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Cara y cruz de la educación especial: del edificio que 'calma' en Algemesí a las múltiples carencias del colegio de Alzira

El CEE Alberto Tortajada de Algemesí estrena centro con certificación de máxima calidad ambiental, mientras que la comunidad educativa del Carmen Picó de Alzira denuncia graves deficiencias estructurales, plagas e inseguridad en pleno polígono industrial.

Patio del nuevo colegio Alberto Tortajada de Algemesí.

Patio del nuevo colegio Alberto Tortajada de Algemesí. / Jasmin Otto

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Alzira

De aulas que propician la serenidad a instalaciones que generan estrés. Son las dos realidades que viven, y sufren, el alumnado, los docentes y las familias de los dos centros de educación especial de la Ribera Alta: el Alberto Tortajada, de Algemesí y el Carmen Picó, de Alzira.

La semana pasada el CEE Alberto Tortajada de Algemesí recibió el sello de calidad Passivhaus Classic, una certificación oficial que reconoce cómo el diseño constructivo facilita el bienestar, la salud y la calidad ambiental interior al alumnado. Los alumnos estrenaron el edificio este curso. Ha cambiado de ubicación, de estar junto al Magro en Algemesí —al lado del CEIP Ribalta y del CEIP Cervantes—, a la zona del Pla, cerca del IES Bernat Guinovart y la zona deportiva, tras casi una década de reivindicaciones por las deficiencias del antiguo centro, por la falta de espacio y la acumulación de barracones: “Teníamos cinco aulas prefabricadas y también el comedor estaba en un módulo prefabricado”, explica la directora. Esta circunstancia les hizo entrar en las primeras fases del Pla Edificant y su proyecto fue aprobado en 2015. El centro fue afectado por la dana, aunque solo los espacios exteriores, “los cuatro escalones que hay para entrar al edificio nos salvaron de que se anegara todo”, como sí pasó en los colegios vecinos Ribalta y Cervantes.  

Solo 34 alumnos escolarizados

Finalmente, el 9 de septiembre se inauguró el nuevo colegio de educación especial: “La diferencia es del cielo a la tierra. A nivel de confort para el alumnado. Tenemos un edificio hermético. Las ventanas siempre están cerradas. Hay un sistema que mide el CO2 de cada estancia y lo regula de acuerdo con las necesidades de los alumnos. Está estudiado que si hay un desequilibrio en el CO2, estás desajustado y esto incide mucho en nuestro alumnado también”. El nuevo colegio “cuenta con climatización, espacios más amplios y neutros, que aporta calma; sí que lo hemos notado, sí, están más relajados”. Tiene capacidad para setenta estudiantes, pero solo escolariza a 34. Hasta hace poco sólo podían acceder alumnos de Algemesí, pero se modificó este criterio y ahora acoge alumnos de otros municipios. “No somos aún centro comarcal”, aunque desde la Conselleria de Educación indican que el colegio de Algemesí complementa la oferta comarcal que ofrece el CEE Carmen Picó de Alzira.

Y si el Alberto Tortajada es la cara. La cruz es el CEE Carmen Picó de Alzira, un centro de educación especial comarcal con 103 plazas escolares para niños y jóvenes, de 3 a 22 años, ubicado en pleno polígono industrial de Tisneres en un edificio viejo lleno de deficiencias. Está pendiente de la construcción de un centro nuevo a través del Pla Edificant, aprobado en 2022 y sin fecha de realización. Ya hace años que la comunidad educativa del Carmen Picó ha alzado la voz para denunciar las graves deficiencias estructurales, de seguridad y de accesibilidad que sufre el colegio. A través de un informe técnico detallado, urgen a la Generalitat Valenciana a intervenir de manera inmediata, alertando de que la situación actual representa un auténtico “peligro para la integridad de la comunidad educativa”.

Fachada del colegio comarcal de educación especial Carmen Picó de Alzira.

Fachada del colegio comarcal de educación especial Carmen Picó de Alzira. / Vicent M. Pastor

El primer gran problema radica en la ubicación del colegio, situado en zona industrial. Según recoge el informe, este emplazamiento provoca una evidente “exclusión social” al estar alejados del núcleo urbano, lo que “imposibilita los aprendizajes en entornos reales”. Asimismo, las familias señalan el riesgo derivado del tráfico de vehículos pesados, que ha “aumentado notablemente”, sumado al peligro por contaminación, inundaciones o un posible incendio en las fábricas colindantes, destaca la presidenta de la AFA del centro, Lidia Sola. 

Las familias también denuncian el grave deterioro de las instalaciones: una “alarmante falta de seguridad, mantenimiento y salubridad”, que ratifican los informes del Consorci Provincial de Bombers en los simulacros realizados. El único ascensor del centro está afectado por filtraciones “que provocan chispas y han dejado atrapados a alumnos y profesionales”, dicen desde la AFA. “En días de lluvia, la planta alta se queda incomunicada por falta de una rampa de evacuación”, destacan. La ausencia de una línea de vida impide reparar las goteras del tejado, mientras que las tuberías oxidadas “ensucian el agua e impiden su consumo” y se registran “fugas de residuos fecales” por el mal estado de la fontanería. Además, a caldera de gasoil y las bombonas de gas “son obsoletas y peligrosas”, y se requiere reformar urgentemente los baños, reparar las grietas estructurales y la pista deportiva desgastada donde se producen constantes caídas. 

Piden un centro en una sola planta

Consideran que el edificio actual de dos plantas resulta insuficiente para sus más de 100 alumnos: con gran cantidad de alumnado con movilidad reducida, por lo que piden un nuevo inmueble de una sola planta “para evitar la dependencia de ascensores y rampas”. El espacio exterior es “escaso” y “el comedor se ha quedado pequeño para la cantidad de comensales diarios”.

En cuanto al estado de la reforma del CEE Carmen Picó, la Conselleria de Educación declara que “debido a la dificultad de la construcción del centro por sus necesidades, será la conselleria quien se haga cargo de la construcción del nuevo centro”. Aseguran que están “analizando la información proporcionada por el Ayuntamiento de Alzira sobre la parcela” donde deberá construirse el nuevo colegio. “El proceso se encuentra en los trámites previos a su inicio”, dicen. Aunque desde el Ayuntamiento de Alzira se traslada que no hay aún acuerdo sobre los emplazamientos propuestos, que deben garantizar la inclusión social del alumnado y las condiciones de seguridad y accesibilidad que precisan los niños y jóvenes del CEE Carmen Picó.

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