Un plan de control de plagas reduce un 35 % las palomas urbanas en Alzira tras 700 capturas
La instalación de media docena de jaulas a través de un convenio firmado por el ayuntamiento, la Federación de Colombicultura y la Generalitat, basado en razones de salud pública y de protección del patrimonio, palía el problema de la sobrepoblación

Varias palomas se posan sobre una mesa en una terraza de a plaza Mayor de Alzira, en una imagen de archivo. / Emma Sanchis
Hubo un tiempo no muy lejano en el que los clientes de las terrazas de los bares más céntricos de Alzira sufrían el acoso de las palomas que, al mínimo descuido, se lanzaban a las mesas en busca de frutos secos o de cualquier resto de comida, derribando en sus vuelos fugaces copas, vasos y botellas, cuando no lo hacían con todo el descaro al posarse sobre la mesa con ese mismo objetivo. La población de palomas se había multiplicado de forma exponencial hasta representar un problema de salud pública para el que las autoridades han buscado soluciones durante años, tras unas primeras medidas de protección del patrimonio arquitectónico de sus excrementos. La situación ha mejorado considerablemente en los últimos meses. Un convenio suscrito por el Ayuntamiento de Alzira, la Federación de Colombicultura de la Comunitat Valenciana y la Generalitat Valenciana para el control de las palomas silvestres ha permitido reducir en torno a un 35 % la población de estas aves en el centro urbano a través de capturas controladas por veterinarios.

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El plan de control consiste en la instalación de jaulas en lugares estratégicos donde se deposita comida para que acudan las palomas. El diagnóstico realizado por los expertos el año pasado antes de distribuir las jaulas estimó en torno a 2.000 palomas la población de estas aves urbanas en Alzira. Los primeros cinco meses de aplicación del mismo ha permitido capturar 700 ejemplares, que con posterioridad se trasladan y sueltan en 'palomares barrera' que gestiona la federación de la mano de la Generalitat. El número de capturas representa a groso modo un descenso de la población del 35 %.

Una de las jaulas que se utilizan para la captura de palomas. / Levante-EMV
El concejal de Servicios para la Ciudad y Plagas, Enrique Montalvá, subraya que la iniciativa tiene como objetivo fundamental reducir los riesgos para la salud pública, evitar daños en el patrimonio urbano y garantizar la práctica correcta de la colombicultura deportiva en los pueblos del entorno. El plan de control resulta novedoso en la comarca, aunque ya se ha aplicado con éxito en municipios como Gandia, Oliva o La Nucia, señalan fuenters municipales, que destacan que la presencia incontrolada de palomas se había convertido en un problema en la ciudad.
Por una parte, los excrementos de estas aves deterioran fachadas, lo que ya obligó a instalar redes de protección en edificios con valor patrimonial como las antiguas Escuelas Pías -también en el centro de salud-, además de acumularse en espacios públicos y deteriorar su imagen. Con todo, el ayuntamiento señala que la proliferación de palomas silvestres tiene su impacto más grave en la salud pública, como potenciales transmisoras de enfermedades, “especialmente peligrosas para las personas más vulnerables”.

Un grupo de palomas en el entorno de la escuela de adultos, en una imagen reciente. / Levante-EMV
El acuerdo establece la instalación de jaulas en seis puntos estratégicos de la ciudad -en uno de los cuales se han capturado 280 ejemplares- que previamente han sido estudiados por los técnicos de la federación y lejos del alcance de los peatones. Las palomas capturadas en las jaulas se traladan a un medio natural alejado, en unos palomares gestionados por la Administración autonómica y la propia federación, explican fuentes municipales.
La FCCV aporta personal cualificado que garantiza el control veteriano de las palomas y emite informes mensuales sobre la evolución del plan de control. Por su parte, el ayuntamiento facilita la instalación de jaulas y colabora con los técnicos de la federación. El convenio arrancó en octubre con una duración de un año, prorrogable, si los resultados son satisfactorios.
Enrique Montalvá destaca que el acuerdo “representa un paso firme en la protección de la salud pública y del patrimonio urbano, al tiempo que defiende un deporte tradicional como es la colombicultura”. La FCCV, por su parte, ha subrayado el éxito de estra metodología en otras localidades como de la Safor y la Marina.
El ayuntamiento destaca que este acuerdo de colaboración permite impulsar un proyecto “innovador y sostenible” para controlar un problema “urbano y ambiental que afecta de forma directa a la calidad de vida de los ciudadanos”.
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