Mari Creu Carrió deja la presidencia de Cruz Roja tras afianzar durante seis años el escudo social de Alzira y Algemesí
Juan Carlos Benedito asume el cargo de forma temporal hasta la asamblea
La organización, más estable y con más voluntarios tras la reactivación impulsada por Carrió, ha vivido a la vez su “peor lustro” por la Covid y la dana

Mari Creu Carrió, en la reciente manifestación por la educación pública en Alzira. / Teresa Juan-Mompó
Mari Creu Carrió ha dado un paso a un lado y, de presidenta de la Asamblea de la Cruz Roja en Alzira, pasa a ser de nuevo voluntaria rasa. Con la misma ilusión y el mismo compromiso de siempre y, aunque dice que le falla la salud, el entusiasmo de su voz sigue también intacto. Seis años al frente de la centenaria Cruz Roja de Alzira le han dado para mucho, y han supuesto también mucho para los centenares de beneficiarios de esta organización, que en sus 111 años de historia se ha enfrentado en este último lustro a algunos de los momentos más difíciles vividos en la comarca, la pandemia de Covid y la dana que arrasó la sede de Algemesí, vinculada a la asamblea de Alzira.
El mandato de cuidarse y dedicarse tiempo es lo que ahora le hace cambiar el paso. A principios de año sufrió un accidente y aún no se ha recuperado del todo: “Lo he decidido por la edad, por la salud. Me lo dejo con pesar, pero hay que dejar paso a la gente joven y yo seguiré como voluntaria”. Tras la noticia, ha seguido cumpliendo compromisos: recientemente no faltó a la Biosfira, a pesar del mal tiempo, y la semana pasada se sumó a la manifestación por la educación pública: “Hay que estar con los docentes, los estudiantes y las familias”, declaró a Levante-EMV.

Carrió recibe a los visitantes en la jornada de puertas abiertas de la Cruz Roja este mes de marzo. / Levante-EMV
El vicepresidente de la Cruz Roja de Alzira, Juan Carlos Benedito, asumirá las funciones de la presidencia local hasta la próxima asamblea. “Le deseo lo mejor en esta nueva etapa y espero que tenga todo nuestro apoyo”, le dice en una carta de despedida enviada a sus compañeros.
Mari Creu Carrió deja tras de sí un mandato marcado por el logro de haber ampliado la base de voluntarios con una profunda vocación de servicio público hasta los 156 colaboradores en la actualidad, con más de 6.621 horas de voluntariado realizadas en 2025. Su relevo pone fin a una etapa que comenzó con el objetivo de dar estabilidad a una de las instituciones más longevas y activas de la Ribera Alta y que define como “el peor lustro” a causa de las emergencias de la Covid y la dana, que ha tenido que coordinar en primera persona.

Reconocimiento a los voluntarios que ayudaron en los puntos de vacunación durante la Covid. / Levante-EMV
Carrió asumió la presidencia de Cruz Roja Alzira en enero de 2021 como delegada especial para cubrir un vacío de poder, respaldada por su experiencia previa como concejala de Servicios Sociales y Sanidad, y su labor voluntaria en Manos Unidas, una vocación inspirada por el doctor Miguel Rodríguez de Arellano, cuyo recuerdo atesorar aún hoy en su corazón: "Fundó la escuela de enfermería y me inculcó el gusanito del voluntariado”, reconoce. Su mandato se caracterizó por gestionar uno de los periodos más críticos de la entidad, logrando hitos como el Plan Responde COVID-19, que atendió a más de 400 familias, la oferta de cinco pisos de acogida en Alzira y Carcaixent para personas en exclusión, y el refuerzo de programas de teleasistencia para mayores e integración social. Desde el inicio, Carrió planteó su presidencia como una etapa de transición y puente, orientada a profesionalizar las dinámicas internas y estabilizar la institución para dar paso a un nuevo ciclo electoral.
"Guardo en el corazón el recuerdo de Miguel Rodríguez de Arellano, él fundó la escuela de enfermería donde me formé y me inculcó el gusanito del voluntariado”
Hoy, Mari Creu Carrió se despide habiendo cumplido su promesa de "echar una mano", consolidando el equipo de profesionales y voluntarios y asegurando que la Cruz Roja de Alzira siga siendo, como ella misma define, una institución indispensable para el bienestar de sus vecinos. “He hecho más de lo que me esperaba”, reconoce. Para ella, el trabajo de la Cruz Roja “es imprescindible y necesario” y “seguirá impulsado por el nuevo presidente”. Sus años al frente de la entidad han sido “muy positivos, bonitos y cargados de sentimiento mucho de cariño a las personas”. Se va sin irse, y agradece a todos sus compañeros el trabajo y la dedicación: “Aunque dejo la presidencia, seguiremos viéndonos colaborando yo también como voluntaria, en las actividades y proyectos que se seguirán realizando”, concluye.
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