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La huelga educativa vacía las aulas en Cullera y Sueca y moviliza a alumnado y profesorado en una jornada de amplio seguimiento

La presencia de alumnado ha sido prácticamente testimonial en los IES Blasco Ibáñez, Llopis Marí y Joan Fuster

Aulas vacías en el IES Blasco Ibáñez de Cullera.

Aulas vacías en el IES Blasco Ibáñez de Cullera. / Joan Gimeno

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Joan Gimeno

Joan Gimeno

Cullera

La huelga educativa que ha comenzado este lunes 11 de mayo ha dejado una imagen poco habitual en la Ribera Baixa: aulas semivacías, pasillos silenciosos y una comunidad educativa movilizada tanto dentro como fuera de los centros. La protesta, convocada para reivindicar mejoras en la enseñanza pública, ha tenido un seguimiento muy elevado en los institutos de Cullera y Sueca y una notable incidencia también en los colegios públicos de Primaria.

En los institutos IES Blasco Ibáñez y IES Llopis Marí, así como en el IES Joan Fuster, la presencia de alumnado ha sido durante toda la mañana prácticamente testimonial. La asistencia se ha concentrado principalmente en estudiantes de 1º y 2º de ESO, cursos que no estaban directamente llamados a secundar la huelga por cuestiones de edad, aunque incluso en esos niveles varios padres y madres han optado por no llevar a sus hijos a clase como gesto de apoyo a la convocatoria.

Entre el alumnado de cursos superiores —3º y 4º de ESO, Bachillerato y Formación Profesional— el seguimiento ha sido prácticamente total. En numerosos grupos la ausencia de estudiantes ha impedido el desarrollo normal de las clases, transformando la actividad académica en residual.

El respaldo del profesorado también ha sido significativo. En los tres institutos, buena parte del personal docente ha secundado el paro y ha participado en concentraciones convocadas a primera hora en las puertas de los centros antes de desplazarse posteriormente a València para asistir a la manifestación central convocada a las 12.00 horas. Según fuentes sindicales, el seguimiento de la huelga en los institutos de Cullera y Sueca se puede situar próxima al 85%. Habiéndose respetado en todo momento los servicios mínimos establecidos.

Aunque una parte del profesorado de incorporación más reciente ha acudido a trabajar con normalidad, la percepción general en los centros es que la huelga ha tenido una respuesta mayoritaria entre los claustros.

Amplio seguimiento también en Primaria

La movilización no se ha limitado a la enseñanza secundaria. En los colegios públicos de Primaria de Cullera y Sueca, el seguimiento entre el profesorado también ha sido muy notable. Según distintas fuentes consultadas, más del 75% del personal docente ha secundado la convocatoria en esta primera jornada, una cifra que refleja el malestar existente en el conjunto del sistema educativo.

Pese a ello, en todos los centros se han cumplido los servicios mínimos establecidos por la administración, garantizando la apertura de los colegios y la atención básica al alumnado.

La incidencia también se ha dejado sentir entre las familias. En varios centros se ha constatado una reducción importante de la asistencia de alumnos, ya que muchos padres y madres han optado por no llevar a sus hijos a clase en señal de apoyo a las reivindicaciones planteadas por docentes y estudiantes.

Una protesta que trasciende las aulas

La elevada participación registrada en la Ribera Baixa confirma que el malestar educativo va más allá de una convocatoria puntual. La falta de recursos, la sobrecarga en las aulas, la necesidad de mejorar las plantillas y la defensa de una enseñanza pública de calidad han vuelto a situarse en el centro del debate.

La imagen que deja esta jornada en Cullera y Sueca es la de una comunidad educativa ampliamente movilizada —alumnado, profesorado y familias— que ha querido trasladar desde las aulas hasta la calle un mensaje claro en defensa de la educación pública.

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