El plan de control de palomas urbanas que aplica Alzira se aproxima ya a las mil capturas
El ayuntamiento pretende dar continuidad al programa que ha reducido casi un 50 % la población estimada hace siete meses
Alerta de que las personas que alimentan a estas aves en la calle se pueden enfrentar a multas de 450 euros

Redacción Levante-EMV
El plan de control de la población de palomas silvestres que puso en marcha el Ayuntamiento de Alzira el pasado otoño de la mano de la Federación de Colombicultura de la Comunitat Valenciana y la Generalitat en base a razones de salud pública se aproxima ya a los mil ejemplares capturados, lo que representa casi el 50 % de la población de palomas que, en base al diagnóstico inicial, se estimó que podía haber en la ciudad, en torno a 2.000. El concejal de Servicios para la Ciudad y Plagas, Enrique Montalvá, se muestra satisfecho de los resultados y prevé renovar este primer contrato anual que vence en septiembre al considerar que sin esta labor de control la población de palomas se hubiera multiplicado.

Una paloma sobre la mesa de una terraza de la plaza Mayor de Alzira, en una imagen de abril. / Pascual Fandos
El edil, con todo, ha recordado que las ordenanzas municipales prohíben expresamente “dar o depositar comida en la calle” y ha alertado de que aquellas personas que tienen por costumbre alimentar a las palomas se pueden enfrentar a multas de 450 euros ya que se trata de una acción tipificada como infracción muy grave que, además, merma la efectividad del trabajo de control que realiza el ayuntamiento, desde la perspectiva de que “donde no hay comida, las palomas no vuelven”. De hecho, se ha facilitado información a la Policía Local para que pueda identificar a personas que dejan comida en la calle para que acudan las palomas.
Captura en jaulas
El plan de control de palomas que desde hace casi siete meses aplica el ayuntamiento consiste en la instalación de jaulas en lugares estratégicos, en las que se deposita comida para que acudan las palomas y en las que quedan atrapadas. El ayuntamiento destaca que se trata de capturas controladas por veterinarios. Estas aves urbanas se trasladan a ‘palomares barrera’ que gestiona la federación de la mano de la Generalitat, donde se dejan en libertad en el medio natural.
Las capturas de las dos últimas semanas elevan a 936 los ejemplares retirados de las calles de Alzira desde que se activó este de plan de control. Los técnicos han constatado precisamente en estas capturas que la primavera es época de cría por la presencia de abundantes pichones.

Una paloma se come los frutos secos de un aperitivo tras levantarse los clientes de una terraza de la plaza Mayor. / Pascual Fandos
La concejalía de Servicios para la Ciudad y Plagas redistribuye las jaulas periódicamente en la medida que detecta la concentración de palomas en nuevos puntos y, en estos momentos, ha decidido poner el foco en la plaza Mayor, si bien se trata de un sector del casco urbano en el que carece de edificios públicos para depositar las jaulas lejos del alcance de los peatones.
Razones de salud pública
El ayuntamiento defiende que el plan de control de las palomas urbanas tiene como objetivo fundamental reducir los riesgos para la salud pública que puede representar una sobrepoblación de estas aves, evitar daños en el patrimonio urbano, que sufre los excrementos que generan las palomas y, en última instancia, garantizar la práctica correcta de la colombicultura deportiva en los pueblos del entorno. Este sistema de control de la población de palomas ya se había aplicado con éxito en municipios como Gandia, Oliva o La Nucía.
En base al convenio para aplicar el plan de control, la FCCV aporta personal cualificado que garantiza el control veterinario de las palomas y emite informes mensuales sobre la evolución del mismo. Por su parte, el ayuntamiento facilita la instalación de jaulas y colabora con los técnicos de la federación. El convenio actual entró en vigor en octubre y Montalvá ya ha mostrado su disposición a prorrogarlo al considerar que los resultados son positivos.
La proliferación de palomas en las calles de Alzira se había convertido en un problema para algunas terrazas de bares ya que las aves se lanzaban -y en algunos casos todavía sucede- sobre las mesas nada más quedan vacías o ante el menor descuido de los clientes en busca de frutos secos o comida, derribando en el vuelo copas y botellas.
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