Reabre en l’Alcúdia un bar afectado por la dana tras 15 meses en un local provisional: "He costeado tres reformas en menos de dos años"
La propietaria, realojada de alquiler, regresa a su local que estuvo cerrado por daños en el forjado

Dos compañeras de Alicía ultiman los preparativos antes de abrir el local. / J.M. López

Tras quince meses de dificultades y un traslado forzoso por la dana, los primeros clientes vuelven a llenar de vida el bar de Alicia García, que esta mañana ha podido reabrir su local original en l'Alcúdia. "Afronto esta nueva etapa con mucha ilusión y muchas ganas de hacer cosas diferentes", reconoce la propietaria, que, tras un período lleno de dudas y mucho trabajo, por fin vuelve a sonreír al recuperar su espacio en la calle Jaume Roig.
El bar de Alicia, junto a otros dos negocios situados en los bajos de una finca de esta localidad, tuvieron que ser reubicados en otros puntos del municipio tras ser desalojados de la zona comercial en la que se encontraban tras la riada. Los daños en las estructuras de forja del garaje situado en el sótano ponían en peligro no solo a estos propietarios, sino a los vecinos de esta finca, que tuvieron que ser realojados mientras se inspeccionaba el estado del edificio.
Aunque los cerca de 60 vecinos afectados pudieron regresar a sus viviendas inmediatamente, los técnicos comunicaron a los propietario de estos negocios dos días después de la dana que no podían reabrir hasta que se llevaran a cabo las obras de rehabilitación. «Sabía que iba a poder volver cuando se terminaran las obras del edficio, ya que tenían que cambiar las vigas de la parte baja del local. Hasta ese momento teníamos prohibido el acceso porque era peligroso», recuerda. Hasta el momento, Alicia ha tenido que costear el alquiler de otro bar situado en la calle Sant Vicent.
Los técnicos le comunicaron a finales de año que estaban terminando las obras en el sótano dañado y, por lo tanto, ya podía iniciar la reforma en el local. Casi un año después del desbordamiento del río Magro, la presencia de barro y los pequeños desprendimientos evidenciaban la situación de estos tres comercios. Alicia ha sido la única propietaria que ha decidido regresar a este bajo, ya que las dos otras dueñas reubicaron su negocio en otros puntos de la localidad.

Alicia García, en el nuevo local. / JM LOPEZ
Disminución de ventas
«Estábamos en una calle más escondida, por lo que las ventas habían disminuido cerca de un 80 %. Teníamos ganas de volver», lamenta la afectada, que reconoce que «las ganancias no llegaban a cubrir el sueldo». La situación comportó que la dueña del bar tuviera que despedir a las dos trabajadoras. En sus palabras, «fue difícil decirles que no podían seguir porque eran familiares. Ellas encontraron, por suerte, un trabajo pronto. Espero poder contratar pronto a más gente aquí».
La afectada abrió la cafetería tres meses antes de la riada. Ella y su pareja habían estado trabajando en el extranjero para disponer de ahorros e iniciar una nueva vida en l’Alcúdia. Sin embargo, Alicia se ha enfrentado a tres reformas en dos años. «Empezamos de cero y ahora hemos tenido que volver a empezar desde el principio. Además, en el otro local también invertimos para llevar a cabo algunas mejoras y comprar nuevos electrodomésticos, ya que se habían dañado por la dana», explica. Aunque la propietaria no ha querido calcular la inversión realizada durante estos quince meses asegura que «ha sido mucho más de lo que esperábamos». Además, denuncia la lentitud a la hora de cobrar las indemnizaciones del consorcio o para acceder a las ayudas. Como ella misma relata, «el consorcio no nos cubrió el desalojo forzoso y el dinero recibido no compensa todo lo que hemos invertido». A pesar de ello, Alicia espera que «la inversión merezca la pena».
Insiste en que estos meses «han sido muy complicados anímicamente». «No quería cerrar ni que la gente se olvidara de nosotros, pero ha habido meses difíciles, en los que he pensado dedicarme a otro trabajo», añade. A pesar de todo lo vivido, la afectada ha logrado sobreponerse y hoy el local recuperaba otra vez su brillo.
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