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Los ultras regresan a la tumba del nazi croata en Carcaixent de la que el Gobierno ordena retirar el escudo fascista

Únicamente siete jóvenes acuden a la llamada de la formación de extrema derecha Núcleo Nacional para rendir homenaje a Luburic tras la vandalización del panteón

Un operario municipal en el panteón del nazi croata, con el escudo que se tendrá que retirar, en una imagen de archivo.

Un operario municipal en el panteón del nazi croata, con el escudo que se tendrá que retirar, en una imagen de archivo. / Perales Iborra

P. F.

Carcaixent

La convocatoria de la formación de extrema derecha Núcleo Nacional para rendir homenaje al criminal nazi croata Vjekoslav Luburic, coincidiendo con el 56 aniversario de su asesinato, apenas ha reunido este lunes en el cementerio de Carcaixent a siete jóvenes ultras, que han exhibido una bandera croata con el escudo fascista, otra española y dos de esta formación política de corte neonazi. Lucían camisetas de Núcleo Nacional y al menos uno de ellos se ha tapado por momentos la cara con un pasamontañas mientras celebraban una ceremonia íntima para la que han pedido respeto. El cementerio se encontraba en ese momento vacío y la Guardia Civil ha desplegado un discreto dispositivo de seguridad por si la convocatoria derivaba en algún tipo de incidente, que no se ha producido.

Tumba vandalizada de Luburic.

Tumba vandalizada de Luburic. / Levante-EMV

Este homenaje que devuelve a los ultras a la tumba de Luburic, que en su día fue un centro de peregrinación para fascistas croatas que acudían cada 20 de abril con banderas aunque, según explican fuentes municipales, este ritual se cortó hace aproximadamente veinte años, fue convocado por Núcleo Nacional como un acto de desagravio tras la vandalización que sufrió la tumba a finales de marzo, cuando rociaron pintura roja sobre la misma, aunque finalmente se ha producido días después de que la Secretaría de Estado de memoria Democrática del Gobierno diera a conocer la resolución por la que se incluye el panteón del que fue uno de los responsables del campo de concentración y exterminio de Jasenovac en el Catálogo de Simbolos y Elementos contrarios a la Memoria Democrática y, a la vez, ordena la retirada inmediata del escudo del régimen fascista Ustasa del monumento y, a su vez, la instalación de “elementos que proporcionen una contextualización histórica rigurosa, veraz y acorde con los principios de la ley de Memoria Democrática”.

El Ayuntamiento de Carcaixent, tras tener conocimiento de la convocatoria de este acto de homenaje a través de las redes sociales, contactó con la delegación de Gobierno para preparar un dispositivo de seguridad ante la incertidumbre que generaba el alcance de esta convocatoria que, finalmente, ha sido mínimo. Agentes de paisano han controlado durante la tarde las inmediaciones del cementerio, mientras hasta siete unidades del Seguridad Ciudadana (Usesic) aguardaban en una gasolinera próxima por si hubiera sido necesaria su intervención. Al tratarse de un acto en un recinto municipal y no en la vía pública no era necesario solicitar autorización y el consistorio ha evitado cualquier medida que pudiera resultar contraproducente. También había pedido a grupos progresistas de la ciudad que evitaran cualquier contramanifestación que pudiera dar pie a incidentes, sin descartar que a posteriori se pueda realizar cualquier declaración institucional sobre el acto.

Los ultras han accedido al cementerio con un centro floral y un atril y, una vez en el interior, han desplegado las banderas y se han dispuesto dos a cada lado de la tumba del militar croata que vivía en España amparado por el régimen franquista y que fue asesinado en Carcaixent en 1969, donde había rehecho su vida con un nombre falso y donde regentaba una imprenta, por un agente del régimen comunista de la antigua Yugolavia.

Vjeloslav Luburic, conocido como “el carnicero”, fue uno de los colaboradores más destacados con los nazis y, según recoge la resolución de Memoria Democrática, su “determinación y violencia” sorprendió incluso a los jerarcas del III Reich. “Fue uno de los dirigentes del campo de concentración y extermino de Jasenova que, entre 1941 y 1945, asesinó a entre 56.000 y 97.000 personas (serbios, judíos, romaníes y comunistas, entre otros). Estudios recientes hablan de no menos de 90.000 personas”, detalla la resolución, que también expone que este asunto se trasladó a la Alianza Internacional de Recuerdo del Holocausto (IHRA) en Jerusalén, que acogió la iniciativa “favorablemente” y pidió que se dé cuenta de los avances realizados en la sesión que se celebrará en junio de este año en Buenos Aires.

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