Una madre ve discriminación al negarse el Benifaió a dejar jugar a su hijo con un soplo cardíaco
La directiva del club defiende que el protocolo de la federación permite entrenar con la afección, pero no disputar partidos por la mayor «intensidad»

Instalaciones deportivas en las que juega el CD Benifaió, en una imagen de archivo. / Levante-EMV

Sergio (nombre ficticio para preservar la identidad del menor) juega desde los 4 años en el CD Benifaió. En 2023, tras una revisión médica deportiva, le detectaron un soplo en el corazón. «Es una variación cardiológica sin riesgo, que está controlada», señala su madre. De hecho, el especialista, como ha podido comprobar este diario, en la propia prueba califica que el menor, que actualmente tiene 15 años y milita en el Cadete B, cuenta con el «apto» para poder realizar este deporte. Durante estos casi tres años, el futbolista ha participado en todos los entrenamientos y ha sido convocado en los partidos disputados sin sufrir «ningún síntoma ni impedimento».
La situación cambió a principios de octubre. «Decidí retirarlo puntualmente de un entrenamiento en el que, tras hora y media de trabajo técnico, el entrenador sometió a los jugadores a varios minutos de sprints continuados. Consideré que estaba realizando un sobreesfuerzo innecesario», expone la madre. A partir de ese momento, el jugador no ha sido convocado para ningún partido, aunque sí que entrena.
Reposo tras el sobreesfuerzo
La dirección del club, por su parte, explica que «la madre se llevó al menor antes de terminar el entrenamiento», aunque desconocían el motivo. Añaden que fueron conscientes de la situación unos días después, cuando esta comunicó que «no iba a ir al entrenamiento porque debía ir a hacerse un electrocardiograma» y añadía que «el médico le había pedido varios días de reposo tras el sobreesfuerzo». La madre niega que el menor acudiera al médico esa tarde ni que descartara acudir a los próximos entrenamientos.
El entrenador, tras tener constancia de la situación y como explican desde la directiva, trasladó la problemática al club, que decidió activar los protocolos de prevención pautados por la Federación de Fútbol de la Comunitat Valenciana. «Desconocíamos la situación, pero al revisar su historial médico descubrimos el soplo detectado en 2023. Decidimos activar el protocolo, que marca que puede entrenar, pero no jugar, ya que en un entrenamiento puede parar o reducir la intensidad, pero un partido es más intenso. Los entrenadores están advertidos de la situación», señalan. En este sentido, la afectada denuncia que «diez o veinte minutos de un partido no le van a hacer más daño que 90 minutos de entrenamiento. El soplo es de nacimiento. Soy su madre, por lo que soy la primera que no quiere ponerle en riesgo».
La familia señala que, tras la detección del soplo, acudieron a pediatría para abordar la situación. «Nos dijo que lo que tenía no le impedía nada. Le hicieron todas las pruebas y no vierno nada raro». La madre se pregunta «por qué el menor podía jugar los partidos el año pasado y este año no». «No es lógico», añade.
En este sentido, la directiva solicita un nuevo informe médico que demuestre que el menor puede seguir jugando. «Le hemos ofrecido que acuda al cardiólogo, pero no quiere» señalan desde el club. Por su parte, la progenitora explica que «me dijeron que me darían una fecha para acudir al reconocimiento, pero no han comunicado nada más».
Ante las discrepancias entre el club y la familia, la madre ha decidido trasladar la situación al Ayuntamiento de Benifaió, a la Dirección General del Deporte, a la federación y a los servicios jurídicos del Valencia CF -equipo con el que el CB Benifaió tiene un convenio-, ya que alega que el menor «está sufriendo un trato discriminatorio y situaciones de rechazo, desmotivación y baja autoestima». Por su parte, el club insiste en que ha solicitado reunirse con la familia en varias ocasiones, pero no ha obtenido respuesta.
Asumir la responsabilidad
El CB Benifaió también le ha ofrecido la posibilidad de firmar un documento en el que autorice a su hijo a jugar los partidos bajo su responsabilidad. «El menor cuenta con un apto médico, por lo que la obligación de garantizar su seguridad recae en el club y no en los padres», expone la madre, que añade que «el club no se fía pese a existir informes médicos oficiales que avalan su participación». No obstante, la directiva insiste en que «cuando se descarte el riesgo por un profesional, regresará a los partidos. Necesitamos un informe médico actualizado o un consentimiento», inciden.
La situación, como ha lamentado la directiva, también afecta al propio entrenador, que ha solicitado amparo a los servicios jurídicos. «Se siente amenazado y cohibido porque la madre siempre está allí y ha llegado a grabarle», señalan. La madre, por su parte, niega estas acusaciones.
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