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La megadraga Bonny River concluye los aportes de arena en Cullera y se traslada a Sueca

Los trabajos en las playas al sur del Xúquer continuarán durante el mes junio con el refuerzo de espigones, la creación del cordón dunar y la reparación de accesos

La megadraga completa hoy las aportaciones de arena a las playas de Cullera

Joan Gimeno

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Joan Gimeno

Cullera

La regeneración de las playas del Marenyet y l’Estany, al sur de la desembocadura del río Xúquer, entra en su fase decisiva. La megadraga Bonny River, encargada del aporte masivo de arena en el litoral sur de Cullera, finaliza este sábado las labores de vertido previstas dentro del proyecto impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Con ello concluirá la actuación más visible y compleja de unas obras consideradas históricas para la recuperación de la costa cullerense y que permitirán devolver parte de la fisonomía perdida por la regresión marina durante las últimas décadas.

Aportaciones de arena en el litoral sur de Cullera.

Aportaciones de arena en el litoral sur de Cullera. / Joan Gimeno

Según fuentes de la empresa adjudicataria, la embarcación especializada abandonará Cullera una vez complete el trasvase previsto para desplazarse posteriormente a las playas de Sueca, donde continuará el plan estatal de regeneración del litoral valenciano.

La Bonny River comenzó los trabajos de aportación de arena el pasado 8 de mayo y durante prácticamente tres semanas ha operado frente al litoral de Cullera de forma casi ininterrumpida. La draga ha trabajado a cerca de dos kilómetros mar adentro, extrayendo arena de un banco submarino para impulsarla posteriormente mediante un sistema de tuberías flotantes y terrestres hasta las playas del Marenyet y l’Estany.

Tubos que se utilizan para las extracciones y canalización de la arena.

Tubos que se utilizan para las extracciones y canalización de la arena. / Joan Gimeno

La embarcación, considerada una de las dragas de succión más importantes de Europa para este tipo de actuaciones, cuenta con 158,2 metros de eslora y una gran capacidad de carga y bombeo. Su intervención ha permitido trasladar alrededor de un millón de metros cúbicos de arena, el equivalente aproximado a unas 400 piscinas olímpicas.

La actuación forma parte de un ambicioso proyecto de recuperación litoral valorado en más de 16 millones de euros y financiado mediante fondos europeos Next Generation. El objetivo principal consiste en reconstruir cerca de tres kilómetros de costa y recuperar la anchura original de unas playas que habían quedado seriamente deterioradas por los temporales marítimos y la pérdida constante de sedimentos.

Tramo de playa ya regenerado, con la megadraga al fondo.

Tramo de playa ya regenerado, con la megadraga al fondo. / Joan Gimeno

El nuevo frente litoral permitirá disponer de playas con una anchura variable de entre 40 y 100 metros, creando además una barrera natural frente a futuros episodios de temporal marítimo. La intervención pretende devolver al litoral sur de Cullera una configuración similar a la que presentaba a mediados del siglo XX, antes de que la regresión costera redujera de forma drástica la superficie de arena en esta zona.

El adiós de la draga no es el final de las obras

Aunque la finalización del aporte de arena supone un paso decisivo, las obras continuarán durante las próximas semanas. El proyecto contempla todavía el refuerzo definitivo de los espigones construidos frente a la costa para favorecer la retención de sedimentos y minimizar el arrastre de arena provocado por las corrientes marinas.

Estas estructuras, de 195, 222 y 280 metros de longitud, constituyen uno de los elementos clave de la regeneración, ya que buscan estabilizar la nueva playa y garantizar una mayor durabilidad de la actuación.

La siguiente fase de los trabajos se centrará además en la creación de un nuevo cordón dunar, concebido como una segunda línea natural de defensa frente a los temporales. Esta actuación ambiental incluirá posteriormente la revegetación con especies autóctonas para favorecer la recuperación del ecosistema litoral.

Los vecinos del Marenyet y l’Estany siguen observando con expectación la evolución final de unas obras largamente reivindicadas. Aunque reconocen la notable transformación experimentada por las playas en apenas unas semanas, también muestran cierta preocupación por los plazos pendientes antes del inicio de la temporada alta de verano.

En algunos tramos, los accesos presentan desperfectos importantes que los vecinos consideran prioritario solucionar antes de la llegada masiva de visitantes y residentes estivales.

Pese a ello, en la zona se percibe satisfacción por el cambio experimentado en el litoral sur de Cullera. Las imágenes actuales contrastan con la situación crítica que presentaban las playas hace apenas unos meses, cuando numerosos temporales habían reducido la anchura del arenal a mínimos históricos.

La regeneración de las playas del Marenyet y l’Estany se integra además en un conjunto de actuaciones previstas por el Gobierno central en distintos puntos del litoral valenciano, especialmente afectados por la regresión costera y el impacto cada vez más frecuente de fenómenos meteorológicos extremos asociados al cambio climático.

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