Dos de cada tres personas en paro en la Ribera son mujeres
La brecha de género se agrava en edades más avanzadas, pues el desempleo femenino a partir de los 45 años representa el 35,6% del total en la comarca
Los sindicatos reclaman un refuerzo de los servicios públicos de empleo para avanzar hacia la igualdad real

Acto celebrado ayer en el Ayuntamiento de Alzira con motivo de la conmemoración del 8-M. / Levante-EMV

La reivindicación vuelve a ser necesaria a las puertas del 8 de marzo. Nunca deja de serlo. Las mujeres soportan peores condiciones que los hombres en demasiados aspectos relacionados con el mercado laboral. Son muchos los datos que evidencian la existencia de una brecha de género que, todavía hoy, sigue presente en su día a día. Ahí va uno: prácticamente dos de cada tres personas desempleadas en la Riberatienen rostro de mujer. La situación, además, se agrava entre las de mayor edad, que quedan casi desahuciadas si pierden su puesto de trabajo a partir de los 45 años.
Sirvan de ejemplo las últimas cifras publicadas por el servicio público valenciano de empleo, Labora: la Ribera cerró el mes de febrero con 15.041 personas inscritas como demandantes de empleo. De ellas, 9.536 eran mujeres, frente a 5.505 hombres. En términos porcentuales, las mujeres representan el 63,4% del total del paro. Un dato que refleja la desigualdad de un mercado laboral que, a tenor de las cifras, sigue penalizando a las mujeres. Al menos, así lo cree el secretario general de UGT en la Ribera, Eduard Gómez: “Los datos no pueden ser más claros. Por desgracia, todavía tenemos que romper con ciertos estigmas culturales. No tiene ningún sentido que, a igual capacidad y formación, se prefiera contratar antes a un hombre que a una mujer”.
La brecha de género en el paro crece con la edad. Es otra realidad que sustentan los datos analizados. El desempleo entre los menores de 25 años ofrece valores muy similares entre hombres y mujeres, con diferencias porcentuales mínimas. Sin embargo, superado ese umbral, la desigualdad aumenta. Tanto en el tramo de edad comprendido entre los 25 y los 44 años como en el de las personas de 45 o más, el desempleo femenino supera el 60% de los casos.
Difícil acceso a la jubilación
Hay, además, un perfil especialmente castigado por las estadísticas. El 35,6% de las personas en paro en la comarca son mujeres de 45 años o más. La cifra es significativa y preocupa a los sindicatos. “No entendemos por qué se las deja fuera del mercado. Una mujer de 45 años todavía es joven para trabajar, y más en uno de los países con mayor esperanza de vida, como es el nuestro”, expone el secretario general de Comisiones Obreras en la Ribera, Andrés Bermejo. Y añade: “Se quedan en una situación especialmente delicada porque, si no tienen una oportunidad para reincorporarse, difícilmente podrán acceder a una jubilación digna”.
Tanto Gómez como Bermejo coinciden al señalar que las condiciones laborales de las mujeres “son peores” que las de los hombres. “Ellas soportan más temporalidad y parcialidad en los contratos. Hay menos altas femeninas a jornada completa porque se hacen cargo de trabajos como la limpieza o el cuidado de las personas. Además, los últimos datos estatales siguen demostrando que existe una brecha salarial de casi 5.000 euros brutos al año”, indica el líder de UGT.
Por su parte, Bermejo también destaca que las mujeres concentran una parte importante de los contratos fijos-discontinuos, tan característicos en una comarca de tradición agrícola como la Ribera. “Estos empleos están ligados al buen desarrollo de la campaña agroalimentaria. En el momento en que tienes una temporada de la naranja como la presente, muy condicionada por las fuertes lluvias, episodios de viento y otros problemas, el paro entre las mujeres crece todavía más”, comenta.
Colectivo vulnerable
Los dos líderes sindicales comparten, igualmente, una reivindicación: una mayor inversión en los servicios públicos de empleo que permita ofrecer orientación personalizada y, además, adaptar los perfiles de las personas desempleadas a las demandas de un tejido empresarial —y sobre todo industrial— que clama por la falta de mano de obra especializada.
“Por desgracia, todavía estamos muy lejos de conseguir una igualdad real en el mundo laboral. El problema está detectado, pero gobiernos, sindicatos y empresarios debemos ir de la mano para buscar soluciones y aplicarlas, para que ser mujer no implique, como todavía sucede hoy, formar parte de un colectivo vulnerable en la generación de empleo”, concluye Gómez.
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