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Castelló crea una ruta sonora para revivir la estancia de los Brigadistas al final de la Guerra Civil

Jóvenes de la Associació Tabalà preparan el itinerario que recuerda a los voluntarios internacionales para promover la solidaridad y los valores democráticos

Cada una de las doce paradas contará con un QR que da acceso a textos dramatizados por jóvenes y vecinos sobre la época

Sesión preparatoria del proyecto "Camins de Memòria", liderado por la Associació Tabalà.

Sesión preparatoria del proyecto "Camins de Memòria", liderado por la Associació Tabalà. / Levante-EMV

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Castelló fue durante los últimos años de la Guerra Civil una pequeña “Babel”. La presencia de los Brigadistas Internacionales llenó sus calles de acentos y vocabularios diferentes que no dificultaron el entendimiento y la solidaridad entre extranjeros y vecinos. El historiador Àlvar Sentandreu Bo estudió aquel episodio, que se recoge en su obra “Brigadistas Internacionales en Villanueva de Castellón” (2020). El libro ha sido el germen de un proyecto que revive los ecos de un pasado sepultado bajo décadas de silencio —que Sentandreu descubrió de casualidad al consultar el archivo municipal—, y que resonarán de nuevo a partir de junio en las calles de Castelló gracias a los jóvenes de la Associació Cultural Tabalà. La memoria de quienes lucharon por la libertad merece algo más que el olvido y por eso han puesto en marcha el proyecto "Camins de Memòria", que revive las voces y el heroísmo de los Brigadistas Internacionales que, provenientes de más de 50 países, hicieron de este pueblo valenciano su hogar y retaguardia durante la Guerra Civil española.

Sesión de grabación de las lecturas dramatizadas de los textos del archivo sonoro.

Sesión de grabación de las lecturas dramatizadas de los textos del archivo sonoro. / Levante-EMV

La lectura colectiva del libro de Àlvar Sentandreu reveló a los jóvenes una realidad oculta: “Castelló fue un punto neurálgico de entrenamiento, hospital de retaguardia y espacio de acogida donde la solidaridad internacional se materializó en hospitales improvisados y almacenes de naranja convertidos en cuarteles”, señala el libro. Dani Sanjuán, representante de la asociación, explica que, conmovidos por este legado, los jóvenes de Tabalà diseñaron una estrategia para rescatar del olvido los valores democráticos y la cohesión social de aquel periodo, un proyecto que ha sido reconocido con la financiación del Cuerpo Europeo de Solidaridad de la Unión Europea.

El equipo que lidera esta iniciativa es un mosaico de perfiles comprometidos: Laura Bellver, historiadora y educadora; Selma Della, estudiante de Filosofía; Cristina Giménez, experta en dinamización juvenil; Pau Moreno, estudiante de Biología con vocación por la historia local; y Joanjo Crespo, estudiante de Filología Catalana y defensor de la cultura de proximidad. Juntos, han orquestado un proceso participativo donde los vecinos del pueblo no han sido meros espectadores, sino protagonistas. En un estudio de grabación local, jóvenes y mayores han prestado sus voces para dramatizar fragmentos del libro de Sentandreu y transcripciones de textos de la época, recuperando los testimonios de los propios brigadistas y de las familias que compartieron con ellos el pan y el miedo. Esta labor de archivo oral, complementada con entrevistas a descendientes de represaliados, ha nutrido una plataforma digital que convierte cada rincón del pueblo en una experiencia inmersiva.

Ruta de los Brigadistas del proyecto "Camins de Memòria" de la Associació Tabalà.

Ruta de los Brigadistas del proyecto "Camins de Memòria" de la Associació Tabalà. / Levante-EMV

La ruta resultante es un itinerario sonoro y visual que estará accesible a partir del 5 de junio —día en que se celebrará la presentación— a través de códigos QR que quedarán instalados en fachadas en puntos estratégicos del casco urbano. Se trata de un recorrido definido por los jóvenes, que han elaborado los textos explicativos de cada parada. La ruta comienza en el Parc de l’Estació, donde el 'trenet' unía el pueblo con Valencia, transportando desde munición hasta “esperanzas y voluntarios que no siempre sabían dónde estaban, pero sí por qué luchaban”. Desde allí, el caminante sigue a paradas cargadas de simbolismo, como el Mercat, centro logístico donde el ayuntamiento debía negociar con los militares para priorizar el alimento civil.

Uno de los puntos más conmovedores es la Plaça de l’Om, que rememora la convivencia dentro de las casas, donde familias y extranjeros “vivían separados a veces por un simple lienzo, tejiendo una red de protección mutua frente a la escasez”. Luego se detiene ante el Antic Convent, testigo de matrimonios civiles entre mujeres locales y brigadistas, como Dolores Guzmán y Francisco Capurro, uniones que la dictadura intentó borrar legalmente pero que la memoria ha conservado como actos de resistencia amorosa.

El Hospital de Carabiners es una de las paradas incluídas en el itinerario.

El Hospital de Carabiners es una de las paradas incluídas en el itinerario. / Levante-EMV

El carácter humanista del proyecto se evidencia en la parada en el Hospital de Carabiners, donde el psiquiatra Dr. López Aydillo trataba los traumas infantiles derivados de los bombardeos, o en la calle Santa Anna, donde la Agrupación de Mujeres Antifascistas tomó la iniciativa de cavar refugios con sus propias manos ante la lentitud de la burocracia. La cultura como último reducto de dignidad aparece en la parada en La Lira, que acogió a los brigadistas cuando ya no quedaba sitio en ningún lugar, y en el Teatre Ideal, escenario donde el comandante Goldstray y sus hombres repartieron juguetes a los niños de Castelló antes de la retirada definitiva, buscando que el último recuerdo fuera de alegría y no de estruendo bélico.

No se evitan aristas más complejas del conflicto: en el Carrer la Séquia, las tensiones ideológicas entre anarquistas y comunistas se manifestaban incluso en las canciones de las niñas refugiadas. El itinerario acaba con una reflexión sobre el final de la guerra: cuando las actas municipales dejan de registrar solidaridad para describir la agonía de la rendición y el inicio de un silencio impuesto que duró décadas.

Uno de los vecinos que han realizado lecturas dramatizadas de textos sobre los Brigadistas.

Uno de los jóvenes que ha realizado lecturas dramatizadas de textos sobre los Brigadistas. / Levante-EMV

Una herramienta didáctica para el presente

Con un guión preparado por los jóvenes de Tabalà, "Camins de Memòria" no es solo un homenaje al pasado, quiere ser “una herramienta didáctica para el presente”. La asociación ha integrado ya esta ruta en el currículum de los centros educativos locales, lo que asegura que más de mil estudiantes castelloneros descubran “que la historia no está solo en los libros, sino también emparedada en arsenales ocultos o grabada en el eco de sus propias calles”, comenta Sanjuán.

Asimismo, los jóvenes de Tabalà se encargarán de hacer de guías de escolares y estudiantes a través de la ruta “Camins de Memòria” para dar a conocer las vivencias de los Brigadistas Internacionales en el pueblo a los más jóvenes. El próximo 5 de junio se inaugurará la ruta y estarán ya operativos los códigos QR ubicados en las fachadas para que vecinos o visitantes puedan rememorar el paso de los voluntarios internacionales por la localidad y revivir su lucha por la solidaridad y por la defensa de la democracia, valores que hoy muchos jóvenes cuestionan y que los integrantes de Tabalà creen importante destacar en la lucha contra los bulos y los totalitarismos a través de la memoria histórica.

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