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"Nos han dejado solos": enfermos de cáncer denuncian la supresión de la atención psicológica específica en el Hospital de la Ribera

El hospital atribuye el cambio a una nueva normativa y asegura que los pacientes pueden ser atendidos por los mismos profesionales a través de la asociación contra el cáncer o en el área de Salud Mental, donde la actividad ha crecido un 40%

Participantes en la concentración en defensa de la sanidad pública, este lunes, a las puertas del centro de salud de la calle Hort dels Frares de Alzira.

Participantes en la concentración en defensa de la sanidad pública, este lunes, a las puertas del centro de salud de la calle Hort dels Frares de Alzira. / Levante-EMV

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Joan Gimeno

Joan Gimeno

Cullera

“Shock”. Es la palabra que se repite entre quienes reciben un diagnóstico de cáncer. Y ahora, a ese “shock”, se añade otro: descubrir que el servicio de atención psicológica que hasta principios de este año les tendía una mano en el Hospital Universitario de la Ribera ha desaparecido. Pacientes oncológicos y sus familias han alzado la voz para denunciar públicamente la supresión de este servicio específico, que consideran un abandono institucional en el peor momento de sus vidas.

R.G. tiene 53 años y a su mujer le acaban de diagnosticar un cáncer de mama. Cuando acudió al hospital buscando apoyo psicológico para ella y para él mismo se encontró con la puerta cerrada.

"En el momento en que te comunican que padeces cáncer, paciente y familia quedan en un completo ‘shock’ y necesitan ayuda", afirma con la voz quebrada de una experiencia que está viviendo en primera persona. En la consulta de oncología, la propia médica le confirmó lo que ya temía: el servicio de psicología específico para enfermos de cáncer y sus familias había desaparecido, por orden de la Conselleria de Sanitat, en algún momento entre febrero y marzo de este año. "Los médicos protestaron", recuerda R.G. La amargura se agudiza cuando compara su situación con la de conocidos que sí pudieron beneficiarse de esa atención cuando recibieron su diagnóstico tiempo atrás. Para él y para su mujer, ese recurso ya no existe.

Un teléfono como única respuesta

Lo que ahora reciben los pacientes y sus familias es una tarjeta con el número de teléfono de la Asociación Española Contra el Cáncer en Valencia, con sede en la propia Alzira. Una entidad de carácter voluntario cuya labor es reconocida, pero que los afectados no consideran sustituto suficiente de un servicio especializado integrado en el propio circuito asistencial del hospital. "Poco a poco están desmantelando la sanidad pública", afirma R.G. con contundencia.

La versión del hospital: un cambio normativo, no una supresión

Frente a esta queja, fuentes del hospital señalan que el servicio no ha sido suprimido, sino que una nueva normativa estatal del Ministerio de Sanidad impide a los centros hospitalarios y de salud prestar determinados servicios de carácter externo, lo que ha obligado a derivar esta atención hacia la asociación de pacientes aunque, inciden, los profesionales son los mismos. El hospital añade, además, que los pacientes que lo soliciten pueden ser atendidos a través del servicio de psicología de Salud Mental del propio centro, y que dicho servicio ha incrementado su actividad en un 40% como respuesta a la nueva situación.

Sin embargo, esta explicación no satisface a R.G. ni a otros familiares y pacientes que denuncian no haber sido informados con claridad de esta alternativa, y que consideran que la atención psicológica especializada en oncología —reconocida por la comunidad científica como parte esencial del tratamiento integral del cáncer— no puede diluirse en un servicio generalista de salud mental, por más que este haya ampliado su capacidad.

Esta situación no es un hecho aislado. El Hospital de La Ribera acumula en los últimos meses un goteo de recortes y carencias que alimenta la sensación de deterioro progresivo entre la población de la comarca. El más sonado fue el desmantelamiento del servicio de cirugía cardíaca, que el propio jefe del servicio, Juan Antonio Margarit, calificó de "decisión absurda" con efectos "devastadores" sobre la atención de la Ribera, mientras la conselleria defendía que se trataba de una reorganización para centrar las operaciones en centros de referencia. Sindicatos, trabajadores y el Ayuntamiento de Alzira rechazaron aquella medida de forma unánime, recordando que la reversión del hospital a la gestión pública llevaba aparejado el compromiso explícito de mantener intacta la cartera de servicios.

A todo ello se suma la masificación crónica del centro y la persistente falta de aparcamiento, que agravan el malestar cotidiano de pacientes, familias y profesionales sanitarios.

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