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Riola, Alberic y Algemesí ejercen la menor presión fiscal entre pueblos de su tamaño

Casi el 80% de los municipios de la Ribera registra una recaudación por habitante inferior al promedio provincial, según los datos del Ministerio de Hacienda referentes a la última liquidación presupuestaria

Tres vecinos de Algemesí pasean por una céntrica calle de la ciudad, en una imagen de archivo.

Tres vecinos de Algemesí pasean por una céntrica calle de la ciudad, en una imagen de archivo. / Perales Iborra

Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Alzira

Riola, Alberic y Algemesí son los municipios de la Ribera con menor presión fiscal en sus respectivos tramos de población, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, referentes a las liquidaciones presupuestarias del ejercicio 2024.

El cálculo es sencillo: la suma de ingresos directos e indirectos que recibe un ayuntamiento se divide entre el número de habitantes. La fórmula permite medir, así, la presión fiscal por habitante en cada una de las localidades, aunque algunas tienen peculiaridades que distorsionan la estadística. Del mismo modo, las competencias de los consistorios son mayores o menores según el tamaño de su padrón o la superficie que abarca su término municipal.

El balance anual realizado por el ministerio atribuye a Riola el dato más bajo de la comarca y, en consecuencia, también entre aquellas poblaciones con un censo inferior a 10.000 habitantes. Las cuentas del ejercicio 2024 reflejan que el ayuntamiento ingresó, a través de impuestos o tasas, algo más de medio millón de euros, lo que supone 284,57 euros por habitante (sobre un censo de 1.770 vecinos).

Pueblos pequeños

En dicho tramo poblacional, ningún otro pueblo registró en 2024 una presión fiscal por debajo de los 300 euros por habitante. Entre los 300 y 400 euros por habitante aparecen las localidades de la Pobla Llarga (332 €/hab.), Alcàntera de Xúquer (350 €/hab.), Albalat (350 €/hab.), Manuel (355 €/hab.), Llombai (360,4 €/hab.) y Fortaleny (376,2 €/hab.). En el lado opuesto, la estadística estatal sitúa a Almussafes con 1.337,44 €/hab., a Beneixida con más de 1.000 euros por habitante, y a Tous con algo más de 2.200 euros per cápita.

Entre los municipios de 10.000 a 15.000 residentes, Alberic fue el que ejerció una menor presión fiscal sobre sus vecinos en el ejercicio analizado, con 393 €/hab., un dato ligeramente inferior al de Carlet, cuyos ingresos vía impuestos arrojaron 432,3 €/hab. En contraposición, Benifaió fue el municipio de este tramo con una mayor contribución vecinal a las arcas públicas: 536,5 €/hab.

Grandes ciduades

Por último, Algemesí fue en 2024 la ciudad con un censo superior a 20.000 habitantes que ejerció una menor carga impositiva sobre sus vecinos, al ingresar una media de 458,3 euros por vecino. En orden ascendente, le siguen Carcaixent (487 €/hab.), Alzira (563 €/hab.), Sueca (597,6 €/hab.) y, por último, Cullera (1.122,8 €/hab.).

Las cifras permiten, igualmente, realizar una comparativa con el resto de la provincia. Prácticamente, casi ocho de cada diez municipios de la Ribera registraron en 2024 una presión fiscal por habitante menor que el promedio valenciano, situado en 577,2 euros per cápita.

Casos particulares

Los datos recopilados por el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas a partir de las liquidaciones presupuestarias presentadas por los ayuntamientos son, en muchos casos, matizables, ya que existen peculiaridades que distorsionan el análisis frío de las cifras.

El ejemplo más significativo es el de Tous. La estadística lo sitúa como el pueblo que mayor presión fiscal ejerce sobre sus vecinos, pero la realidad es más bien la contraria. De los más de tres millones de euros que ingresó el ayuntamiento en 2024, gran parte de esta cuantía la aportó el Estado, principal contribuyente de la localidad en tanto que es el titular del pantano.

Las situaciones concretas de Almussafes o Cullera también elevan el dato promedio. En el primer caso, por su condición de municipio con un elevado peso industrial; en el segundo, por la existencia de numerosos apartamentos y pisos turísticos.

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