La creación de tres áreas reguladas para 118 autocaravanas permitirá a Cullera ordenar el turismo itinerante
El ayuntamiento limita la acampada en vía pública mientras impulsa zonas de estacionamiento con control 24 horas que permitirán la afluencia de visitantes durante todo el año

Autocaravanas estacionadas en Cullera en una imagen de archivo. / Joan Gimeno

El Ayuntamiento de Cullera ha dado un paso definitivo en la regulación del turismo itinerante con la creación de tres Zonas de Estacionamiento Regulado de Autocaravanas (ZERAC), un proyecto que reorganizará el uso del espacio público y marcará un antes y un después en la convivencia entre residentes y viajeros.
La iniciativa, que se desarrollará sobre más de 12.000 metros cuadrados en la entrada norte del municipio, habilitará 118 plazas de estacionamiento —incluyendo espacios adaptados— con servicios específicos como vaciado de aguas, suministro eléctrico y acceso a agua potable. El modelo será completamente digital, con reservas ‘online’, acceso automatizado mediante lectura de matrículas y vigilancia permanente.
Del conflicto en la vía pública a un modelo regulado
La puesta en marcha de estas áreas llega tras años de tensiones derivadas del estacionamiento prolongado de autocaravanas en zonas urbanas y marítimas. La normativa municipal vigente ya establece que estos vehículos pueden estacionar en la vía pública como cualquier turismo, pero prohíbe expresamente la acampada, entendida como la ocupación del espacio exterior con elementos como toldos, mesas o vertidos.
El incumplimiento de estas normas conlleva sanciones que pueden alcanzar los 500 euros, siendo especialmente perseguidas las prácticas de acampada libre fuera de espacios habilitados.
Con las nuevas ZERAC, el consistorio pretende canalizar esta demanda hacia espacios controlados, reduciendo la presión sobre enclaves sensibles y mejorando la imagen urbana del municipio.
Estancias limitadas y rotación obligatoria
El nuevo sistema fija un máximo de 48 horas de estancia por semana en estas áreas, con una tarifa de 15 euros diarios. El objetivo es garantizar la rotación de visitantes y evitar asentamientos prolongados, una de las principales preocupaciones vecinales en los últimos años.
Además, el uso de tecnología permitirá un control más eficiente del cumplimiento de los tiempos de estancia, algo difícil de supervisar en la vía pública con los medios tradicionales.
Impacto económico y desestacionalización
Desde el ayuntamiento destacan que el turismo de autocaravanas representa un perfil de visitante en crecimiento, con capacidad de consumo en comercio y restauración local y menor dependencia de la temporada alta.
La creación de estas zonas reguladas busca, por tanto, no solo ordenar el espacio urbano, sino también consolidar un modelo turístico más diversificado y sostenible a lo largo de todo el año.
Con este proyecto, Cullera pasa de una regulación basada en la prohibición de la acampada en vía pública a un sistema mixto que combina restricciones con alternativas para los usuarios. La convivencia entre residentes y autocaravanistas dependerá ahora, en gran medida, del éxito de estas nuevas infraestructuras y de su capacidad para absorber la demanda existente.
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