Carpas a reventar: Comisiones de Alzira limitan la entrada a más falleros por la falta de espacio
Los casales son “para el invierno” y los entoldados no dan más de sí
La Plaça Major, la comisión más numerosa de Alzira, tiene una lista de espera de 30 personas

Comida de falleros en el casal de la falla Caputxins de Alzira / Levante-EMV
Teresa Juan-Mompó
La fiesta fallera es una fiesta de multitudes, de calles llenas y, también, de casales y carpas a reventar. Tanto que algunas comisiones de Alzira han limitado por reglamento la entrada de nuevos miembros ante la imposibilidad de poder acogerlos en sus locales. La instalación de carpas en las calles ya fue una respuesta a este crecimiento de los censos falleros. Los tradicionales casales se han quedado pequeños y, esto empieza a notarse cuando pasa Navidad y se intensifican las reuniones y actividades para la fiesta josefina, coinciden en señalar los presidentes de algunas fallas alzireñas.
La comisión La Gallera-Hort dels Frares sólo gasta el casal de la calle Doctor Just “en invierno”. “Después nos trasladamos al edificio de la Gallera, que tiene más cabida”, asegura Víctor Grande, presidente de esta falla. Su demarcación ocupa dos calles difíciles para el montaje de carpas: Hort dels Frares y Escoles Pies. Por lo que se ven limitados para crecer como falla a la capacidad de los salones de la Gallera: “150 personas en cada uno”. Y ya ocupan los tres. “Este año hemos tenido que trasladar a los más pequeños al Salón Valenciano, porque no cabemos todos en la primera planta. Es una lástima estar separados”, reconoce. Jóvenes y adultos ya ocupan los dos salones del primer piso, el Dorado y el Árabe, con una capacidad máxima para 300 personas, y también han tenido que habilitar un espacio extra para la cocina en la terraza, explica. Esta limitación no está recogida en su reglamento, pero sí en la normativas de uso del edificio de la Gallera, entidad de la que todos son socios, y que han de acatar para poder acceder a este espacio.
Los pequeños, a sus anchas
El “boom” de la comisión infantil, que ha pasado de no existir a contar con 30 niños el año pasado y 80 en el presente ejercicio, ha obligado a dedicarles un espacio diferenciado para que puedan estar cómodos, explica Grande.

La carpa de la falla Plaça Major es la más grande de Alzira. / Levante-EMV
Es un caso similar al que viven los “alevines” de la falla Plaça Major, que con un censo de 667 falleros, han tenido que repartirse por diferentes espacios, como explica su presidente, Ramón Esteban: “El año pasado decidimos ampliar la carpa. Tenemos un casal fallero de 200 metros cuadrados para todo el año, pero cuando llega la semana fallera tenemos que salir a la calle”. Asegura que una falla tan grande “hay que gestionarla como una empresa”. Y así lo hace: “Lo tenemos todo bien calculado. Este año hemos montado la carpa más grande de Alzira, con 500 metros cuadrados, donde caben hasta los hinchables de las fiestas de los pequeños. Y hemos hecho un añadido de 100 metros cuadrados para los jóvenes, anexo a la grande y así estamos más unidos”. Los infantiles “se quedan en el casal, son 35 nanos de 2 hasta 7-8 años, es como una guardería, con monitoras que están con ellos y con carnets de recogida para los padres”, explica Esteban. El censo de la falla Plaça Major “está cerrado, sólo admitimos a antiguos falleros y familiares directos, y también a los novios o novias de los festeros”, porque les gusta el ambiente familiar. “Prefiero familias, porque me consumen menos alcohol y me dan menos problemas”, reconoce abiertamente. En estos momentos, hay 30 solicitudes en espera para formar parte de la falla.

Carpa de la Plaça Major / Teresa Juan-Mompó
“Prefiero familias, porque me consumen menos alcohol y me dan menos problemas”
Acceso vetado, con excepciones
Silvia Vicent Sarrió es la presidenta de la falla Caputxins, que ahora mismo tiene sobre la mesa una modificación de su reglamento para fijar en 400 el número máximo de festeros: “Lo votaremos después de las fallas y entrará en aplicación para el próximo ejercicio”. La restricción tendrá dos excepciones: descendientes de falleros en activo y familiares directos. Han tomado esta decisión porque ya no caben más en la carpa y “el ayuntamiento no nos autoriza a montar una más grande en nuestra zona”, así que toca “restringir la entrada de nuevos miembros”. “A mí me gustaría poder acoger a más gente pero tenemos un casal pequeño y, aunque hemos buscado, no encontramos más grandes por nuestra zona”. De los 150 falleros de antes de la pandemia han crecido hasta los 250 actuales.
“Nosotros hace algún año lo hicimos y ahora no tenemos problema”, dice el presidente de la falla l’Alquenència, Juan Diego Fernández. Y apostilla: “aunque estamos al límite”. La limitación de la entrada de nuevos festeros estuvo vigente en el reglamento de esta comisión hasta hace dos años, pero luego la retiraron. Ahora, indica, podrían asumir como máximo 10 falleros más, hasta llegar a los 360, porque su carpa es de 300 metros cuadrados y no da para más. L’Alquenència es la tercera falla alzireña con más niños, casi 80, subraya. Una fiesta con futuro garantizado.
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