La comisión Faro Mar de Cullera logra plantar falla pese a la polémica por la gestión económica
Aportaciones solidarias de otros artistas y colaboradores permiten sacar a la calle un monumento con un mensaje de reconciliación

La falla que han conseguido plantar los integrantes de Faro-Mar. / Joan Gimeno

La comisión de la falla Faro Mar de Cullera ha logrado finalmente plantar su monumento después de varias semanas marcadas por la polémica y la preocupación en torno a la situación económica de la entidad.
La falta de pagos derivada, según denunciaron algunos miembros de la comisión, de la gestión del presidente y del secretario había puesto en serio riesgo la “plantà” de los monumentos falleros de la comisión. Durante días, el temor a que la falla no pudiera levantarse en la calle fue una posibilidad real que generó inquietud entre falleros, vecinos y seguidores de la fiesta.
Sin embargo, la reacción del colectivo fallero ha acabado transformando la preocupación en un ejercicio de esfuerzo compartido. La implicación de los miembros de la comisión, junto con la ayuda de colaboradores externos, ha permitido reunir los recursos necesarios para que la falla no desapareciera del calendario festivo de la ciudad.
Entre las aportaciones que han hecho posible este resultado destacan las de reconocidos artistas falleros como Pere Baenas, que se han sumado de forma desinteresada para aportar piezas y elementos al monumento. También se ha contado con la colaboración del CEO del Medusa Festival, quien ha querido aportar su granito de arena para que la ilusión de la comisión pudiera finalmente materializarse en la calle.
Gracias a este apoyo colectivo, la falla Faro Mar ha conseguido levantar un monumento simbólico pero cargado de significado. Entre los elementos que lo componen destaca un escudo del Valencia CF coronado por su característico murciélago, acompañado de una paloma de la paz que actúa como figura representativa del mensaje del monumento.
La imagen busca transmitir un mensaje de reconciliación y esperanza tras las tensiones vividas en las semanas previas a las fiestas. Para muchos miembros de la comisión, la "plantà" de este año representa algo más que la presencia de un monumento: simboliza la resistencia de una comunidad fallera que ha decidido anteponer la tradición y la convivencia a las dificultades internas.
Finalmente, la falla Faro Mar de Cullera ha cumplido con su compromiso con las Fallas y con el barrio, logrando que en 2026 la comisión vuelva a tener monumento en la calle. Un resultado que, según destacan varios falleros, ha sido posible gracias al esfuerzo colectivo y al respaldo de quienes quisieron evitar que la ilusión fallera se apagara.
En una ciudad donde las Fallas forman parte esencial de la identidad cultural, el episodio deja también una lección: cuando la fiesta peligra, la respuesta del mundo fallero suele llegar desde la solidaridad y el trabajo compartido.
Por decisión propia, la comisión no estará esta noche dentro del bombo de los premios a los monumentos falleros de Cullera, pero la esencia de la falla si estará en la calle.
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