El Consell autoriza dar luz a la urbanización de l'Énova que lleva veinte años a oscuras
Medio Ambiente valida el transformador instalado en 2005 y abre la puerta a Iberdrola para dar suministro a La Besana
El ayuntamiento inspeccionará el PAI antes de recepcionarlo y dotar de servicios básicos a las 50 familias residentes

Un vecino, Teodoro Fayos, señala las placas solares que coronan casi todas las casas de La Besana. / Perales Iborra
Ya se ve la luz al final del túnel. La Conselleria de Medio Ambiente ha enviado ya a la compañía Iberdrola la autorización de explotación del transformador del sector URB-1 La Besana. Este paso permite desbloquear la situación de la urbanización La Besana de l’Énova, que se inició en 2005 y que aún no estaba acabada, precisamente, por la falta de suministro eléctrico. Las intensas reivindicaciones de los vecinos en los últimos días, publicadas por Levante-EMV, parecen haber surtido efecto: “Todo influye, desde luego. Las presiones influyen”, reconoce el alcalde de l’Énova, Tomás Giner, que se alegra por esta “buenísima noticia”.

Vista panorámica de La Besana, con el campanario de l'Énova al fondo. / Perales Iborra
El transformador instalado hace veinte años por el agente urbanizador inicial es válido. El agente urbanizador actual, Omicron, SA, ha justificado la trazabilidad del equipo y ha demostrado que “se ubicó en el emplazamiento adecuado y se certificó que estaba bien instalado”, informa el alcalde. La conselleria ha enviado directamente la autorización a la compañía eléctrica Iberdrola, que ahora deberá poner en marcha el transformador y ofrecer suministro eléctrico a los vecinos. “En el momento en que la luz funcione, el agente urbanizador solicitará al ayuntamiento la recepción de la obra. Y el ayuntamiento realizará una inspección para asegurarse de que toda la obra se corresponde con el proyecto”, explica Giner.
La urbanización La Besana de l’Énova, situada en el Port del Sapo, representa un complejo conflicto urbanístico y social que afecta a medio centenar de familias desde hace más de veinte años. El problema se originó a principios de la década de 2000, cuando los propietarios adquirieron sus viviendas bajo la promesa de una urbanización finalizada que el ayuntamiento nunca llegó a recepcionar oficialmente. El principal escollo administrativo ha sido la falta de autorización de la Conselleria de Medio Ambiente para poner en marcha el transformador eléctrico, una situación que ha bloqueado la conexión a la red de Iberdrola y la culminación legal de las obras. Como consecuencia, los residentes dependen de placas solares y generadores, lo que resulta crítico durante el invierno o en periodos de mal tiempo debido a la falta de radiación solar, como ha publicado este periódico.

Los parques infantiles y las zonas verdes están abandonados por no haber mantenimiento municipal. / Levante-EMV
La urbanización inacabada solo dispone de suministro de "agua de obra", lo que obligó a los vecinos a instalar sus propios contadores y prorratear por su cuenta la factura comunitaria. Al no haber sido recepcionada por el consistorio, la zona carece de servicios básicos como alumbrado público, limpieza, mantenimiento de viales o reparto de correos. A pesar de este abandono, los propietarios han abonado durante años impuestos municipales íntegros, situación que solo se alivió temporalmente tras la denuncia de un vecino que logró una rebaja en el IBI por parte del Catastro. La zona también sufre la degradación de parcelas inacabadas, muchas en manos del Sareb, que han derivado en problemas de inseguridad y ocupaciones ilegales. En estas dos décadas también se han dado litigios contra la administración y los agentes urbanizadores. Problemáticas que tras la autorización de Medio Ambiente están más cerca de finalizar.

Levante-EMV
“Después de muchos años de trabajo intenso, reuniones infinitas y una compleja tramitación técnica y administrativa, finalmente podemos anunciar un hito histórico”, anunciaba el Ayuntamiento de l’Énova en sus redes sociales. El alcalde se reconoce “satisfecho”: “Recepcionaremos la urbanización y ya será parte del pueblo”. Este proceso lo harán “lo más rápido posible”. Indica que la inspección municipal será “ágil, porque ya no depende de terceros, sino del ayuntamiento mismo”, y asegura que “el 98 % de la obra coincide con el proyecto de la urbanización”, por lo que no será un problema validar el PAI.
A partir de ahí, los vecinos de La Besana “tendrán todos los derechos y servicios que el resto” y el Ayuntamiento de l’Énova “podrá descargarse un proyecto que nos ha quitado demasiado tiempo y nos ha supuesto demasiado gasto en un pueblo de novecientos habitantes”, concluye el alcalde.
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