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La arquitectura también mejora el bienestar de los alumnos en el nuevo colegio de educación especial de Algemesí

El nuevo edificio del CEE Alberto Tortajada obtiene el sello Passivhaus Classic por proporcionar estabilidad térmica y ventilación continua 

La innovación arquitectónica del centro educativo favorece un entorno más equilibrado para los estudiantes con necesidades

El nuevo CEE Alberto Tortajada de Algemesí prima el bienestar del alumnado

Levante-EMV

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Alzira

El colegio Alberto Tortajada, centro público de educación especial ubicado en Algemesí, ha recibido oficialmente la certificación Passivhaus Classic. Según informa una nota de prensa de esta organización, el nuevo edificio sitúa en primer plano el bienestar, la salud y la calidad ambiental interior del alumnado dentro de un edificio donde la ventilación continua, el confort térmico y la estabilidad de las condiciones ambientales adquieren un valor especialmente relevante en el día a día. Con esta iniciativa, se refuerza la apuesta por la calidad del aire interior, la estabilidad térmica y la creación de entornos educativos más saludables y confortables para estudiantes con necesidades de atención especial en la construcción del nuevo colegio tras quedar afectado por la dana del 29 de octubre de 2024. El proyecto representa "una apuesta significativa" por parte del Ayuntamiento de Algemesí, que ha impulsado las instalaciones bajo el estándar Passivhaus entendiendo que la eficiencia energética, la salud y la calidad del espacio construido pueden ponerse al servicio del entorno educativo y del bienestar de las personas, según han reconocido.

Uno de los patios preparados para acoger al alumnado con necesidades especiales.

Uno de los patios preparados para acoger al alumnado con necesidades especiales. / Álvaro Lillo

Durante el acto de entrega de la placa conmemorativa, la concejala de Educación, Carmina Gómez, destacó el valor social de la infraestructura y su impacto directo en el alumnado. La responsable municipal señaló que se trata de una iniciativa pionera y especialmente necesaria, subrayando que el resultado final “ha sobrepasado todo lo previsible”. Asimismo, la edil explicó que el edificio transmite “armonía, tranquilidad y paz”, al tiempo que remarcó que las instalaciones han sido concebidas específicamente para favorecer el desarrollo y la integración social del alumnado. En su intervención, defendió la importancia de extender este tipo de construcciones sostenibles y saludables a futuros proyectos públicos, poniendo el foco en el beneficio colectivo que supone avanzar hacia edificios más eficientes y adaptados al bienestar de los ciudadanos. Sus palabras reforzaron el sentido social de una iniciativa que busca "acercar edificaciones saludables, confortables y energéticamente eficientes a quienes más pueden beneficiarse de ellas", indican desde el ayuntamiento.

El impacto positivo de las nuevas instalaciones ya se hace notar en la rutina diaria de la comunidad educativa escolar. Según manifestó la directora del centro, tras medio año de uso del nuevo edificio el equipo educativo percibe que el alumnado se muestra “más equilibrado en comparación con la etapa anterior en el antiguo colegio”. Se trata de una valoración especialmente relevante, ya que conecta de forma directa las prestaciones técnicas del edificio con la experiencia cotidiana de quienes utilizan el espacio a diario.

Espacios que "transmiten calma y bienestar" para facilitar la estancia de los escolares en el centro.

Espacios que "transmiten calma y bienestar" para facilitar la estancia de los escolares en el centro. / Jasmin Otto

Por otra parte, la entrega oficial de la placa sirvió para reconocer el trabajo conjunto de todos los agentes implicados en el desarrollo del proyecto. Entre ellos se distinguió al Ayuntamiento de Algemesí como entidad promotora; a Pepe Font Jiménez, arquitecto redactor del proyecto y director de la obra; a Borja López Beltrán, Verónica Benítez Jiménez, Javier Salvá y Alvaro Lillo de CPS Infraestructuras Movilidad y Medio Ambiente como equipo técnico de arquitectura; y a Vicent Girbés Clari en calidad de arquitecto municipal. De igual modo, se reconoció la labor de Jasmin Otto, de OTTOarquitecturapasiva, como Diseñadora Passivhaus; de la empresa ECSA Obra Pública y Civil S.L. como constructora encargada de la ejecución; y de Energiehaus Arquitectos como la entidad certificadora del estándar. El proyecto contó además con la implicación de Antonio Javier Siles Conejo, profesional del sector y padre de un alumno del centro, quien defendió activamente el valor de desarrollar esta escuela bajo el estándar Passivhaus y contribuyó a dar visibilidad a la iniciativa mediante la difusión audiovisual de la entrega de la placa. Con la obtención de este sello se cierra una fase clave del proyecto y se abre otra igualmente relevante centrada en la monitorización del edificio en uso, una etapa que permitirá comprobar su comportamiento real y seguir evaluando cómo estas prestaciones técnicas se traducen en confort, calidad ambiental y bienestar dentro de la experiencia cotidiana del centro educativo.

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