabra en el último pleno para explicar su dimisión y la de su compañero de grupo Rafael Jaijo, ausente en la sesión. “Entramos en política para trabajar, gestionar y contribuir con rigor y responsabilidad a la mejora de nuestro pueblo y al bienestar de las personas que viven en él (…) Sin embargo, desde hace ya un tiempo, la situación personal que estamos viviendo se ha vuelto insostenible, nos referimos a la campaña continuada de acoso, presiones y amenazas, no solo hacia nosotros, sino también hacia nuestras familias, una situación que traspasa el ámbito político y afecta directamente a nuestra vida personal que no queremos ni podemos normalizar”, expuso Císcar.

Si bien la ya exedil popular no aludió en el pleno a ningún motivo en concreto como origen de esa crispación, fuentes del PP enmarcan las palabras de Ciscar en las reacciones contra el equipo de gobierno -que se encuentra en minoría- que ha suscitado la investigación y los expedientes abiertos por una obra ilegal en una parcela vinculada a la exalcaldesa de Favara, Oro Azorín (Compromís), a la que la propia interesada acabó firmando la autorización para instalar suministro eléctrico cuando ostentaba la alcaldía. El ayuntamiento ha frenado los intentos de regularización a través de un proyecto de minimización de impacto territorial al considerar que no es posible aplicar esta herramienta.

Ester Císcar expuso su sorpresa y la de Jaijo por comportamientos “que todos rechazamos cuando se producen en el ámbito de la mujer o la infancia, y que sufrimos en la vida social de nuestro municipio. Insultos, coacciones, mentiras, actuaciones con el objetivo de denigrarnos son actitudes que hacen daño y no deberían tener cabida en ningún espacio, y que cuando se normalizan acaban deteriorando la convivencia y las relaciones entre las personas de nuestro pueblo”, incidió.

"Saber poner límites"

La edil defendió que la dimisión no era producto del desánimo o la falta de voluntad de trabajar, sino que se trataba de una decisión tomada en coherencia con los valores personales y la forma de entender la política que defienden “y del respeto hacia nosotros mismos, hacia nuestras familias y la institución, un respeto que implica saber poner límites, proteger nuestra dignidad personal y mantener una manera de estar en política basada en el respeto, la templanza y la responsabilidad”,

Ciscar destacó el trabajo de la alcalde de Favara, Pilar Sala, y su fortaleza para afrontar “una situación injusta y persistente que nunca debería formar parte de la vida política”, mientras Sala agradecía el trabajo de los ediles que abandonan el ayuntamiento tras soportar “un desgaste enorme, un clima de presión y amenazas que nadie debería soportar por estar al servicio de su pueblo”.

Réplicas de la oposición

No obstante, no todo fueron palabras amables. El concejal socialista Rafael Gisbert agradeció la participación en la política local de los ediles del PP, pero defendió que los populares “no nos tienen que dar lecciones de cómo actuar y hacer las cosas”. Gisbert mostró fotocopias de tres folletos distribuidos por el pueblo por el PP: “Panfletadas contra mi del PP y la alcaldesa”, resumió, mientras advertía que ese tipo de campañas no le iban a amedrentar.

Pilar Sala respondió a Gisbert que, a su juicio, no era la persona "más idónea para dar lecciones a nadie" y señaló que "tu recorrido político y tus actuaciones dejan mucho que desear y el pueblo ha visto esa cobardía que te representa", unas palabras que provocaron la queja del concejal socialista, que señaló que las descalificaciones eran impropias de la alcaldía.

También la concejal del grupo de no adscritos, Belén Ribes, replicó la intervención de Císcar sobre la campaña de acoso e insultos. En este sentido, indicó que si bien Rafael Jaijo había sido “un señor”, en el caso de Císcar le espetó que en ocasiones no había mostrado el respeto que reclamaba para ella. La ya exedil del PP evitó entrar en el debate, pero cerró con un “tu actitud es un ejemplo clarísimo a lo que yo he hecho referencia”.

La portavoz de Compromís, Isabel Borrás, por su parte, reconoció que cuando una persona está en e gobierno sufre una exposición muy fuerte, sobre todo en los momentos, como el actual, en el que no ha habido mayorías, agradeció el tiempo dedicado a la gestión pública y señaló que con la renuncia “debeís tener la consideración del pueblo, es lo que hubiéramos querido para nosotros e intentaremos que así sea”.

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