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Anitín inyecta 60 millones en una ampliación de su fábrica de Castelló que creará 150 empleos

El responsable de la empresa reconoce que las instalaciones actuales están cerca de alcanzar su límite de producción

Las nuevas naves contemplan la creación de hasta seis líneas de producción y dispararán la plantilla de la compañía hacia los mil trabajadores

Ampliación de la fábrica de Antinín en Castelló.

Ampliación de la fábrica de Antinín en Castelló. / Perales Iborra

Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Alzira

Los planes de expansión de la empresa de Carlet Anitín Panes Especiales pasan por crecer desde la propia comarca de la Ribera. La ampliación de la fábrica de Castelló, para la que la mercantil destinará alrededor de 60 millones de euros, permitirá crear cerca de 150 puestos de trabajo en los próximos dos años, con la perspectiva de mantener la línea de crecimiento hasta alcanzar una plantilla de 1.000 empleados en el horizonte de 2030.

Según detalla a Levante-EMV el propietario de la empresa, Agustín Blay, las instalaciones que la compañía tiene actualmente difícilmente podían absorber la creciente demanda de sus productos. «Estábamos ya un poco apurados, cerca de nuestro límite de producción, así que ejecutar esta ampliación resultaba imprescindible», admite.

Bajo el nombre de Comex, la empresa ribereña dejó para su fábrica de Castelló la elaboración de los productos diferenciales que ha logrado comercializar en el mercado exterior con la marca Valentina Snacks. Sin embargo, tras la nueva ampliación, Blay señala que todos sus complejos industriales operarán ya con el sello de Anitín.

Antes del verano

Cuando se construyó la industria en el polígono industrial castellonense, la firma de panes especiales ya se reservó un terreno importante con vistas a un posible crecimiento. En concreto, la ampliación que está ya en marcha dotará a Anitín de 15.000 metros cuadrados más de músculo productivo. «Mientras construimos la fábrica, también estamos montando dos líneas de trabajo», explica.

Estas serán las que entren en funcionamiento a lo largo de los próximos meses. La previsión de la compañía es que la primera pueda estar operativa entre junio y julio, mientras que la segunda podría arrancar a finales de año o a principios del siguiente.

Negocio creciente

Se trata, con todo, de una primera fase de crecimiento. El proceso de expansión no concluirá ahí: «Tendremos espacio todavía para habilitar otras cuatro líneas. Además, nos guardamos más terreno pensando en posibles ampliaciones de futuro», indica el máximo responsable de Anitín, que en la actualidad cuenta con cinco fábricas: dos en Carlet, otras dos en Jerez de la Frontera y la de Castelló, que se encuentra en obras.

Si se cumplen los planes que dibuja la empresa, a las dos líneas de producción mencionadas se sumarían otras dos en un plazo no mayor de tres años. Todo ello irá acompañado de un proceso de contratación relevante: «Ahora tenemos unos 700 empleados y, en ese plazo de dos años, como mínimo necesitaremos unas 150 personas más», afirma Blay, antes de añadir: «Es muy ilusionante, sobre todo porque a mí siempre me ha gustado contar con personas. Ya me hacía feliz decir que éramos 200; pues ahora, todavía más. Ojalá llegar a mil en los próximos años».

El crecimiento de la empresa es constante e invita al optimismo. Las cifras lo reflejan: si en 2015 su nivel de facturación se situaba en torno a los 56 millones, una década después esa cifra se ha duplicado.

Presencia en el extranjero

Para Blay, dos factores resultan determinantes a la hora de entender los buenos resultados de Anitín, aunque no son los únicos. Por un lado, está el contexto demográfico: la población crece en la comarca, pero también en el conjunto del Estado. «A más personas en el país, más consumo», resume el directivo de la empresa de la Ribera.

El otro, y no menos importante, es su alianza con Mercadona. «Empezamos en 2008 como proveedores y luego fuimos interproveedores, así que todo lo que fabricamos para España es para Mercadona, que es una empresa que hace las cosas muy bien. Nuestra función es tener productos de mucha, mucha calidad», comenta al respecto.

En menor medida, Anitín también distribuye sus rosquilletas y panes especiales en otros países. Italia representa uno de sus mercados más potentes, aunque no es el único. «Siempre estamos con la vista puesta en llegar allá donde se pueda. Tenemos un producto que se exporta muy bien; por ejemplo, en China o Japón contamos con clientes importantes», concluye.

Agustín Blay ha participado este miércoles en una mesa redonda de la Setmana de l'Economia de Alzira.

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