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Los sedimentos de la dana aún taponan barrancos y acequias en Alzira, Polinyà y Benicull

Los municipios exigen a la Confederación Hidrográfica del Júcar la limpieza urgente de los cauces para evitar nuevas inundaciones y salvar los cultivos

Montalvá cifra en una treintena los torrentes de Alzira que todavía tienen limitada la capacidad de desagüe

Una pala trabaja en el entorno de Barranc del Duc o del Rei, que recibe las aguas del barranco de la Murta.

Una pala trabaja en el entorno de Barranc del Duc o del Rei, que recibe las aguas del barranco de la Murta. / Levante-EMV

Alzira

Los sedimentos que dejó la dana en las escorrentías y cauces de desagüe de la parte baja de Alzira y de varios municipios de la Ribera Baixa siguen aún dificultando el drenaje correcto del agua en los campos de cultivo. La confluencia del Magre con el Xúquer se caracteriza por una red de meandros que, al reducir la velocidad del flujo durante la crecida, propiciaron el 29 de octubre de 2024 un desbordamiento masivo aumentado por la cantidad de agua que transportaban los ríos ese día. La acumulación hizo que el agua subiera y llegó a inundar unas 20.000 hanegadas de zona de cultivos de Alzira, explica el concejal de Agricultura, Enrique Montalvá. Una treintena de barrancos de esta zona baja de Alzira se vieron afectados por la inundación y se ven aún limitados por la sedimentación de barro que arrastró el agua.

Recientemente, el Institut Valencià d’Investigacions Agràries (IVIA), perteneciente a la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, ha publicado un informe sobre los efectos de la dana en el suelo agrícola. En este estudio se explica cómo en la zona de meandros entre el Xúquer y el Magre “la acumulación de limos es crítica, porque estas partículas tienden a sellar la porosidad del suelo, dificultando la oxigenación de las raíces de los cítricos”. Los limos son un tipo de barro muy fino que es especialmente peligroso porque, al secarse, forma una costra dura que impide que la tierra respire, explica el estudio. 

Aparte del efecto de estos lodos en los campos, su acumulación en las vías de desagüe sigue generando problemas, un año y medio después de la dana, a los agricultores de Alzira, Polinyà de Xúquer y Benicull. “Una treintena de barrancos de Alzira están todavía llenos de sedimentos”, asegura Montalvá. “Cuando llueve de forma intensa, el agua se acumula en los bancales y va pasando de uno a otro, porque el desagüe natural que sería el barranco no lo permite”, añade. Se trata de zonas con cultivos de cítricos y caqui que “se quedan anegadas”, con el riesgo que esto representa para la salud de los cultivos. De hecho, uno de los peligros de la persistencia del agua en los troncos de los cítricos de la Ribera que describe el estudio del IVIA es la aparición de un escenario propicio para enfermedades fúngicas y pseudofúngicas, y la posible detección de casos de Phytophthora en cítricos, como alerta también Enrique Montalvá.

Las acequias pierden capacidad de drenaje

El alcalde de Polinyà de Xúquer, Òscar Navarro, no tiene constancia de quejas de agricultores de su pueblo en relación con problemas para desaguar los campos: “Los labradores son tan sufridos que ya ni se quejan”, apostilla. Sin embargo sí es conocedor de la pérdida de capacidad de desagüe de las escorrentías de su término municipal: “Nadie ha limpiado los cauces desde la dana”, denuncia. El Ayuntamiento de Polinyà sí ha invertido fondos propios en la retirada de cañas y de plantas y suciedad, “pero el barro que se ha acumulado en el fondo de las acequias y barrancos, no”. “La dana inundó por completo nuestro término municipal. Después se han limpiado las calles, pero los sedimentos que se han depositado en los cauces no los hemos retirado, porque entendíamos que eso es competencia de la Confederación Hidrográfica del Júcar”. En este sentido, acequias importantes para permitir el drenaje natural de los campos, como la Sèquia del Rei, han perdido capacidad de desagüe.

En Benicull también se da esta situación. La alcaldesa, Amparo Giner, lamenta que los municipios pequeños como el suyo, de casi 1.200 habitantes, aún lo tienen más difícil para gestionar los efectos de la dana. Sus campos se extienden en el Pla de la Riera, una planicie (como su nombre indica) propicia para el depósito de los sedimentos que el Magre arrancó tierras arriba. Y, de nuevo: “Los barrancos y las acequias no los ha limpiado nadie”, denuncia. “TRAGSA ha arreglado los caminos, pero los barrancos nadie y, claro, cada vez sube más el nivel de sedimentos en los cauces y hay zonas de difícil acceso…”, detalla. Las limitaciones de personal y recursos aún complican más la resolución del problema: “En verano contratamos a tres peones para que limpien los cauces, pero de un año para otro no se pueden mantener”. A ello Giner suma otra situación: la del abandono de la agricultura. “Antes los agricultores ‘competían’ por mantener sus plantaciones lo mejor posible, y también sus acequias, pero ahora cada vez se abandonan más tierras y ya nadie limpia ni mantiene los canales de riego”, explica. “Lo hemos planteado a la Confederación Hidrográfica del Júcar, a la conselleria, a la Diputación de Valencia, pero no despachan rápido”, comenta.

“Antes los agricultores ‘competían’ por mantener sus plantaciones lo mejor posible, y también sus acequias, pero ahora cada vez se abandonan más tierras y ya nadie limpia ni mantiene los canales de riego”

Amparo Giner

— Alcaldesa de Benicull de Xúquer

Los tres municipios han participado recientemente en la constitución del grupo de trabajo de infraestructuras hídricas que se ha creado en el marco de la Comisión Mixta para la Reconstrucción y la Recuperación después de los daños ocasionados por la dana. Allí, el regidor alzireño Enrique Montalvá puso de manifiesto “la necesidad urgente de drenar los barrancos de nuestro término municipal para recuperar la capacidad hídrica que se ha visto notablemente reducida como consecuencia de la acumulación de sedimentos y tierras arrastradas por los episodios de lluvias torrenciales asociadas a la dana”. En el encuentro se abordó el Plan de Recuperación y Mejora de la Resiliencia frente a las inundaciones en los territorios afectados por la dana, así como el Plan de la Generalitat Valenciana de parques inundables, medidas clave para mejorar la seguridad del territorio y preparar mejor a los pueblos ante episodios meteorológicos extremos. Para Montalvá, “el trabajo conjunto entre administraciones y equipos técnicos es fundamental para avanzar en soluciones eficaces que protejan nuestros campos, nuestros pueblos y nuestras infraestructuras”.

"Necesidad urgente de dragar los cauces"

Los regidores de Polinyà de Xúquer y de Benicull de Xúquer aprovecharon su asistencia también para exponer su problemática relacionada con la pérdida de capacidad de drenaje de sus escorrentías. Y todos unieron sus voces para poner de manifiesto la necesidad urgente de dragar los cauces, ya que su capacidad hidráulica “se ha visto notablemente reducida como consecuencia de la acumulación de sedimentos y tierras arrastradas por los episodios de lluvias torrenciales asociados a la dana”, dice Montalvá. Y reclamaron la realización de actuaciones de limpieza y acondicionamiento de estos cauces con el fin de restituir su capacidad de desagüe, prevenir posibles inundaciones y garantizar la seguridad de las zonas agrícolas y urbanas adyacentes, unos trabajos que deben hacerse a través de la “coordinación con las administraciones competentes para agilizar la ejecución de estas intervenciones, atendida su relevancia para la protección del territorio y la actividad agraria” de la comarca.

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