El barro de la dana persiste en sótanos de casas de l’Alcúdia 15 meses después: "Es un foco de olores e insalubridad"
Vecinos de un bloque de 30 viviendas alertan sobre los riesgos de salubridad y los posibles daños estructurales ante la falta de reparaciones

Javier Villada, presidente del vloque de viviendas, junto a Antonio, otro vecino afectado, en el sótano repleto de barro y trastos en l’Alcúdia. / J.M. López

Los vecinos y vecinas de un bloque de treinta viviendas de la calle Cardenal Cisneros de l'Alcúdia todavía conviven con el barro y los muebles y enseres inservibles afectados por la dana quince meses después de las trágicas inundaciones del pasado 29 de octubre de 2024. El segundo sótano de este conjunto residencial todavía se encuentra cubierto de lodo, sillas, colchones y muebles dañados, que se ha convertido en un foco de plagas, malos olores e insalubridad. A ello se suman las posibles afecciones estructurales ocasionadas por el desbordamiento del río Magro en la zona subterránea, que todavía no han sido inspeccionadas.
Durante las primeras semanas, los residentes estuvieron retirando el barro, el agua y los objetos dañados con la ayuda de decenas de voluntarios que acudieron desde distintos puntos de España para ayudar en las labores de limpieza. Tras un gran esfuerzo, consiguieron limpiar la primera planta, pero los vecinos no se atrevieron a bajar al segundo sótano por "miedo". «Todo lo que hemos podido limpiar lo hemos hecho con nuestras propias manos y con nuestro propio dinero. Hemos llenado cinco camiones de basura y barro, pero todavía queda mucho en la segunda planta», explica Javier Villada, presidente de esta comunidad de vecinos.
Los dos sótanos tampoco disponen de luz y, además, el ascensor tampoco ha podido ser reparado tras los daños de la riada. "Hemos luchado mucho y hemos hecho lo imposible, pero está siendo muy complicado", reconoce.
Los afectados no han podido acceder a las indemnizaciones del Consorcio de Compensación de Seguros para comunidades de viviendas, ya que los anteriores propietarios del bloque quebraron y la Sareb se encuentra actualmente en trámites para adquirir la comunidad. "Los denunciamos por vía penal y civil y hemos conseguido que les anulen el contrato para que podamos asumir nosotros los costes y avanzar", explica el presidente. En este sentido, los propietarios de las treinta viviendas han tenido que asumir una deuda de 12.000 euros para poder utilizar el agua. En el caso de la luz, no disponen en las zonas comunes al no llegar a un acuerdo con la compañía eléctrica. Este propietario explica que "la Sareb ganó el juicio y en abril ya asumirán los desperfectos y, por lo tanto, empezarán las obras". En otras palabras, los afectados tendrán que esperar hasta 18 meses desde la catástrofe para poder hacer uso del sótano, siempre que los técnicos no detecten daños estructurales.

Calle Cardenal Cisneros tras el desbordamiento del Magro el 29 de octubre. / Levante-EMV
Daños en episodios de lluvias
La dana del 29 de octubre afectó a estos dos garajes y también llenó de barro y agua algunas viviendas. Durante los últimos episodios, de lluvia los sótanos también han sufrido filtraciones. "En la lluvia del 28 de diciembre esto parecía una cascada", reconoce el presidente mientras muestra un vídeo en el que se observan filtraciones. "Parece que el alcantarillado está colapsado y, cuando llueve, entra el agua al primer sótano. Tuvimos que hacer una chapuza para que el agua no se quede estancada, ya que tenemos la bomba de agua y nos da miedo que acabe inundándose y no funcione, ya que sería un gasto más a todos los que ya tenemos", lamenta.
La falta de mantenimiento también ha provocado humedades en algunas viviendas. Villada agradece la predisposición de la Sareb a solucionar el conflicto. Además, agradece al consistorio que haya trasladado el conflicto a la Generalitat Valenciana para que se realicen los trabajos de limpieza con la mayor celeridad posible. "Lo que más nos preocupa es la salud de los vecinos porque se puede convertir en un foco. Además, hay niños y gente asmática, por lo que es un problema", concluye.
Viviendas abandonadas con lodo y agua en Algemesí
Los vecinos de Algemesí ya han alertado en varias ocasiones al ayuntamiento de la presencia de plagas y malos olores en casas abandonadas que todavía acumulan barro en la localidad.
El ayuntamiento ha admitido la dificultad de localizar a los propietarios, que, en ocasiones, ya han fallecido y, por lo tanto, hay que buscar a sus herederos. Esto retrasa las labores de limpieza y genera problemas de salubridad. "El consistorio no puede entrar sin ninguna autorización a estas viviendas", recordaba el alcalde José Javier Sanchis.
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