Opinión
Cuando enseñar se convierte en resistir: la realidad del CEIP Joaquín Muñoz de Turís

Gema Sánchez Milan es la Jefa de estudios del CEIP Joaquín Muñoz de Turís. / Levante-EMV
Gema Sánchez Milan
Mientras las noticias resumen la huelga educativa valenciana en apenas un minuto de televisión o en un titular rápido sobre salarios, dentro de los colegios públicos se está viviendo algo mucho más profundo. Algo que no ocurría desde hace casi cuatro décadas: una huelga indefinida del profesorado.
Para quien solo lee titulares sensacionalistas: esto no va solo de dinero. Va de aulas masificadas, de ratios imposibles, de docentes ahogados en burocracia, de alumnado sin atención suficiente, de barracones, de falta de personal, de intentar enseñar dignamente mientras no nos dejan. Porque así no se puede.
En el CEIP Joaquín Muñoz de Turís llevamos años sosteniendo la educación pública con esfuerzo, vocación y mucha improvisación. Demasiada. Somos un centro construido en 1947 (y planteado para unos 300 alumnos), ampliado a medias en los años 90 y con aulas prefabricadas desde los 2000 que hoy sobrevive con más de 615 alumnos y alumnas (el doble de su capacidad) repartidos entre edificios saturados y aulas prefabricadas que hace 20 años dejaron de ser provisionales para convertirse en permanentes.

Instalación eléctrica de los barracones "provisionales" instalados hace 20 años. / Levante-EMV
Este curso escolar lo arrancamos sin diez maestros y sin la educadora infantil. No tuvimos la plantilla completa hasta mediados de octubre. Mientras tanto, el colegio funcionó gracias a docentes doblando esfuerzos, cubriendo huecos y apagando fuegos cada día.
Las bajas están tardando semanas —a veces más de un mes— en cubrirse. Y mientras las plazas no salen a adjudicación, quienes pagan las consecuencias son siempre los mismos: los niños y niñas. Alumnado que pasa semanas sin especialista de inglés. Alumnado con necesidades educativas especiales que pierde apoyos esenciales.
Pero vocación hay. Muchísima. Lo que faltan son manos.
Trabajamos con aulas masificadas, algunas con hasta 28 alumnos, en espacios que no reúnen las condiciones adecuadas y con un porcentaje muy elevado de alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo. Sin embargo, los recursos siguen siendo insuficientes. Este curso, una sola educadora de Educación Especial ha tenido que atender a alumnado con necesidades muy diversas y complejas repartido además entre distintos edificios.

Estado de unos de los lavabos del colegio turisano. / Levante-EMV
Y todo esto ocurre en instalaciones deterioradas: goteras, humedades, patios pendientes de reparación tras la DANA, barracones con filtraciones, problemas eléctricos, baños deteriorados y temperaturas que en verano superan ampliamente los 30 grados dentro de las aulas.
"A veces parece que la escuela pública sobrevive únicamente gracias a las personas que trabajan dentro de ella"
A veces parece que la escuela pública sobrevive únicamente gracias a las personas que trabajan dentro de ella.
También estamos ahogados por una burocracia creciente que nos roba tiempo para lo verdaderamente importante: educar. Cada informe, cada trámite y cada papel se suma a jornadas en las que enseñar acaba siendo solo una parte más del trabajo.
Por eso esta huelga no nace de un capricho ni de una reivindicación aislada. Nace del cansancio acumulado durante años. Del sentimiento de abandono. De intentar hacer bien nuestro trabajo mientras cada vez tenemos menos herramientas para hacerlo.

Patio de infantil, con losas de caucho sueltas y paredes con desconchados por la dana. / Levante-EMV
Y por eso el equipo directivo del CEIP Joaquín Muñoz de Turís —igual que el del instituto del pueblo y otros centros de la zona— ha presentado su dimisión en apoyo al claustro docente en huelga. No ha sido una decisión fácil. Es una decisión muy dura y meditada pero consideramos que es necesaria para llevar adelante una acción colectiva que ayude a desbloquear el conflicto y favorezca que el gobierno y los sindicatos lleguen finalmente a un acuerdo.
Llevamos casi dos semanas de huelga indefinida. Estamos agotados. Perdemos dinero cada día que dura esta situación. Y aun así seguimos.
Porque sabemos algo que parece que la gente ha olvidado: un trabajo no es solo una nómina. También es responsabilidad, dignidad y condiciones para hacer bien las cosas.
No queremos únicamente cobrar más. Queremos poder enseñar bien.
Suscríbete para seguir leyendo
- Tres delfines sorprenden a los vecinos del Faro de Cullera con sus saltos a escasos metros de la orilla
- La megadraga Bonny River concluye los aportes de arena en Cullera y se traslada a Sueca
- Tres municipios de la Ribera afectados por la dana registran aumentos del precio de la vivienda de más del 30 %
- Los impagos de Educación dejan al CEIP Tirant lo Blanc de Alzira en quiebra con solo 47 euros en el banco
- El Ayuntamiento de Alzira busca pastor
- Fallece el hostelero de l’Alcúdia Fausto Clemente
- Un estudio eleva a 2.745 los chalés que se pueden legalizar en Alzira con planes para corregir su impacto
- Un golpe de calor a una profesora en Alzira alerta de las carencias de muchas aulas que superan los 30 grados