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"Alberic no había vivido un temporal de viento tan dañino en décadas"

Los municipios de la Ribera tratan de recomponerse mientras la alerta amarilla permanece

La Ribera se repone de los daños generados por la borrasca Kristin

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Óscar García

Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Alzira

Entre la recuperación y la precaución. Los ayuntamientos de la Ribera trabajan para subsanar los desperfectos ocasionados por las fuertes rachas de viento a lo largo de la jornada del miércoles, con picos cercanos a los 130 km/h, mientras se mantiene la alerta amarilla. Centenares de árboles caídos, todavía más ramas (muchas de gran tamaño), estructuras ligeras, señales de tráfico, elementos del mobiliario urbano u otros desprendidos de fachadas o tejados y un largo etcétera componen un listado de daños que, afortunadamente, han generado una afección personal mínima.

A lo largo del miércoles, se sucedieron los avisos por situaciones de riesgo o desperfectos derivados la fuerza del viento que la borrasca Kristin dejó a su paso por la comarca. Ya entonces, las brigadas municipales de ayuntamientos como Alberic, Alzira, Castelló, la Pobla Llarga, Antella, Massalavés, Senyera o Cullera, entre otras muchas poblaciones, trabajaron junto a las patrullas policiales para atender una situación que llegó a ser desbordante por la magnitud del temporal y el elevado número de incidencias que generaba. En ocasiones, también fue necesaria la movilización del Consorcio Provincial de Bomberos.

Daños en propiedades públicas y privadas

Las más habituales fueron los árboles y las ramas que no soportaron el empuje del vendaval y se precipitaron, en algunos casos, encima de vehículos, aunque sin que se produjeran daños personales. Solo en Alberic, el consistorio contó alrededor de doscientos árboles caídos entre zonas urbanas, ajardinadas y urbanizaciones.

El alcalde, Toño Carratalá, expresa así a Levante-EMV su perplejidad ante lo sucedido: "Seguramente, no habíamos vivido un temporal de viento tan fuerte y dañino como este en décadas". Además de los árboles, en el municipio se registraron desperfectos e incidentes en viviendas, chalés y zonas industriales, con situaciones de mayor o menor peligrosidad relacionadas con toldos, fachadas, tejados, muros o vallas perimetrales. Incluso, el viento arrancó una plancha metálica de la puerta principal del campo de fútbol municipal.

Carratalá señala que las rachas de viento batieron todos los récords desde que existen estaciones de medición municipales. Hasta 129 km/h se alcanzaron. Además, subraya la preocupación ante la situación climática: "Estamos sufriendo cada vez fenómenos más extremos y con mayor frecuencia", alerta.

Cementerio cerrado en la Pobla

Alberic no fue el único municipio que vivió un escenario similar. Alzira también fue presa del viento. Señalizaciones, farolas u otros elementos sujetos a fachadas mostraron su vulnerabilidad. Como también los árboles de zonas ajardinadas, parques o urbanizaciones. La Policía Local recibió numerosos avisos y acordonó los puntos de mayor peligro a la espera de que las brigadas municipales pudieran subsanar los desperfectos.

En la Pobla Llarga, el ayuntamiento mantenía cerrado el cementerio este jueves tras la caída de dos árboles. En el municipio, el viento también tumbó ramas de gran tamaño en distintas zonas del término. En el polideportivo, los operarios públicos ya han detectado desperfectos en la pista de pádel, que recientemente se había reformado. No menor fue el impacto en Antella, con numerosos desperfectos en la zona del paraje de l'Assut y otros espacios naturales.

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