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La semilla del ‘cacau’ autóctono arraiga en campos de Guadassuar y Benifaió

Tres agricultores mantienen vivo en la Ribera el legado familiar frente a la desvalorización del producto tradicional 

Productores y científicos de la UPV se alían para devolver al cacahuete valenciano el prestigio y la rentabilidad perdidos 

Ximo Herrero y Camilo Gisbert muestran parte del 'cacau del collaret' recolectado en tierras de Guadassuar.

Ximo Herrero y Camilo Gisbert muestran parte del 'cacau del collaret' recolectado en tierras de Guadassuar. / Pascual Fandos

Alzira

El ‘cacau del collaret’ forma parte de la memoria colectiva de la Ribera. Históricamente, esta comarca fue el auténtico motor del cacahuete en España, concentrando gran parte de la producción nacional. En los ochenta, de las 1.864 hectáreas cultivadas, la gran mayoría (1.398 hectáreas) se localizaban entre los términos municipales de Benifaió y Alginet, sumándose a otras plantaciones en l’Horta Nord. Este peso histórico fue incluso mayor a mediados del siglo XX, alcanzando un pico de 5.010 hectáreas en el año 1961, según la “Revista de Extensión Agraria".

En la actualidad, la situación es drásticamente distinta. La mayoría de la producción del cacahuete valenciano es “para casa” y son pocos los kilos que se comercializan, mayormente a través de clientela fiel, comercios amigos o directamente a la restauración. Aunque se respira un aire de recuperación gracias a un proyecto impulsado por la Universitat Politècnica de València para rescatar este cultivo tradicional: a través del Instituto de Conservación y Mejora de la Agrodiversidad Valenciana (COMAV), y liderada por su director, Salvador Soler, ha nacido hace pocos meses la Associació de Productors i Comercialitzadors del Cacau Valencià, que aglutina a once productores de cacahuete genuinamente valenciano de la Ribera Alta, l’Horta y la Costera.

Vicent Grau, de Benifaió, cultiva 'cacau del collaret' ecológico.

Vicent Grau, de Benifaió, cultiva 'cacau del collaret' ecológico. / Levante-EMV

Tres de ellos mantienen vivo el legado de sus abuelos y padres en Benifaió y en Guadassuar. Los hay más jóvenes y más mayores, pero los tres comparten la estima hacia esta legumbre “fácil de cultivar pero difícil de cosechar”, que está tan arraigada en nuestra cultura. Vicent Grau tiene 59 años y hace veinte que cultiva ‘cacau del collaret’. “Yo todo lo que produzco lo vendo”, asegura. Su cacahuete es ecológico y su precio es más alto. También ha plantado ‘cacaua’—que junto al ‘collaret’ y al ‘morú’ son las tres variedades valencianas—, pero “es de grano más grueso y no me gusta tanto”, reconoce. Del ‘cacau del collaret’ destaca sus cualidades: “Es más sabroso y tiene más aceite, el 69 %”, frente al 40 % de otras variedades más extendidas. Conoce la larga tradición del cacahuete en su pueblo, Benifaió, y explica que “hasta hace 30 o 40 años aún existían molinos para extraer el aceite del cacahuete”. Mantiene el cultivo “por sentimiento” y lamenta que “se ha desvalorizado mucho la agricultura”. “El cacahuete es un cultivo emblemático pero la gente no acaba de valorarlo”, dice. A pesar del mayor prestigio de esta leguminosa en las nuevas dietas de moda que priorizan el consumo de las proteínas, “la gente no se fija y consume el que viene de fuera”. No obstante, “hay un sector de población que quiere alimentarse realmente bien y sí que buscan estos productos”, añade.

Matas de cacahuete secándose al sol junto a la ermita de Guadassuar.

Matas de cacahuete secándose al sol junto a la ermita de Guadassuar. / Levante-EMV

Camilo Gisbert, de 60 años, ha heredado la afición por el 'cacau' de su padre. En unos quince días plantará tres hanegadas de ‘cacau del collaret’ “para casa”. “Tanto como gusta el cacahuete por estas tierras, y lo compramos de fuera”, se lamenta. Ha entrado a la asociación porque quiere impulsar este cultivo tradicional y se fija en el modelo de Ca Climent, productora y comercializadora de la Granja de la Costera, una empresa familiar que mantiene el cultivo tras cuatro generaciones y que también lo tuesta y lo vende a través de internet para consumo local y nacional. “A mi me gustaría seguir este modelo”, dice. Él, hoy por hoy, lo vende a comercios y casas particulares. Confía en que la agrupación de productores pueda aportarles soluciones para simplificar el trabajo post-cosecha, que es muy laborioso: “Lo hacemos todo manual y es muy costoso”.

Proceso de recolección del 'cacau del collaret' en una imagen de archivo.

Proceso de recolección del 'cacau del collaret' en una imagen de archivo. / Pascual Fandos

Antaño eran las mujeres las que cogían una silla y se iban a las eras, donde el cacahuete se dejaba al sol tras ser recolectado. Una vez seca la tierra, sacudían la mata contra la silla para soltar el grano y limpiarlo de la arena, cuenta Ximo Herrero. Es el tercer productor de ‘cacau’ de la Ribera, también de Guadassuar, en la asociación. Es el más joven de los tres, con 40 años no ha vivido los años de expansión del cultivo en la comarca pero conoce la tradición de voz de sus mayores, y mantiene el legado de su abuelo, de quien ha heredado las semillas que hoy aún cultiva. “La gente quiere ‘cacau del collaret’ en el bar, y allí te lo regalan cuando pides una bebida. No se valora el producto”, se queja. Este año plantará una hanegada en Guadassuar. “Es algo testimonial”, comenta. Pertenece a la agrupación de productores y también al colectivo Llavors d’Ací, que trabaja en la recuperación y difusión de los cultivos autóctonos. Vende lo que cosecha en su casa. Su producción, como la de Vicent Grau de Benifaió, es ecológica y se dedica en exclusiva a la variedad ‘collaret’.

Medición del calibre del 'cacau del collaret' en el laboratorio del COMAV de la Universitat Politècnica de València.

Medición del calibre del 'cacau del collaret' en el laboratorio del COMAV de la Universitat Politècnica de València. / Miguel Angel Montesinos

Copia de seguridad de las variedades autóctonas valencianas

En ese intento por revalorizar los ‘cacaus’ valencianos se centra la iniciativa del COMAV que, además de agrupar a los productores, les ofrece ayuda experta para hacer viables los cultivos. A través de la Associació de Productors i Comercialitzadors del Cacau Valencià podrán recibir apoyo para “desarrollar herramientas que contribuyan de forma decisiva a la promoción del cultivo del ‘cacau valencià' y su consolidación como producto agrario rentable”, señala Salvador Soler.

El próximo paso de la asociación es la creación de un sello comercial para el ‘Cacau Valencià’ de sus productores. También ofrecerá asesoramiento científico para combatir enfermedades y mejorar las variedades. Otra de las ideas es conseguir recursos dentro de proyectos de investigación para hacer I+D+i del ‘Cacau Valencià’. El equipo del COMAV ya ha realizado trabajos de caracterización y de calidad de una colección de variedades del ‘Cacau Valencià’. La asociación y el COMAV prevén crear una ‘Colección del Cacau Valencià’, que se conservará en el Banco de Germoplasma de la UPV, referente internacional en el sector agronómico, y que supondrá una copia de seguridad de las variedades de cacahuete valenciano así como un repositorio para suministrar semillas a los agricultores.

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