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Carlet cierra la campaña más corta de fruta de verano con un mínimo histórico de cosecha

La cooperativa estima en torno a 2,5 millones de kilos la producción de una temporada en la que las variedades tardías se han adelantado y el grueso del trabajo ha finalizado de forma anticipada

Trabajos de selección de fruta para mejorar los calibres en una imagen de archivo.

Trabajos de selección de fruta para mejorar los calibres en una imagen de archivo. / Perales Iborra

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La Cooperativa Sant Bernat de Carlet ha dado por terminada la campaña de fruta de verano más corta de su historia que, a la vez, ha dejado un mínimo de producción inédito con apenas 2,5 millones de kilos. Un conjunto de factores vinculados principalmente a la meteorología han alterado el discurrir de la campaña hasta el punto que unas primeras semanas de junio que en circunstancias normales hubieran sido de plena actividad carecen de ella. “La campaña está acabada ya, lo fuerte terminó el 1 de junio; ha venido con quince o veinte días de adelanto y a diferencias de otros años en que la fruta venía escalonada, ha llegado toda la a vez, las variedades tardías han venido con las intermedias y ha sido un desastre en cuanto a planificación”, explica el presidente de la cooperativa, Luis Navasquillo, mientras advierte de que con unos cambios de temperatura muy bruscos, “primero mucho frío y después mucha calor, los árboles se han vuelto un poco locos”.

Las cotizaciones, a la espera del balance final, serán más flojas que las del año anterior y la única buena noticia para el agricultor ha sido la calidad de la fruta. “Gracias a las lluvias que tuvimos en invierno y que hemos tenido una primavera bastante buena, con las horas de frío que necesita el árbol, la fruta ha sido muy buena, hemos tenido más aprovechamiento que el año pasado y más calibre, lo que de alguna forma compensará la bajada de precios”, comenta Navasquillo, mientras explica las fluctuaciones que ha experimentado el mercado desde que arrancó la campaña en abril: "Empezó muy bien, a mitad de campaña no es que bajaron los precios, es que desaparecieron los pedidos -lo que derivó en precios más bajos- y ahora vuelven a subir porque falta fruta"

"No queremos que la fruta desaparezca y por nosotros no va a quedar"

Luis Navasquillo

— Presidente de la Cooperativa Sant Bernat de Carlet

El presidente de la cooperativa no oculta la sensación de impotencia que genera la evolución de la fruta de hueso en la que durante años ha sido la principal zona productora de la Comunitat Valenciana -hoy ya superada por la Vall d’Albaida, explica Navasquillo-, pero asegura que la cooperativa “va a seguir peleando para que la fruta tenga futuro”. “Cada vez tiene que haber menos merma porque los agricultores que siguen son realmente ‘fruteros’ y menos no va a haber. Mientras haya gente que quiera continuar vamos a estar a su lado y esperamos que se recupere, porque la cooperativa quiere trabajar cuantos más meses mejor y no concentrarlo todo en el caqui y los cítricos. La idea es que no desaparezca y por nosotros no va a quedar”, incide, pese a reconocer que cada año se pierden kilos. En este sentido recuerda que la producción del año pasado se situó en torno a los tres millones de kilos, pese a una previsión inicial algo más optimista, y este año ha vuelto a caer. “Quedan algunas variedades tardías, pero suelen ser residuales, si no son 2,5 millones de kilos serán 2,7, pero representa un mínimo histórico en la cooperativa ”, apostilla Luis Navasquillo.

La entidad agraria estima que actualmente hay unas 3.000 hanegadas de fruta de hueso en producción cuando una mirada atrás permite comprobar que en un pasado no muy lejano se contabilizaban alrededor de 10.000 hanegadas. El año pasado hubo agricultores que volvieron a apostar por nuevas plantaciones, que todavía no han entrado en producción y, según explica Navasquillo, algunos socios han vuelto a plantar parcelas de fruta, aunque superficies más modestas. “Hay agricultores a los que les va bien y siguen plantando, al final estamos hablando de unas 3.000 hanegadas, lo que se planta por lo que se arranca porque cuando acaba la campaña y ven los precios siempre hay alguien que decide arrancar”.

En esta lucha por dar viabilidad a la fruta de hueso la cooperativa de Carlet ha alcanzado un acuerdo de colaboración con Univall, la cooperativa de segundo grado que agrupa a las de la Pobla del Duc y Llutxent/Otos, por el que se coordinan los trabajos de confección de la fruta y aboga por ampliar esta colaboración con Coalmar (El Marquesat).

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