Cullera impulsa una renovación integral del Pont de la Bega que reparará daños y eliminará dos de los seis carriles
El ayuntamiento licita por casi dos millones las obras de un proyecto que renovará la imagen del principal acceso a la playa de Sant Antoni y que busca pacificar el tráfico y reducir molestias en los edificios colindantes

Una recreación del nuevo diseño que tendrá el Pont de la Bega. / Levante-EMV

El Ayuntamiento de Cullera ha sacado a licitación, con una inversión estimada de 1.921.000 euros, la transformación integral del Pont de la Bega con el objetivo de pacificar el tráfico, reducir las molestias que provoca entre el vecindario de los edificios de la zona, y convertir una de las principales puertas de entrada a la zona turística en un espacio más moderno, agradable y resiliente.

Detalle de los miradores que se instalarán en la reforma. / Levante-EMV
Se trata de una actuación muy demandada por los vecinos y vecinas del entorno, que durante años han trasladado al consistorio las continuas molestias derivadas del volumen de tráfico rodado, el ruido y la velocidad excesiva de los vehículos que atraviesan este punto estratégico de la ciudad. La reforma busca generar un espacio más seguro, más tranquilo y más amable para mejorar la calidad de vida del vecindario.
El proyecto plantea una transformación urbana que priorizará la convivencia, la seguridad y la calidad de vida de los residentes, mediante medidas de pacificación del tráfico que reducirán el impacto acústico y mejorarán la movilidad tanto peatonal como para los conductores. De hecho incorporará un nuevo pavimento fonoabsorbente y fotocatalítico, diseñado para reducir tanto los niveles de ruidos y vibraciones como de contaminación ambiental.
Daños estructurales
El ayuntamiento actuará también sobre los daños estructurales que presenta actualmente el puente, garantizando así la seguridad y la conservación adecuada de una infraestructura esencial para la ciudad.

Perspectivas que se podrán contemplar desde los miradores. / Levante-EMV
Además, la reforma permitirá dignificar un enclave clave de Cullera, puesto que el Pont de la Bega es una de las principales entradas a la zona turística y un espacio de gran visibilidad para los visitantes sobre todo entre aquellas personas que se desplazan hasta las playas. La intervención convertirá el puente en una infraestructura más integrada con el entorno, más atractiva visualmente y adaptada a las necesidades actuales de una ciudad moderna y sostenible.
La iniciativa también nace con una clara vocación de futuro y resiliencia urbana. El nuevo diseño contemplará soluciones constructivas y urbanísticas pensadas para aumentar la durabilidad de la infraestructura y adaptarla a los retos climáticos y de movilidad de los próximos años.
La actuación tiene como finalidad rehabilitar y reordenar la plataforma del puente, mejorando sus condiciones de seguridad, confort y durabilidad, sin intervenir en la estructura resistente principal. Las obras previstas afectan al conjunto del tablero, las aceras, las barandillas, las escaleras laterales y el alumbrado, e incluyen la incorporación de zonas peatonales ajardinadas, miradores, pérgolas fotovoltaicos y mobiliario urbano.
Nuevo carril-bici
Además, la nueva configuración del puente contempla la reducción del número de carriles de circulación de tres a dos por sentido, manteniendo las calzadas centrales para el tráfico rodado y destinando los carriles exteriores a espacios de paseo, descanso y vegetación. También se creará un carril bici.

Recreación del nuevo puente en una vista aérea. / Levante-EMV
El proyecto permitirá restaurar sus condiciones de funcionalidad, seguridad y durabilidad, adecuándolo a los criterios actuales de accesibilidad, sostenibilidad y eficiencia energética, y responde a la necesidad de adaptar la infraestructura a los estándares actuales de confort acústico, con el fin de reducir las molestias sobre el entorno urbano inmediato y mejorar la calidad de vida y la convivencia de los vecinos de las zonas colindantes.
Se trata por lo tanto de modernizar la infraestructura existente y recuperar su valor urbano y paisajístico, transformando el actual viaducto en un puente más amable y funcional, concebido no solo como un elemento de paso vehicular, sino también como un espacio para las personas y de convivencia integrado en el entorno urbano y fluvial en el tramo final del Júcar y su desembocadura a la mediterránea, destacan fuentes municipales.
Patologías existentes
Entre las principales intervenciones previstas destaca la reparación de las patologías existentes en pavimentos, juntas, anclajes y acabados, así como la sustitución de la capa de rodadura por un nuevo pavimento fonoabsorbente y fotocatalítico.
La intervención incluye igualmente la renovación completa del alumbrado público mediante luminarias LED de bajo consumo alimentadas parcialmente con energía solar, así como la limpieza, reparación y protección anticorrosiva de las barandillas metálicas, que serán revestidas con paneles perforados decorativos e iluminación lineal integrada.
Finalmente, el proyecto contempla la mejora de la red de drenaje y riego, adaptándola a la nueva configuración del puente-jardín, así como varias actuaciones complementarias de integración urbana y paisajística, con nuevas medidas de señalización, jardinería, pintura, mobiliario urbano y accesibilidad.
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