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Los pescadores alertan de la llegada del siluro al Albaida y al azud de Antella

Capturan peces pequeños que sacrifican de inmediato para evitar que proliferen “y acaben con todo”

Medio Ambiente estudia la expansión de esta especie invasora que ha aumentado tras la dana

Los siluros se expanden al río Albaida y remontan hasta el azud de Antella

Levante-EMV

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Alzira

El siluro sigue ganando terreno en los ríos y acequias de la Ribera. Presente desde hace más de cinco años, es una especie fácil de capturar en el Magre y en la parte baja del Xúquer y que discurre también por las acequias en busca de alimento. El último punto donde se ha advertido su presencia es en el río Albaida, donde están presentes desde el pasado mes de octubre, según el testimonio de los pescadores de la zona. Uno de ellos es Batiste Pavía Montañana, vicepresidente del Club de Pesca de Càrcer. Ellos suelen pescar en el río Sellent, donde asegura que no hay siluros, sin embargo, en las conversaciones que entablan durante las jornadas de pesca, sí ha oído comentar que está subiendo aguas arriba del Xúquer: “Se pescan muy pequeños”, dice. “Quien lo pesca, lo saca del río de inmediato, porque si se hace grandes, acaban con todo”, añade. Asegura que recientemente un joven del club de pesca ha capturado uno de tamaño considerable. “Te buscaré la foto y verás”, comenta.

Pescador de Castelló sostiene un ejemplar de siluro capturado en las aguas altas del Xúquer en la Ribera.

Pescador de Castelló sostiene un ejemplar de siluro capturado en las aguas altas del Xúquer en la Ribera. / Levante-EMV

Desde la Conselleria de Medio Ambiente se tiene constancia del aumento de capturas de siluros en el tramo bajo del Xúquer. “Dado que el Magre es uno de sus principales afluentes, los ejemplares que llegaron desde Forata al Magre han terminado alcanzando el Xúquer”, informan. En cualquier caso, añaden, “la presencia de esta especie exótica invasora en el tramo bajo del río se conoce desde hace más de cinco años. El incremento actual de capturas se explica por las inundaciones asociadas a la dana y el desembalse de Forata. La mayoría de los ejemplares capturados son de pequeño tamaño, nacidos en los últimos meses”.

Desde el departamento de Medio Natural y Animal de la Generalitat Valenciana se realiza un seguimiento de esta especie y, en la actualidad, se está investigando el alcance de esta especie invasora al Albaida y a los tramos altos del Xúquer, informan desde la conselleria. “Todo indica que puede haber llegado a través de la acequia de Escalona que sale del azud de Escalona aguas abajo de Tous, pero también pueden haber llegado desde el embalse de Bellús. En cualquier caso, se realiza un seguimiento y se plantea adoptar medidas similares a las que ya se llevan a cabo en el Magre”, indican.

Uno de los ejemplares pescados en el río Albaida cerca de Càrcer.

Uno de los ejemplares pescados en el río Albaida cerca de Càrcer. / Levante-EMV

Los pescadores aseguran que han capturado ejemplares en el azud de Antella y en el embarcadero de Càrcer. “Es un pez que no tiene depredadores y no hay cómo acabar con él”, dice Batiste Pavía. Los ejemplares que han capturado “no llegan al kilo”. “Yo pesqué tres hace mes y medio. No llevan mucho tiempo por estas aguas. Diría que en octubre aparecieron los primeros”, puntualiza. Ellos van a pescar carpas, “pero acaban cayendo siluros”, lamenta. “Yo cogí tres y los tiré al contenedor. Ahora mismo la carpa está criando y si no los tiramos no dejarán ni una”.

Sacrificio ‘in situ’

De hecho, ésa es la recomendación de la conselleria: “Se insta al sacrificio de todos los ejemplares capturados mediante pesca deportiva, en cumplimiento de los protocolos establecidos en la normativa de especies exóticas invasoras”. Es el proceso que se sigue en el acotado de Fortaleny, se tiene constancia de que durante los campeonatos de pesca que se celebran los fines de semana se captura un elevado número de ejemplares, en su mayoría de pequeño tamaño, “que son sacrificados in situ”, aseguran fuentes de la conselleria.

Para la ambientóloga Sales Tomàs Pons, directora de la Fundació Limne, los siluros son un “gran problema”. “Viven en grandes masas de agua, les gustan los embalses y son muy voraces, y pueden devorar la fauna autóctona”, por lo que consideran que se debe controlar su población. La entidad no hace seguimiento de estos peces, pero sus voluntarios han constatado la presencia de siluros en las aguas de la Ribera, en ríos y en acequias, y han advertido a la conselleria para que actúen para frenar su expansión.

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