Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Más del 40 % de los participantes en los programas antitabaco de Cullera logra dejar de fumar

La Unidad de Prevención Comunitaria en Conductas Adictivas ha atendido a más de 520 personas a lo largo de sus más de dos décadas de funcionamiento

Un fumador en una calle de Alzira.

Un fumador en una calle de Alzira. / Perales Iborra

Saray Fajardo

Saray Fajardo

Alzira

El año 2005 marcó un punto de inflexión en el consumo de tabaco. La aprobación de la Ley 28/2005 introdujo medidas destinadas a proteger la salud de la población frente al tabaquismo y a regular de forma estricta la venta, el suministro, el consumo y la publicidad del tabaco. No obstante, Cullera ya había dado los primeros pasos en esta línea tres años antes, en 2003, al poner en marcha iniciativas para ayudar a sus vecinos a dejar de fumar.

Más de 520 vecinos y vecinas de la localidad han participado en los programas de deshabituación tabáquica llevados a cabo por la Unidad de Prevención Comunitaria en Conductas Adictivas (UPCCA) durante estas más de dos décadas. De ellos, más del 40 % de los participantes han conseguido dejar de consumir esta sustancia de manera definitiva, una cifra que desde la unidad valoran de manera positiva. "Es un porcentaje muy bueno, por lo que es un programa muy bien valorado por la Asociación Española del Cáncer", señalan desde la entidad.

Los programas cuentan con la participación de profesionales de la AECC especializados en temas de tabaquismo. Las personas interesadas en abandonar el tabaquismo participan en una decena de terapias grupales, en las que comparten sus dudas e inquietudes, las cuales van acompañadas de sesiones individuales. La duración de cada uno de los programas se prologan durante un año. Aunque, en un primer momento, los grupos podían alcanzar un cupo de hasta 25 personas, actualmente la unidad ha decidido establecer como límite un total de 16 personas para poder acompañar en mayor medida a cada uno de los usuarios.

Las primeras siete reuniones se realizan de manera semanal. A ellas se suman los encuentros individuales. Tras esta primera fase, las sesiones se prolongan cada quince días y van avanzando a medida que los usuarios se adentran en el programa de deshabituación, es decir, los fumadores acuden cada mes, luego cada tres meses y, por último, cada seis con el objetivo de realizarles el seguimiento correspondiente.

La UPCCA de Cullera destaca el alto grado de aceptación de estos programas entre la población, lo que comporta que, en ocasiones, deban realizarse hasta dos programas en un mismo año. Insisten en que se trata de "un programa muy exitoso y uno de los más aceptados". No obstante, reconocen que este proceso no se desarrolla de la misma manera en cada uno de los asistentes, por lo que, como ellos mismos explican, "algunas personas necesitan medicación de forma paralela para poder dejar el tabaco, mientras que otras no".

Trabajo psicológico

Los expertos señalan que dejar de fumar es un proceso "mayoritariamente psicológico". Aunque la nicotina puede generar dependencia física en algunas de las personas, la mayor dificultad reside en los hábitos, emociones y comportamientos asociados a este consumo. Así, mientras los síntomas físicos suelen resolverse en los primeros días o semanas, el período psicológico puede prolongarse durante varios meses e, incluso, años.

"Dejar de fumar es fácil, lo más complicado es mantenerse", explican. Por ello, el programa no solo destaca porque las personas abandonan el tabaco, sino que se mantienen alejadas de este consumo al menos durante un año.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents