La salida de l’Énova tras descontaminar su pozo liberará la disputada demanda de agua del depósito de la Comuna
El Pou Verge de Gràcia "tiene caudal suficiente para garantizar el suministro" a los enovenses una vez se complete su mejora integral en 2027

El depósito de la Comuna suministra a Castelló, Manuel, Sant Joanet, Senyera y l'Énova. / C. Llorca Ibáñez
El Ayuntamiento de l’Énova calcula que en 2027 podrá volver a utilizar su pozo y dejará de consumir agua del depósito de la Mancomunitat de la Comuna, liberando su asignación para los otros cuatro municipios que toman agua de este tanque. El reparto del caudal de este depósito, abierto desde 1991, ha generado disputas recientemente entre las poblaciones, después de que Senyera y l’Énova hayan solicitado entrar como usuarios. Como ayer informó Levante-EMV, Senyera necesita más caudal para poder ultimar su segundo polígono industrial, ya que uno de los requisitos para contar con las licencias es poder garantizar suficiencia hídrica. También l’Énova precisa agua del tanque mancomunado porque ha tenido que dejar de utilizar el pozo municipal porque en 2021 sufrió una contaminación por plaguicidas.
El Ayuntamiento de Senyera ha sido el encargado de presentar la solicitud a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) para la ampliación de los municipios beneficiarios. Para ello solicitó a finales de la década pasada un informe a la empresa Egevasa sobre las necesidades de agua de cada localidad. El hecho de que sean municipios pequeños y que la Mancomunitat de la Comuna carezca de personal técnico a tiempo completo ha dilatado la resolución de esta situación, y ahora se aprueba la entrada de estos dos pueblos basada en un informe de consumos que todos coinciden en que “están desactualizados”, un hecho que ha agravado el malestar por la redistribución de los caudales.
La entrada de estos dos nuevos municipios como usuarios del depósito de la Comuna ha obligado a repartir el caudal entre cinco poblaciones. Solo el alcalde de Manuel, César Carbonell, ha votado en contra a la entrada de Senyera y l’Énova como usuarios del depósito en el pleno de la Mancomunitat de la Comuna. Según explica la presidenta de este ente, Rafael Aliaga, la oficialización de la entrada de Senyera y l’Énova era un paso indispensable para, una vez dentro, poder solicitar a la CHJ que adecue la asignación del volumen de agua a las necesidades presentes y futuras de cada localidad. De hecho, tanto Manuel como Senyera ya han anunciado que presentarán una solicitud al gestor de cuenca para que les autorice más caudal.

Vista del depósito desde el municipio de Manuel. / C. Llorca Ibáñez
El alcalde de l’Énova, Tomás Giner, quita hierro al malestar: “Cada uno defendemos nuestros intereses, pero tenemos buena relación”. L’Énova cuenta desde la construcción del depósito con una conexión directa al depósito, “igual como los otros municipios de la Comuna”, puntualiza. No obstante, su suministro principal está garantizado con el caudal del Pou Verge de Gràcia. Por cuestiones sanitarias, tras la contaminación por plaguicidas en 2021, el ayuntamiento se vio obligado a dejar de consumir el agua de este acuífero. En 2022, a través de una inversión de la Diputació de València, se realizaron una serie de mejoras: “Cambiamos la bomba y todas las tuberías, unos 50 metros, reparamos el interior del edificio e instalamos una planta con filtros de carbono”, con una inversión de 97.000 euros. Aunque esta reforma no garantiza la llegada de agua de calidad a las casas, porque falta completarla con la sustitución de la tubería de fibrocemento del pozo y otras reparaciones menores. Este proyecto está valorado en 40.000 euros y el gobierno local tiene previsto ejecutarlo a lo largo del año para que pueda estar acabado en 2027 y poder llevar “agua buena” a los vecinos, dice Giner. De esta manera, se completaría la mejora integral de la infraestructura de suministro de agua. A partir de ahí, el consistorio valorará si realiza una gestión municipal del servicio o si lo externaliza a través de una empresa.
Una vez se recupere el suministro del pozo Verge de Gràcia, solo la urbanización La Besana de l’Énova quedará conectada al depósito mancomunado porque, dada su altura sobre el municipio, “la presión del pozo no llega allí, así que se ha de abastecer de la Comuna”, indica el alcalde.
Otra de las opciones que barajan los cinco municipios usuarios del depósito es solicitar una aumento de la concesión a la CHJ, para poder contar con más volumen de agua en época de sequía. Como ayer publicó este peródico, recientemente se ha aprobado la cesión de la gestión del depósito de la Comuna a la Mancomunitat de la Ribera Alta, “que cuenta con más personal técnico y más experiencia en la gestión de pozos”, dice Rafaela Aliaga. Una vez aprobado en la Comuna, cada uno de los municipios han de aprobarlo en sus ayuntamientos y se ha de contar con unanimidad para poder formalizar la cesión, detalla la presidenta.
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