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Tres de cada diez menores de la Ribera Baixa admite haber consumido marihuana

El III Plan Supramunicipal de Adicciones revela que el 89 % de los alumnos ha probado el vaper y el 68 % ha fumado tabaco

El 20 % de los jóvenes reconoce ingerir drogas ilegales durante su tiempo libre

Un miembro de un club de cannabis prepara un porro en una imagen de archivo.

Un miembro de un club de cannabis prepara un porro en una imagen de archivo. / FERRAN NADEU

Saray Fajardo

Saray Fajardo

Alzira

Una de las principales preocupaciones en el ámbito educativo es el consumo de alcohol, tabaco, vapeadores y marihuana entre el alumnado, y especialmente entre los menores de edad. A pesar de las múltiples campañas destinadas a prevenir las consecuencias de este tipo de consumo, las cifras continúan siendo alarmantes. Así lo refleja el III Plan Supramunicipal de Adicciones de la Ribera Baixa 2026-2029, elaborado por la Unidad de Prevención Comunitaria en Conductas Adictivas, que abarca a los 22.217 habitantes de los municipios de Albalat de la Ribera, Benicull de Xúquer, Corbera, Favara, Fortaleny, Llaurí, Polinyà de Xúquer, Riola y Sollana.

Los datos recogidos en este documento corroboran esta inquietud entre familias y profesionales, especialmente en el ámbito educativo. De hecho, al consultar al profesorado de los distintos colegios e institutos de estas localidades sobre el consumo de drogas detectado entre el alumnado, se constata que el 36,8 % ha consumido marihuana, es decir, uno de cada tres menores ha probado el cannabis, ya sea de manera esporádica o habitual. Los docentes señalan que, según su experiencia, los chicos son los principales consumidores de esta sustancia. Sin embargo, la marihuana no es la única droga que consumen los menores y que, a pesar de ser legales, también pueden comportar daños entre los consumidores.

El profesorado entrevistado ha observado que el 84 % del alumnado ha consumido bebidas alcohólicas, seguido del vapeo, que ha sido probado por el 89 %, y del tabaco, con un 68 %. En el caso del alcohol, los docentes destacan que tanto chicos como chicas lo ingieren, sobre todo en contextos festivos.

El plan elaborado por la UPCCA no solo ha entrevistado a la comunidad educativa, sino que también traslada esta preocupación al entorno de la protección ciudadana (Policía Local y Guardia Civil de Almussafes), a distintos departamentos sociales de la Mancomunitat de la Ribera Baixa y al ámbito político (reuniones con concejales de referencia de cada ayuntamiento). Todos los encuestados destacan el consumo de marihuana entre la población menor de edad, aunque la cifra varía entre el 89,5 % observado en el ámbito de la protección ciudadana y el 65 % recogido entre las encuestas a los concejales.

Los vecinos y vecinas de los distintos municipios que forman parte de la UPCCA también alertan sobre el consumo de cannabis, ya que reconocen que durante el tiempo libre consumen drogas ilegales (marihuana, cocaína, TUSSI...). En este sentido, un 20 % de los encuestados de Corbera, Llaurí y Sollana destacan su uso durante los momentos de ocio, mientras que la cifra alcanza el 33 % en Fortaleny.

Tras el análisis, profesionales y ciudadanos reivindican la necesidad de implementar propuestas alternativas para evitar este tipo de conductas y, a su vez, insisten en la necesidad de llevar a cabo campañas de concienciación para prevenir el consumo de drogas.

Problemática sociocultural

Los docentes no solo advierten sobre el abuso de sustancias ilegales, sino que también señalan el aumento de conductas relacionadas con las tecnologías entre el alumnado, especialmente el uso excesivo de teléfonos y redes sociales, por lo que también recomiendan implementar campañas de concienciación al respecto.

La UPCCA recalca, en este sentido, que «el consumo y abuso de drogas y/o el abuso de las tecnologías se ha convertido en una problemática sociocultural y de salud pública en todo el mundo, siendo necesario poner en marcha estrategias preventivas de concienciación y sensibilización sobre los riesgos y consecuencias derivados del consumo de drogas, abusos tecnológicos y conductas problemáticas de juego, donde se implique a toda la comunidad en su abordaje mediante acciones preventivas que reduzcan los factores de riesgo y potencien los factores protectores existentes en la sociedad».

Por ello, la unidad pretende, a través de este plan, recoger la información y las necesidades de la población y la sociedad en la que se actúa para mantener la implementación de acciones preventivas para reducir este tipo de consumo.

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