Benifaió suma cinco días de “olores insoportables” que disparan las quejas por las emisiones de una industria
El ayuntamiento medirá por su cuenta la calidad del aire al generalizarse los episodios de hedores persistentes y ante la falta de soluciones de la Conselleria de Medio Ambiente

Imagen nocturna de la factoría de Roquette en Benifaió. / Levante-EMV
Cinco días consecutivos de olores “insoportables” acumulan ya los vecinos de Benifaió. El origen de este molesto hedor es la industria Roquette, ubicada a apenas cincuenta metros de las casas. Los vecinos aseguran que el fuerte olor es más molesto de madrugada, a primera hora de la mañana. Muchos se quejan en las redes sociales y algunos se toman la molestia de presentar una queja por el registro electrónico del Ayuntamiento de Benifaió. En los últimos meses se han registrado 30 instancias por este intenso olor, cuantifica el concejal de Medio Ambiente, Andrés Blázquez.
Algunas han sido presentadas por la Associació Ecologistes de Benifaió, con gran parte de integrantes que viven en las calles más próximas a la industria. “El vecindario refiere que los olores se filtran a pesar de tener en los domicilios ventanas de climalit completamente cerradas", y "si ponen en marcha los aparatos de aire acondicionado se cuelan los olores, haciéndose insoportable la permanencia en sus propios domicilios, lo que consideramos es una intromisión en la vida privada de las personas”, exponen en la instancia presentada hoy mismo.
Recientemente, los ecologistas ya alertaron del vertido de polvos blancos procedentes de las instalaciones de Roquette. Eran residuos volátiles generados en la transformación de maíz en glucosa que es, en pocas palabras, a lo que se dedica esta fábrica. La industria es la planta española de la multinacional francesa Roquette, líder mundial en ingredientes de origen vegetal y en el desarrollo de proteínas vegetales y excipientes farmacéuticos. La factoría de Benifaió se dedica a fabricar almidones, glucosas y productos amiláceos del maíz. Es una industria del grupo A, según el Catálogo de Actividades Potencialmente Contaminadoras de la Atmósfera, lo que requiere los controles más estrictos por parte de la administración. Está sujeta a una autorización ambiental integrada (AAI) otorgada en 2008 por la Conselleria de Medio Ambiente que se ha revisado de oficio a lo largo de los años para adaptar la instalación a las mejores técnicas disponibles y establecer valores límite de emisión y medidas técnicas para reducir la contaminación, según la norma. Sin embargo, “la persistencia de quejas sugiere una brecha entre las condiciones de la licencia y la realidad”, según los ecologistas.

La actividad de la industria de transformación de maíz genera constantes emisiones de humos. / Levante-EMV
Desde el Ayuntamiento de Benifaió aseguran que se comunica cada queja registrada a la Conselleria de Medio Ambiente, organismo responsable de la actividad de Roquette en virtud de la autorización ambiental integrada concedida. También se ha expuesto "el malestar y la preocupación ciudadana y del ayuntamiento ante los episodios de fuertes olores” en las reuniones para la renovación de la AAI, donde la empresa “ha negado ser responsable y ha culpado a las actividades ganaderas próximas, cosa que ha sido desmentida por el propio ayuntamiento”. Y ha solicitado “de forma reiterada la instalación de una unidad móvil de medida de contaminación atmosférica, sin que se haya conseguido el compromiso de la conselleria”. Sobre las quejas trasladadas, “no nos llega respuesta, ni de la conselleria ni de la industria”, asegura Blázquez. El consistorio ha mantenido reuniones con representantes de Roquette cuando se han producido episodios recurrentes de molestias: “Se escudan en que son situaciones puntuales de fallos en la depuradora, que no hay un problema estructural”, comenta el edil. No obstante, el gobierno municipal ha constatado que los episodios de malos olores son cada vez más recurrentes y se extienden a todo el municipio, según reconoció el portavoz del grupo municipal socialista, Xavier Martínez, a Levante-EMV. Este periódico ha intentado en tres ocasiones hablar con un portavoz de la industria sin éxito.
Ante esta situación, el ayuntamiento ha iniciado los trámites para la contratación de una empresa que se encargue de medir la calidad del aire que respiran los vecinos por medio de la instalación de sensores que permitan identificar qué componentes se vierten al aire y si éstos son tóxicos. De hecho, la proximidad “extrema” al casco urbano (menos de 50 metros) activa cláusulas específicas del Decreto 228/2018 que, de acuerdo con la norma, obligan a controles más rigurosos y, potencialmente, a la obligación de realizar mediciones en continuo de determinados contaminantes, señalan.
Estudios de salud para conocer el impacto
Los ecologistas, que hablan de “hartazgo vecinal”, inciden en que los fenómenos de emisiones nocturnas son especialmente nocivos para el descanso de las familias. Esta última semana han recogido quejas a las 22 horas, a medianoche, a las 3 horas, a las 5,30 horas, después de las 6, a las 8,30 y hasta las diez de la mañana. Los ecologistas sospechan que los sistemas de filtrado de la industria “podrían no estar operando al 100 % durante las horas de menor vigilancia administrativa” y temen que la “composición química u orgánica de las emisiones podría tener efectos irritantes sobre las vías respiratorias”. Por este motivo, la asociación pide realizar estudios de salud en la población local para determinar si existe un impacto real de las emisiones sobre la salud física y psíquica de las personas, especialmente en grupos vulnerables como niños y ancianos. Inciden también en el traslado de Roquette “a otro polígono”, ya que “solo así cumplirá la normativa en cuanto a la distancia del casco urbano y nos evitaremos esas emisiones tan desagradables y perjudiciales que alteran nuestra salud psíquica y física”, concluyen.
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