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La Pobla 'borrará' la huella que dejó la crisis con la reactivación de la residencia inacabada hace 17 años

La instalación tendrá 120 plazas para personas mayores y un centro de día con capacidad para 50 usuarios

El ayuntamiento tramita la cesión de la estructura a una empresa para que complete la construcción

Estructura de hormigón que se aprovechará para la construcción de una residencia de mayores.

Estructura de hormigón que se aprovechará para la construcción de una residencia de mayores. / Levante-EMV

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Alzira

La Pobla Llarga se dispone a borrar una de las huellas que dejó el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y dará a una estructura de hormigón que permanece inacabada desde hace 17 años el mismo uso para el que se diseñó: la construcción de una residencia para personas mayores.

El ayuntamiento que preside Neus Garrigues somete a información pública desde esta semana la propuesta de concesión demanial de este inmueble a una empresa para que complete la construcción al objeto de crear una residencia con 120 plazas y un centro de día para 50 usuarios. La concesión demanial es un permiso administrativo que otorga la Administración a un particular o empresa para hacer uso de forma temporal de un bien de dominio público. La exposición pública de la propuesta es el paso previo a la adjudicación.

El proyecto de construcción de una residencia para personas mayores en la Pobla se remonta a los años del “boom” inmobiliario previo a la crisis y se gestó casi en paralelo al cierre decretado a finales de 2008 de una residencia municipal en base al argumento de que no podía dar un servicio adecuado a los ocho usuarios que atendía ni el edificio que ocupaban las instalaciones se adaptaba a la normativa vigente.

Parcela de 13.000 m2

El ayuntamiento había adquirido unos años antes una parcela de 13.000 metros cuadrados y también había tramitado una modificación puntual de las Normas Subsidiarias del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para propiciar la construcción de este centro asistencial. La corporación cedió el terreno en 2007 a una empresa a través de una concesión administrativa y la adjudicataria se debía de encargar de la construcción y gestión de una residencia para personas mayores. La firma del acta de replanteo permitió el inicio de las obras, si bien la empresa adjudicataria ya solicitó en septiembre de ese mismo año una ampliación del plazo para acabar las obras, que quedaron paralizadas cuando únicamente se había construido la estructura de hormigón. El ayuntamiento activó en 2009 un procedimiento de resolución del contrato que no se llegó a concretar y que, como adelantó Levante-EMV, ha retomado recientemente.

En concreto, el Ayuntamiento de la Pobla Llarga acordó meses atrás declarar la extinción de la concesión administrativa por la que cedió el terreno a la empresa concesionaria, que desaparecería en junio de 2018, al objeto de recuperar la parcela y, con ella, la estructura de hormigón que el pinchazo de la burbuja inmobiliaria dejó inacabada. Se trata de una de las huellas que aquella crisis dejó en la comarca de la Ribera y que poco a poco se han ido borrando, aunque todavía quedan algunas.

La alcaldesa de la Pobla Llarga, Neus Garrigues, explicó en ese momento que en el año 2009 se había iniciado un procedimiento de resolución de contrato que incluso recabó el visto bueno del Consell Jurídic Consultiu, aunque no se llegó a completar, por lo que la actual corporación había optado por reactivarlo para dar un uso a esta estructura.

Garrigues se ha mostrado prudente sobre el proyecto de concesión demanial de la parcela hasta que no se complete el expediente y se proceda a la adjudicación. Con todo, el objetivo es finalizar la construcción de una residencia para mayores con 120 plazas y un centro de día con capacidad para 50 usuarios, según ha podido saber este periódico.

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