Un matrimonio de Algemesí que escapó de la riada por un butrón sigue sin poder regresar a su casa 16 meses después
La pareja vive de alquiler mientras espera poder costear la reforma de su vivienda
Advierte de que los 40.000 euros recibidos del consorcio de seguros "no alcanzan ni para empezar"

Agustí Perales Iborra

"Por mucho que queramos olvidarnos de la dana, no podemos desconectar". La reflexión de María Ángeles Pérez, vecina de Algemesí afectada por el desbordamiento del río Magro, podría ser la de muchos damnificados que, casi dieciséis meses después de aquel trágico 29 de octubre de 2024, siguen enfrentándose a una situación similar.

Mª Ángeles marca con la mano el nivel que alcanzó el agua junto al banco de la cocina en el que se llegó a refugiar. / Perales Iborra
Pérez todavía no ha podido regresar a su vivienda dañada, por lo que actualmente reside junto a su esposo alquilados en el piso propiedad de su hija. Ambos consiguieron escapar 'in extremis' de la inundación en su casa situada en la calle Muntanya la fatídica tarde de la dana. Fue el hermano de ella quien les salvó la vida tras hacer un agujero en una de las paredes de la casa en el momento en el que el agua superaba el metro y medio de altura.
"Por mucho que queramos olvidarnos de la dana, no podemos desconectar"
En palabras de la afectada, "mi hija se ha ido a València por motivos de trabajo y nosotros vivimos en su casa pagando un alquiler, ya que no podemos regresar a la nuestra". El perito valoró el estado de su casa hace ya un tiempo, que afortunadamente no sufre daños estructurales. "Me dijo que era de las peores casas que había visto por la dana en el pueblo, pero que no tenía daños estructurales. No obstante, hay que cambiarlo todo", afirma.
La pareja se enfrenta a "una gran reforma", ya que deben cambiar las puertas, los muebles o los electrodomésticos, entre otros enseres propios de una vivienda, y posteriormente deben volver a pintar el inmueble. Los afectados enviaron el presupuesto al Consorcio de Compensación de Seguros para recibir la indemnización y, así, poder llevar a cabo las obras. Por ahora, ambos todavía desconocen el momento en que podrán regresar a su vivienda. "Hemos buscado el presupuesto más asequible, pero todo va muy lento", lamenta.
"Hemos buscado el presupuesto más asequible, pero todo va muy lento"
Pérez ha recibido cerca de 40.000 euros de indemnización por parte del consorcio, pero, según sus palabras, lamenta que "con este dinero no tenemos ni para empezar con todos los daños que hay". El estado de su vivienda afecta, sobre todo psicológicamente, a esta vecina, que, como ella misma relata, "solo quiero que mi casa esté como estaba. Nada más".

El marido de Mª Ángeles Pérez toca la pared reparada por la que escaparon a través de un butrón. / Perales Iborra
A los gastos de la reparación de la vivienda se suman los costes del alquiler. La pareja cobró en 2025 las ayudas entregadas por la Generalitat Valenciana para costear el arrendamiento de los afectados por la dana. Sin embargo, denuncia que todavía no se haya puesto en marcha la resolución para acceder a la subvención de 2026. "En diciembre nos dijeron que iban a extenderlas un año más, es decir, hasta diciembre de 2026, pero no sabemos nada de este año", insiste.
La pareja denuncia "abandono" por parte de las administraciones. En sus palabras, "es desesperante porque no sabemos dónde acudir".
Un agujero en la pared
Mª Ángeles Pérez todavía recuerda con angustia todo lo vivido durante aquella jornada y los meses posteriores. En cuestión de minutos, su vivienda se llenó de agua y lodo por el desbordamiento del Magro que soprendió esa tarde a Algemesí, por lo que el matrimonio no encontraba ninguna salida para escapar de la casa, ya que la escalera que comunica con la parte superior de la vivienda era exterior.
Ella decidió subirse al banco de la cocina con la ayuda de su marido, pero el agua les alcanzó rápidamente. Tras intentar contactar sin éxito con el 112, el teléfono del Centro de Emergencias, fue su propio hermano, que es policía local de una localidad cercana y que vive a escasos metros de ella, quien se ató una cuerda a la cintura para estar conectado con su vivienda y poder llegar a la de su hermana, pero la fuerza del agua no le permitió avanzar. Fue otro familiar quien le recomendó hacer un agujero en la pared de la vivienda cercana para poder sacar a la pareja. Gracias a ello, el matrimonio consiguió escapar de aquel calvario, que se prolonga demasiado tiempo aunque, según exponen, las dificultades para recuperar su vivienda y regresar a su vida de siempre les impiden pasar página.
Zona cero de la dana
Algemesí fue el municipio de la Ribera que más sufrió aquella tarde-noche el desbordamiento del Magro, la zona cero de la dana en la comarca, tanto por la gran superficie del casco urbano que quedó anegada por el agua y el lodo -apenas una decenas de calles se salvaron del desbordamiento del río- como por las víctimas que dejó, ya que tres vecinos de la localidad fallecieron esa tarde como consecuencia de la inundación. El Magro también causó estragos esa tarde en localidades como l'Alcúdia y Guadassuar. Todos los pueblos afectados afrontan un largo proceso de reconstrucción, por un lado, de infraestructuras materiales mientrsa que los damnificados de la dana también afrontan una reconstrucción emocional para superar las secuelas de la catástrofe.
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