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Alzira destina tres millones más a canalizar las escorrentías de la montaña que inundan la ciudad

El ayuntamiento prevé mejorar los sistemas de captación de aguas pluviales para redirigir el flujo al canal de Les Basses y el barranco de la Casella

Canal interceptor contra inundaciones de Alzira, en una imagen de archivo.

Canal interceptor contra inundaciones de Alzira, en una imagen de archivo. / Perales Iborra

Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Alzira

El Ayuntamiento de Alzira prevé ejecutar una inversión cercana a los tres millones de euros para mejorar la canalización de aguas pluviales en la zona este de la ciudad. En la práctica, se busca que las escorrentías que provienen de la montaña acaben en el canal de Les Basses y el barranco de la Casella, ambos pendientes también de sendas obras que permitirán mejorar su funcionamiento. De ese modo, se espera que el riesgo de sufrir inundaciones sea menor o, al menos, que lo sea su impacto en la población.

El ayuntamiento ha incorporado el proyecto dentro del denominado Plan de Actuación Integral, enmarcado en la Agenda Urbana de Reconstrucción, que contempla una inyección económica de unos 9,5 millones de euros para promover actuaciones que mejoren la resiliencia frente a situaciones climáticas adversas. El 95% de esta cantidad proviene de fondos FEDER. Todos los proyectos, ya presentados ante los organismos gubernamentales correspondientes, están pendientes de validación. En caso de que alguno sea denegado, el consistorio podría redistribuir el dinero entre las diversas partidas presupuestarias previstas.

Zonas a intervenir

Esta actuación se enmarca dentro de un bloque centrado en mejorar la infraestructura perimetral de la ciudad con el objetivo de reducir inundaciones en zonas sensibles; concretamente, aquellas situadas al pie de la montaña y sus alrededores. Se busca actuar en l’Hort de Ros, las avenidas Gregori Furió y Radiofonista Alfonso Rovira, y la urbanización El Racó a través de diversos frentes. Uno de los más importantes es la reconducción de aguas pluviales. El agua que cae sobre el monte durante un episodio de lluvia extrema acaba, por norma general, en las calles, lo que provoca inundaciones en el casco urbano.

Los técnicos abogan por mejorar el sistema colector de aguas pluviales, de forma que el caudal se redirija hacia el canal de Les Basses y, en consecuencia, al barranco de la Casella. La idea es aprovechar que este último será objeto también de una intervención para aumentar su capacidad de evacuación y, a su vez, invertir 300.000 euros en el citado canal. Con todo, el alcalde de la ciudad, Alfons Domínguez, ha insistido en que no existe obra hidráulica capaz de evitar toda catástrofe: «El riesgo cero no existe ni existirá. Podemos reducirlo y estamos en ese proceso, pero puede llegar el día en el que el canal se desborde», ha manifestado.

En paralelo, se contempla la construcción de pozos de infiltración y balsas de detención, lo que irá unido a la creación de zonas verdes. De ese modo, se incrementa la capacidad de absorción y se reduce el agua que inunda calles, viviendas, garajes y bajos comerciales.

Un APP de avisos

Domínguez ha recalcado, igualmente, que se planean otras actuaciones para reducir el riesgo de inundaciones en la ciudad. Levante-EMV ya dio cuenta de la creación de un parque fluvial en l’Hort de Redal como zona de sacrificio ante posibles avenidas del río Xúquer, un proyecto que también forma parte del Plan de Actuación Integral y que cuenta con una inversión prevista de dos millones de euros.

«Estamos en contacto permanente con la Confederación Hidrográfica del Júcar, que ya ha anunciado un primer tramo de mota en Tulell, mientras actúa reparando algunos taludes. También creemos que puede ayudarnos con el refuerzo de la acera de l’Hort de Redal, que presenta alguna vulnerabilidad. Además, trabajamos para la creación de un tanque de tormenta y para encontrar una solución para los problemas relacionados con el barranco de la Murta y la carretera de Albalat», ha afirmado la máxima autoridad municipal.

No acaba ahí el plan. El ayuntamiento destinará alrededor de medio millón de euros a la creación de un sistema de alerta temprana y de gestión del riesgo propio. Se trata de una inversión destinada a la mejora tecnológica de la ciudad a través de la sensorización de varios puntos conflictivos. A su vez, una aplicación móvil permitiría a la población recibir avisos relacionados con episodios de lluvias o con un incendio forestal y, con ello, se podría afrontar mejor una situación de emergencia.

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