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El paseo marítimo de Cullera se convierte en un museo al aire libre con siete esculturas monumentales de Juan Méjica

El ayuntamiento impulsa una muestra de gran formato que ya ha recorrido 63 ciudades y ha sido contemplada por diez millones de personas

Las piezas permanecerán expuestas hasta mediados de septiembre

Las autoridades y el escultor, ante una de las obras que ya se pueden contemplar en el paseo marítimo.

Las autoridades y el escultor, ante una de las obras que ya se pueden contemplar en el paseo marítimo. / Levante-EMV

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Joan Gimeno

Joan Gimeno

Cullera

El paseo marítimo de Cullera estrena desde este miércoles un nuevo atractivo cultural que promete convertirse en uno de los reclamos del verano. Siete esculturas monumentales del escultor asturiano Juan Méjica han tomado el litoral de la ciudad en una exposición al aire libre que podrá visitarse gratuitamente hasta mediados de septiembre.

El alcalde de Cullera, Jordi Mayor, acompañado por varios concejales del consistorio, ha presidido esta mañana el acto de inauguración junto al propio artista, en una apuesta del ayuntamiento por acercar el arte contemporáneo de primer nivel a los vecinos y visitantes sin necesidad de cruzar la puerta de un museo. «El paseo marítimo es de todos, y este verano también será un espacio de cultura», resumía el espíritu de una iniciativa que nace de la colaboración entre la Fundación Méjica y el consistorio cullerense.

Las piezas que conforman la muestra alcanzan casi cuatro metros de altura y llegan a pesar cinco toneladas. Fundidas en una aleación de acero y cobre, recorren algunos de los motivos más reconocibles de la llamada «Galaxia Méjica»: el toro, el asturcón, el tejo y las figuras antropomorfas. Entre las obras destacan Asturcón —homenaje al caballo con el que los astures plantaron cara a las legiones romanas—, Gran Toro de España, Mujer Solar y Tejo, árbol totémico de los pueblos celtas. Completan la muestra Cabeza-Tótem, Caballo Ibérico y Barco Arenisco, esta última inspirada en la estancia del poeta Rubén Darío en la localidad asturiana de San Juan de la Arena.

Una de las señas de identidad de la exposición es su vocación de romper la distancia entre la obra y el espectador: las esculturas pueden tocarse, lo que convierte el recorrido en una experiencia tan sensorial como visual, especialmente pensada para el público familiar.

No es la primera vez que estas piezas generan expectación. Desde que iniciaron su itinerancia en Oviedo en 2010, han pasado por 63 ciudades españolas —entre ellas València, Sevilla, Málaga, Murcia o Granada— y han sido contempladas por cerca de diez millones de personas.

La trayectoria de Juan Méjica avala la relevancia de la propuesta. Su obra figura en más de una docena de monografías y ha sido expuesta en países como Francia, Alemania, Noruega o Estados Unidos, además de en museos y galerías de toda España y Sudamérica. Pintor, ceramista, grabador, diseñador e ilustrador, Méjica representa una de las voces más completas y reconocibles de la escultura española contemporánea.

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