Los sensores confirman el efecto 'isla de calor' en Alzira: Diferencias nocturnas de 5 º C entre el centro urbano y las afueras
Los resultados preeliminares del estudio piloto que coordina el CEAM para detectar zonas vulnerables a las olas de calor también detecta oscilaciones de más de 2 º C entre diferentes barrios

C. Llorca Ibáñez
El proyecto piloto que coordina en Alzira el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) para identificar las zonas más vulnerables a las olas de calor ha detectado oscilaciones de más de 2 º C entre diferentes áreas del casco urbano mientras que, durante la noche, constata diferencias de hasta 5 º C entre sensores que se encuentran en el interior de la ciudad y otros ubicados fuera de la zona de urbana, lo que confirma que “el efecto isla de calor se está produciendo”, en base a un análisis preeliminar de los datos recabados, que la coordinadora del área de Meteorología y Climatológica del CEAM, Samira Khodayar, ha adelantado esta jueves durante su participación en las jornadas “Alzira en Verd”.

Samira Khodayar durante su exposición antes de la mesa redonda sobre las emergencias como consecuencia del cambio climático. / C. Llorca Ibáñez
El CEAM, de la mano del ayuntamiento, instaló hace algo más de un año una veintena de sensores de temperatura y humedad para elaborar un mapa térmico y detectar las zonas más vulnerables. “Estamos viendo con estos resultados preeliminares que existe una variabilidad térmica importante en la ciudad y, eso, a pesar de que Alzira es una urbe pequeña. En València tenemos aproximadamente ochenta sensores entre la ciudad y su área metropolitana y, evidentemente, se ve una variabilidad mucho más amplia”, ha explicado Khodayar, mientras advertía de que con los datos de un único verano -los más relevantes para el estudio- es pronto para llegar a conclusiones más sólidas. Con todo, los datos del mes de julio ya constatan siete días cálidos extremos y 16 noches tropicales, lo que representa que el termómetro no bajó de los 20 grados.
Suma de factores
La investigadora ha señalado que el casco histórico y sectores más urbanizados presentan una temperatura mayor que otras zonas y que estas diferencias térmicas son producto de una suma de factores: “Si hay más o menos hormigón, tienen más o menos vegetación y otras condiciones meteorológicas por la localización de los edificios, si son más altos o menos, si hay más tráfico… es una suma de muchos factores que podemos identificar, pero no se puede generalizar”, ha comentado. Samira Khodayar ha señalado que si bien la variabilidad térmica de Alzira es acorde a lo que se espera, con unas diferencias que considera normales, también advierte de que “raramente se había demostrado” ya que según ha comentado, las redes de sensores instalada en Alzira o en València, “si no son únicas en el mundo”, resultan extrañas.

Uno de los sensores de temperatura y humedad que aportan datos al estudio piloto desde la plaza Mayor. / C. Llorca Ibáñez
Khodayar ha señalado que el conocimiento que ofrezca esta red de sensores, que se mantendrá en el futuro, “tiene que ser la base para adaptaciones posteriores que se quieran realizar en la ciudad porque es el objetivo final, que todas las decisiones que se tomen en cuestiones de adaptación a temperaturas extremas, mejoras para la sociedad… estén basadas en el conocimiento científico”.
La investigadora ha incidido en que se trata de resultados preeliminares y ha dejado entrever que en la medida que se analice un período más largo “la variabilidad será mayor”.
El nivel del mar ha subido más de lo esperado
Khodayar ha participado este jueves en una mesa redonda convocada bajo el lema “Gestió de les emergències en temps de canvi climàtic”, si bien como preámbulo de la jornada ha realizado una introducción sobre el impacto del cambio climático en la Comunitat Valenciana en la que ha alertado de fenómenos con consecuencias directas como el aumento del nivel del mar, las olas de calor, las sequías o los episodios de precipitaciones torrenciales.
La científica del CEAM ha explicado que las últimas investigaciones revelan que el nivel del mar ha aumentado más de lo que se había previsto; por lo que respecta a las temperaturas, ha señalado que las proyecciones en las actuales circunstancias apuntan a que a finales de siglo pueden aumentar entre dos y tres grados, aunque en un escenario más alto de emisiones se puede llegar a “un aumento homegeneizado de hasta cinco grados”, mientras que por lo que respecta a las precipitaciones, pese a que hay una mayor variabilidad, se augura en las próximas décadas un descenso importante de entre un 10 y un 25 %, eso sí, con más fenómenos de lluvias muy intensas. Alerta además de una alta variabilidad interanual, es decir, la alta probabilidad de tener años muy húmedos seguidos de años muy secos, y viceversa.
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