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Así circulan los trenes de Cercanías por el punto negro entre Alzira y Carcaixent

La velocidad se ha reducido de nuevo a su paso por el puente metálico que cruza el Xúquer en el linde de sus términos municipales

Así circulan los trenes de Cercanías por el punto negro entre Alzira y Carcaixent

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Óscar García

Alzira

Más rápido que una tortuga, pero más lento que un avestruz. Así viajan los trenes de Cercanías por el punto negro entre Alzira y Carcaixent, donde la velocidad de circulación se ha reducido hasta los 10 km/h.

Los usuarios de las Cercanías valencianas se han acostumbrado a convivir con múltiples incidencias y retrasos; ahora deben hacerlo también con la lenta circulación de los convoyes por el que se considera el principal punto negro de la red ferroviaria de la provincia. Este se ubica en el paso por el puente metálico que cruza el río Xúquer, en el linde de los términos municipales de Alzira y Carcaixent. Cuando se acercan a él, parece que el tiempo se detiene.

Como ya informó Levante-EMV, desde el pasado jueves, 19 de febrero, esta es la velocidad máxima que el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha impuesto a los trenes en ese punto kilométrico de la vía, como medida de precaución por los problemas que presenta el puente centenario.

Mientras que cualquier convoy avanza entre los 120 y 140 kilómetros por hora, en este punto concreto existen limitaciones de velocidad desde hace más de treinta años, y con el paso del tiempo se han vuelto cada vez más restrictivas.

Reducciones

Durante aproximadamente dos décadas, el límite de velocidad de los trenes a su paso por el puente de hierro se fijó en 60 km/h. En los últimos diez, los convoyes han circulado a 30 km/h, como deben hacerlo los vehículos en los cascos urbanos de las ciudades. Sin embargo, ahora ya no se superan los 10 km/h.

La reducción de velocidad afecta tanto a los trenes de mercancías como a los trenes de pasajeros y provoca retrasos en los servicios. Aunque se trate de un tramo de menos de medio kilómetro, la desaceleración y la posterior recuperación del ritmo inicial suponen ralentizar el trayecto unos minutos.

En todo este tiempo, Adif no ha solucionado el problema del puente, más allá de parchearlo e ir reduciendo la velocidad como medida de precaución. Se da, además, la circunstancia paradójica de que esta vía de cercanías discurre en paralelo al puente de hormigón construido en 2008, que alberga las vías de alta velocidad entre València y la capital de la Costera. Estas vías están en barbecho dieciocho años después, pese a que ejecutar el proyecto supuso un desembolso de 800 millones de euros.

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