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Castelló “entierra” a la educación pública en su protesta por las deficiencias y la falta de recursos

Docentes y familias del CEIP Severí y el IES Vicent Gandia, de negro riguroso, organizan un acto solemne para exponer los achaques de la escuela pública y llaman a la esperanza

Docentes y familias de Castelló representan el 'entierro' de la educación pública

Joanjo Puertos

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Alzira

Castelló ha acogido hoy el “entierro” de la escuela pública. Si algo no falla en la cabeza de los docentes es la creatividad: es lo que tiene tener que enfrentarse y superar tantas adversidades como se encuentran en su día. Aunque parece que el estado actual de las cosas no les inspira optimismo, así que entre las actividades ideadas para dar continuidad a la huelga indefinida del profesorado en Castelló, hoy ha correspondido enterrar la enseñanza pública, que muchos, profesores y familias, consideran tocada de muerte. Las comunidades educativas de los centros CEIP Severí Torres e IES Vicent Gandia, de negro riguroso, han realizado un solemne desfile por las calles céntricas del municipio portando ataúdes, lápidas y coronas de flores que representan los achaques de la educación en el municipio.

Los daños que sufre la escuela pública son severos: masificación en las aulas, ratios elevadas, falta de plantillas, docentes y educadores y otro personal que hace más fácil el día a día en los centros educativos, infraestructuras obsoletas y faltas de inversión y reformas, inexistencia de sistemas de climatización, patios sin sombra… Eso es ahora, no obstante, maestros y familias de Castelló han mirado atrás y, en su “Elegia per l’Escola Pública Valenciana”, han hecho un homenaje a los “maestros represaliados, familias humildes, estudiantes, movimientos pedagógicos, escuelas rurales que resistieron al despoblamiento, y tantas personas que defendieron que la enseñanza tenía que ser un derecho y no un privilegio”. Porque la escuela pública, dicen, “es una idea profunda y preciosa: la convicción que cualquier niño o niña, nazca donde nazca, hable la lengua que hable en casa, tenga el dinero que tenga su familia, merece las mismas alas para volar. La educación pública valenciana no nació del lujo ni de la comodidad. Nació de la necesidad y de la lucha. Creció entre pupitres, manos de maestras cansadas y pueblos que entendían que enseñar era dignificar. Fue construida por personas que sabían que la ignorancia es una prisión silenciosa, y que la cultura es una forma de libertad”.

Han apelado a la memoria de Vicent Andrés Estellés, con su frase "allò que val és la consciència de no ser res si no s’és poble". Y también a otro gran pensador ribereño, Joan Fuster: "Tota política que no fem nosaltres serà feta contra nosaltres". Y a las puertas del instituto del municipio, han lamentado “la muerte lenta provocada por la desidia, por los recortes, por la falta de recursos y por una voluntad política que demasiadas veces ha tratado la educación como un gasto y no como el corazón de una sociedad digna”.

Participantes en el "entierro" de la educación pública en Castelló,

Participantes en el "entierro" de la educación pública en Castelló, / Levante-EMV

“Una escuela pública no muere de un día para otro. Muere cuando faltan docentes. Muere cuando se cierran líneas. Muere cuando se desprecia la diversidad. Muere cuando la burocracia ahoga la enseñanza. Muere cuando se cuestiona la lengua propia. Muere cuando se deja caer, lentamente, hasta que el cansancio parece normal”, explican.

El luto ha acabado aquí: “No enterramos una esperanza. Enterramos una etapa de silencio, de resignación y de abandono”. Porque “todavía queda gente dispuesta a defender las escuelas de sus barrios, sus maestros, el derecho de los hijos e hijas del pueblo a aprender con dignidad”. Y han manifestado un deseo: “Que este funeral no sea un final. Que sea una promesa. La promesa de que continuaremos defendiendo la escuela pública valenciana como quien defiende una casa común”.

Algunas de las lápidas y carteles reivindicativos portados por familias y maestros durante la marcha fúnebre.

Algunas de las lápidas y carteles reivindicativos portados por familias y maestros durante la marcha fúnebre. / Levante-EMV

La música solemne de ‘tabal i dolçaina’ ha acompañado la marcha fúnebre, que ha reunido a decenas de personas en la cuarta jornada de huelga indefinida de los docentes de la escuela pública. El acto ha recorrido las calles más céntricas y ha culminado con la lectura de la elegía a las puertas del IES Vicent Gandia, donde han depositado el féretro, las coronas de flores y lápidas y carteles reivindicativos.

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