Alumnos de Catadau recuperan 25 ordenadores afectados por la dana en un proyecto pionero de aprendizaje-servicio
La Fundación Cotec financia tres iniciativas educativas en la Ribera que unen atención tras la riada e innovación
Un documental por alumnos de FP básica en Benifaió y un libro sobre emociones y salud mental por jóvenes de Llombai también reciben apoyo

Levante-EMV
Aprender sirviendo a la sociedad es una manera de entender la educación y propiciar al alumnado otra manera de adquirir conocimientos y habilidades. El aprendizaje-servicio es un modelo educativo que cada vez aplican más centros y que se demuestra especialmente enriquecedor en la formación profesional. En la Ribera, tres centros educativos han sido reconocidos por sus proyectos de aprendizaje-servicio desarrollados en torno a dos ejes: la dana y la innovación. La Fundación Cotec para la innovación ha posibilitado el desarrollo de estos programas gracias a la financiación aportada a estas tres propuestas, que han sido escogidas por su singularidad.
Los estudiantes del ciclo de Sistemas Microinformáticos y Redes del IES Ramón Esteve de Catadau han desarrollado a lo largo de este año el programa “Resiliencia digital: reutiliza, repara, reconstruye”. Once jóvenes de entre 16 y 19 años se han dedicado entre febrero y marzo a realizar atenciones a los vecinos para la recuperación de equipos informáticos dañados por la dana en centros educativos, bibliotecas y hogares. Han diagnosticado, reparado y reacondicionado ordenadores “para reducir la brecha digital y fomentar la economía circular”, destacan desde Cotec.

Alumnos del IES Ramón Esteve de Catadau durante las atenciones realizadas en la Mancomunitat del Marquesat. / Levante-EMV
El proyecto ha contado con la colaboración de la Mancomunitat del Marquesat, que cedió un local donde los estudiantes del ciclo formativo de grado medio de informática recibían a las personas y les atendían para realizar labores de limpieza y puesta a punto de equipos informáticos, diagnóstico y resolución de problemas, instalación de sistemas operativos, configuración de conexiones a Internet, configuración de certificados digitales en equipos informáticos, asistencia en el uso de aplicaciones e, incluso, asesoramiento en la compra de equipación informática, según explica el profesor responsable de la actividad, Manuel Alonso Argente. En total realizaron unas veinticinco atenciones para poner a punto dispositivos que habían quedado inservibles tras la dana o ayudar en cuestiones de informática y tecnologías. Antes de abrir al público en febrero, alumnos y docentes prepararon el protocolo de atención a las personas. La experiencia ha resultado satisfactoria: “Estamos muy contentos porque para ellos es importante poner en práctica lo que han aprendido. Se sienten útiles”, destaca.
También los vecinos del Marquesat han reconocido la labor del instituto de Catadau: “La gente estaba contenta. El primer día vinieron tres o cuatro, pero al día siguiente ya eran siete u ocho, se lo comentaban entre familiares y al final vino mucha gente”. Tanto es así, que el instituto tiene previsto repetir la experiencia el próximo curso porque representa una práctica beneficiosa para el alumnado: “Les ha permitido ejercitar las habilidades que se han de ganar para salir al mercado laboral y hemos visto que su motivación era muy alta, más que si estuvieran en clase”, dice Manuel Alonso. El profesor lamenta que desde la Conselleria de Educación no se valore la trayectoria y el empeño del centro de Catadau, que ha sufrido recortes y para el curso que viene no podrá ofrecer el ciclo semipresencial grado superio de aplicaciones web, que sí ofrecerán en formato presencial.

Una de las entrevistas desarrolladas por los alumnos del instituto de Benifaió en Algemesí. / Levante-EMV
Las voces de la dana, contadas desde Benifaió
Otro proyecto que ha recibido la ayuda de la Fundación Cotec es “Veus de la dana”, del IES Enric Soler i Godes de Benifaió. Allí, seis alumnos de FP básica 2 de informática, dentro del ámbito lingüístico-social, han producido un documental audiovisual que recoge testimonios de la comunidad educativa de Algemesí sobre el impacto emocional y social de la dana, con el objetivo de fomentar la memoria colectiva y la empatía. El proyecto ha permitido cohesionar al grupo de estudiantes, diverso y desmotivado, a través del aprendizaje-servicio. El trabajo comenzó con la creación de un perfil de Instagram que han utilizado “como cuaderno de bitácora”, donde han ido reseñando cada una de las entrevistas realizadas en Algemesí: el escritor y profesor Vicent Borràs, docentes, conserjes de centros afectados, como el CEIP Carme Miquel o el Verge del Pilar, alumnas, educadoras de la ‘escoleta’ Samaruc, voluntarios, boy-scouts de los Maristas, o miembros de la Societat Musical d’Algemesí. Con la ayuda de 1.500 euros recibida compraron un trípode pequeño para poder realizar las entrevistas. La implicación del claustro y del equipo directivo del instituto de Benifaió ha sido crucial para ir resolviendo problemas técnicos y de producción del trabajo, subraya la profesora encargada, Maite Monar van Vliet. El documental en valenciano ha representado un auténtico reto para el grupo, formado por jóvenes de diferentes culturas y con características muy dispares. “Siempre es mucho mejor que haberse quedado en clase. Han ganado autonomía, cohesión, han perdido la vergüenza de exponerse a la gente y se han cohibido ante palabras mal escritas en valenciano”, dice la docente.

Dos de los alumnos de la EFA Torrealedua participantes en "Historias que sanan". / Levante-EMV
"Historias que sanan" de la EFA Torrealedua de Llombai
Otro proyecto de la Ribera es el desarrollado en EFA Torrealedua, en Llombai, donde los alumnos del ciclo de Atención a Personas en Situación de Dependencia han dado vida a un proyecto muy especial: “Historias que sanan”. Un libro que recoge testimonios reales de personas afectadas por la dana, con un doble propósito: acompañar y aliviar su sufrimiento y evitar que sus historias caigan en el olvido. Un proyecto que, según reconocen desde el centro, “demuestra que la educación va más allá del aula y que, cuando se pone al servicio de los demás, puede transformar vidas. Hay historias que merecen ser contadas… y recordadas”. La publicación recopilada por los alumnos recoge testimonios reales de superación emocional, con el objetivo de sensibilizar a los lectores sobre salud mental y recaudar fondos para servicios sociales locales.
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